Dios en el centro de nuestro corazón

“Ojalá todo mi interior, particularmente el corazón, de tal manera cediera al entrar Cristo en el que se abriera dejándole un lugar en el centro del corazón. Así todos mis vicios e imperfecciones desaparecerían de su presencia como se derrite la cera en presencia del fuego” Pedro Fabro.

A veces la vida se ensaña dándonos lecciones, unas tras otras. Y en estos días he tenido que aprender con mucho dolor que la vida a veces es muy frágil, y que nada de lo que tenemos sobre esta tierra es seguro, en un instante lo podemos perder.

En medio de estos sentimientos cada mañana he intentado encontrar las palabras para entender, pero al final he terminado aceptando que Dios solo puede darnos la fortaleza para sobrellevar los momentos difíciles que se presentan en nuestra vida.

Reflexionando sobre la fe y mis creencias, creo firmemente que Dios es esa fuerza interior que llevamos dentro, que nos mueve, nos transforma y da fortaleza a nuestra vida.  Esta mañana al escuchar las palabras de Pedro Fabro pensé que no debemos conformarnos con que Dios ocupe un lugar en nuestro corazón, deberíamos tratar de que cada día el lugar que El ocupara fuera cada vez mayor y en el centro del corazón.

Pensaba en la oración del Padre Nuestro, en especial en su última frase: “Líbranos Señor del Mal” … Sé que sonará a herejía, pero me cuesta pedirle a Dios que me libre del mal.

No estoy escribiendo incoherencias, hoy simplemente quiero decir que, cuando el destino se dispone a darnos una lección y arrebatarnos sin piedad nuestra vida, es cuando más nuestra fe debe salir fortalecida, debemos lograr que Dios ocupe completamente el centro de nuestro corazón y nos llene de fortalezas para poder enfrentar el mal que pueda llegar a nuestras vidas

Nada te turbe, Todo se pasa… Solo Dios Basta!!!

Hay días en los que uno sabe sin lugar a dudas que Dios esta presente en nuestras vidas. Sé que el siempre está presente pero a mi me pasa que cuando mas necesito tener esa certeza siempre ocurre algo que lo confirma.

El martes me levante un poco contrariada y al escuchar la oración de rezando voy estas fueron las primeras palabras que encontré:

Nada te turbe. Nada te espante. Todo se pasa. Dios no se muda. La paciencia todo lo alcanza, quien a Dios tiene nada le falta. Solo Dios Basta!!!

Decidí que seria mi mantra durante todo el día cada vez que aquello que me preocupaba viniera a mi cabeza y funcionó. Al final de la tarde había logrado olvidarme de los problemas y tuve la certeza de que ciertamente todo pasa y… Solo Dios Basta!!!

Dejar actuar a los que tienen misericordia

El viernes mientras hacia oración pensaba en toda esta histeria que se ha desatado a propósito de la epidemia de ébola, había leído hace unos días un articulo en CNN donde decía que además de la epidemia de ebola estaba la “epidemia del miedo al ebola” y después pensaba que junto a eso también estaba la deshumanización del resto del mundo que en medio de nuestra histeria nos hemos olvidado de lo que es la solidaridad y el compromiso.

Hoy se celebra el día mundial de las misiones y a propósito de esto pensé en los misioneros que se han muerto por estar en África ayudando a las personas que están enfermas no solo de ebola sino de otro montón de enfermedades. En estos dias solo han trascendido aquellos que hemos tenido que trasladar a nuestras tierras porque se infectaron y hemos (y me incluyo porque yo también lo he pensado) criticado al que ha tomado la decisión de traerlos “para que otros se contaminaran”. Si, es una expresión que debo confesar, que yo misma que pensé y exprese.

Pero ayer mientras escuchaba al sacerdote hablando me di cuenta que estaba equivocada. Me di cuenta de que si la vida no se trata de entregarse a los demás entonces no se trata de nada. Decía ayer el sacerdote que al Cesar le diéramos lo que era del Cesar, y que a Dios… a Dios solo debíamos devolverle todo el amor y la compasión con que el nos trata y eso solo lo podemos hacer a través de la ayuda solidaria a los demás.

Mi hijo que es un poco nervioso con este tipo de noticias llego preocupado a su colegio y le expresó a su profesora de Naturales lo que pensaba, la respuesta de ella fue la siguiente: “Si estas preocupado por el ebola entonces debes fortalecer tu fe” Y hoy pensé que ella tiene razón.

Los que creemos en Dios, y no en cualquier Dios como dice Pagola, sino en “Un Dios que quiere la vida, la dignidad y la dicha plena del ser humano” y yo agrego un Dios lleno de misericordia… esa misericordia que nos llegó en las enseñanzas de Jesús… nosotros deberíamos aprender a imitar a Jesús siendo compasivos con esos que han contraído esa terrible enfermedad, y si no estamos dispuestos a hacer algo, al menos deberíamos apoyar y no criticar a aquellos que si están dispuestos a jugarse la vida por los demás.

Amigos…

Estaba buscando que leer en las mañanas para mi momentos de oración y encontré un libro de Anselm Grum que me llamó la atención: “El Espacio Interior”. En diferentes momentos de mi vida me ha ocurrido que, en lo que leo, encuentro la respuesta a mis preguntas. Un amigo que tengo responde ante mi asombro: “que encuentro en las lecturas lo que quiero escuchar”. Tal vez es cierto, pero eso no menosprecia el hecho de que sea maravilloso encontrar en las palabras de otros, aquellas que nos confortan y nos ayudan a hacer más llevadero el camino de la vida que a veces se vuelve tortuoso y empinado.

En estos días he pensado en los amigos aquellos seres maravillosos que nos ayudan en ciertos momentos de nuestra vida y con su simple compañía, sin a veces necesidad de una palabra, simplemente con el hecho de saber que podemos contar con ellos, alegran nuestros días.

Cada uno de los amigos que he tenido a lo largo de mi vida, han desempeñado un papel fundamental en mi caminar. Algunos han perdurado a lo largo de muchos años, otros son circunstanciales y han aparecido para llenar algún vacío, alguna carencia del momento. Estos últimos, llegan, están, y cuando han cumplido su función pasan y siguen su camino.  Algunos de estos amigos circunstanciales han pasado y me han dejado sin ni siquiera darme cuenta, pero algunos se han ido a destiempo, de repente, de forma imprevista, según mi parecer, sin haber cumplido la encomienda y dejando algún vacío en mi interior.

Ayer venía de regreso de uno de mis viajes de trabajo, estaba cansada, con deseos de estar en casa, y cuando el piloto anunció el aterrizaje abrí la ventana. El espectáculo era espléndido, unas nubes maravillosas cubrían completamente el cielo sin dejarnos ver ni el mar, ni la isla, que según las indicaciones estaba próxima. Mientras descendíamos y nos sumergíamos en aquellas estructuras semejantes a algodón de circo me sentí muy cerca de Dios, imaginaba que iba aterrizando allá en el cielo y que al abrir la puerta de la nave me encontraría unas escaleras de espuma blanca que me llevarían donde el mismísimo Padre. Y entonces pensé que el único amigo que no es pasajero es Dios. El único que siempre está a mi lado no importa donde vaya, o si no tengo internet o Facebook o estoy conectada, es él. El único que nunca se enoja conmigo no importa lo que yo haga, el único al que nadie le puede prohibir que sea mi amigo, porque él nunca permitiría que nadie le impusiera condiciones para estar conmigo. El único que no trataría de ponerle condiciones a nuestra amistad. Nunca me sentiré triste porque El no está,  porque El nunca se iría de mi lado. Entonces una alegría inmensa recorrió todo mi cuerpo y recordé las palabras de Grum que he estado leyendo en estos días.

“Precisamente en los instantes de mi vida en los que no me va bien, trato de entrar en contacto con la alegría interior. Entonces tengo la sensación de que, suceda lo que suceda, este gozo interior está en mi, Dios está en mi. Y donde Dios está, está la alegría, la sensación de que todo es bueno, la alegría por el hecho de ser una persona amada por Dios, enriquecida por la vitalidad y la fantasía, una persona libre sobre la cual nadie tiene poder”

Ayer en el avión entendí a que se referia Grum.

Feliz Pascua de Resurrección!!!

Terminó una vez mas la Semana Santa… Aunque es sábado aún, ya se escucha la iglesia “Replicando Gloria”, como decía mi abuela.

Pensaba que cuaresma era un tiempo de renovación de tener una vida nueva, ¿qué reflexiones me han traído estos cuarenta días y la Semana Santa? ¿Qué quiero cambiar en mi vida, qué debe ser diferente?

Escuchaba hace un rato la oración de “rezando voy” y surgían las preguntas: “¿Y ahora qué Señor? ¿Cómo seguir adelante? Cuando a veces sentimos que no hay solución inmediata a los problemas… A veces la vida no es como la soñamos, parece que Dios calla, igual que cuando Jesús entró en el sepulcro y sus discípulos creían que todo estaba perdido. Lo único que nos queda es CONFIAR aunque la piedra esté corrida, aunque no veamos nada y no sepamos que ocurre allí dentro. Debo tener paciencia y sentarme junto a la losa que no ha de durar eternamente”

 De mi parte comparto mis propósitos para mi vida nueva:

  1. Vivir con “pasión” todas las cosas que hago en mi vida, igual que como lo hizo Jesús.
  2. Aprender a perdonar de todo corazón.
  3. Ser humilde, servir y amar.
  4. Amar la libertad, el amor y la confianza en Dios, de corazón, no de palabra
  5. Y… finalmente: Confiar en Dios!!!

Felices Pascuas de Resurección!!!!

Tres razones… la última la mas importante

Hace unos años tuve una conversación con una chica joven que se había ido a estudiar a los Estados Unidos y quería quedarse a vivir allá. Estaba de visita por Dominicana y cuando hablamos me hizo la siguiente pregunta: ¿Por qué yo con el potencial que tenía, según ella, insistía en seguir viviendo en Dominicana?

No tuve que pensar mucho la respuesta y le dije: “tengo tres razones”. La primera es que en dos ocasiones he vivido fuera de mi país y no me gusta el sentimiento de ser extranjero,  en mi país soy alguien, y he logrado que me valoren por lo que hago, en otro país y sobre todo en Estados Unidos sería una más, una latina, una dominicana, una extranjera.

La segunda razón es que a pesar de todo creo que mi país me necesita, si todos salimos arrancados de aquí ¿Quién va a echar la batalla? Creo que aún tengo mucho que darle a mi país, así que yo aquí me quedo, aquí fue que Dios me puso, así que creo que aquí es que Él quiere que yo viva, el último que salga que me deje la llave.

La tercera razón y tal vez la mas importante, y es la razón de este escrito de hoy, es que el día que mis papas estén en sus últimas quiero estar allí a su lado, no quiero que nadie me llame y me diga que tengo que tomar un avión para ir a verlos, quiero sentir que le he dado todo lo que pude mientras estaban vivos y quiero poderle decir todo lo que los quiero y demostrárselo hasta el último día de sus vidas.

Pero el hombre propone y Dios dispone. Hoy solo quiero reiterarle a Dios que la tercera es la razón mas fuerte. Que sé que los papás están viejos, pero que quisiera tenerlos por unos cuantos años mas a mi lado, y quiero pedirle  a Dios que me permita estar a su lado, en los últimos días de sus vidas. El y yo sabemos de que estoy hablando.

Desierto

Es la noche de un sábado igual que muchos de esos que han llegado a mi vida en estos tiempos, con deseos de hacer algo diferente, pero sin muchas opciones.

Hoy tengo una necesidad imperiosa de escribir, de escribir porque en estos días me encuentro en medio de un desierto, hace algunas semanas que me encuentro así y la verdad es que estoy cansada de estar así, y siento que debo hacer algo para moverme, para salir de este momento. Durante estos años escribir ha sido mi escape, pero hasta eso me está costando.

Buscando en mi librero encontré un libro de Gandhi que había comenzado a leer hace unos meses. Al hojearlo encontré algunas notas que había tomado y que le han dado un poco de luz a mi corazón en esta noche.

El desierto de nuestra vida llega cuando nos alejamos de Dios, y debo reconocer que en estos días ando alejada de Él. Sé la razón, y es que en el fondo de mi corazón siento, que cada vez que trato de levantarme, un nuevo golpe de viento combate mi vida y ando enojada con Él.

Decía un amigo en estos días que debía sentirme agradecida porque podía contar mas bendiciones en mi vida que males. Es cierto, al sumar y tratar de restar, creo que las bendiciones en mi vida son mayores, pero lo que me entristece es tan y tan fuerte que no logro recuperar la alegría de mi corazón.

Entonces llegan las palabras de Gandhi a mi vida: “ La humilde y silenciosa aceptación de la autoridad divina hace más fácil el camino de la vida… Mientras todo a mi alrededor cambia de continuo e incluso muere, en todo ese cambio subyace un poder vivo que es inmutable, que lo mantiene todo unido, que crea, disuelve y re-crea. Ese poder que da vida a todo es Dios… Ese poder lo considero exclusivamente benigno, pues puedo ver que en medio de la muerte persiste la vida; en medio de la mentira persiste la verdad; en medio de la oscuridad persiste la luz. De ahí deduzco que Dios es Vida, Verdad, Luz. Dios es amor”

Tal vez en estos meses simplemente me ha negado aceptar la autoridad divina y esto ha hecho que el camino se haga mas empinado, mas difícil, mas desértico. Tal vez, simplemente debo volver a comprender que solo Dios es capaz de reinar en nuestro corazón y transformarlo, transformar las penas en alegría, el dolor en sanación, solo volviendo a la fe básica, original lograré salir del momento de mi vida en el que estoy.

Hoy prometo intentarlo… debo salir de este momento de desierto de mi vida y llenarme nuevamente de esperanzas, recordar como dice mi amigo que tengo mas bendiciones que contar en mi vida y ser agradecida con Dios por esa bendiciones, volver a ilusionarme con mi trabajo, con mis escritos, con todo lo que tengo por delante, porque finalmente este es el momento el ahora que me toca vivir.

El capitulo del libro termina con una oración hermosa de Newman, citada por Gandhi, que transcribo y trataré de tomar como norte en estos días, con la esperanza de que mi ánimo mejore, y que me ayude a salir del desierto… pidiéndole a Dios que: “cuide mis pies, no pido ver muy lejos, en estos momentos, un paso es suficiente para mi”

“Guíame, Luz bondadosa.

En medio de la oscuridad que me rodea;

Guíame Tú.

La noche es oscura y estoy lejos de mi hogar;

Guíame Tú.

Cuida mis pies. No pido ver muy lejos;

Un paso es suficiente para mi”