Dios en el centro de nuestro corazón

“Ojalá todo mi interior, particularmente el corazón, de tal manera cediera al entrar Cristo en el que se abriera dejándole un lugar en el centro del corazón. Así todos mis vicios e imperfecciones desaparecerían de su presencia como se derrite la cera en presencia del fuego” Pedro Fabro.

A veces la vida se ensaña dándonos lecciones, unas tras otras. Y en estos días he tenido que aprender con mucho dolor que la vida a veces es muy frágil, y que nada de lo que tenemos sobre esta tierra es seguro, en un instante lo podemos perder.

En medio de estos sentimientos cada mañana he intentado encontrar las palabras para entender, pero al final he terminado aceptando que Dios solo puede darnos la fortaleza para sobrellevar los momentos difíciles que se presentan en nuestra vida.

Reflexionando sobre la fe y mis creencias, creo firmemente que Dios es esa fuerza interior que llevamos dentro, que nos mueve, nos transforma y da fortaleza a nuestra vida.  Esta mañana al escuchar las palabras de Pedro Fabro pensé que no debemos conformarnos con que Dios ocupe un lugar en nuestro corazón, deberíamos tratar de que cada día el lugar que El ocupara fuera cada vez mayor y en el centro del corazón.

Pensaba en la oración del Padre Nuestro, en especial en su última frase: “Líbranos Señor del Mal” … Sé que sonará a herejía, pero me cuesta pedirle a Dios que me libre del mal.

No estoy escribiendo incoherencias, hoy simplemente quiero decir que, cuando el destino se dispone a darnos una lección y arrebatarnos sin piedad nuestra vida, es cuando más nuestra fe debe salir fortalecida, debemos lograr que Dios ocupe completamente el centro de nuestro corazón y nos llene de fortalezas para poder enfrentar el mal que pueda llegar a nuestras vidas

¿Cómo quiero ser recordada?

El 31 de diciembre del 2016 pasé el año viejo en casa de mi hermano, no es que tuviera muchas expectativas de esperar el 2017, pero mi hermano, mi cuñada y yo no queríamos matarles a los papas la ilusión de la tradicional espera de las 12 de la noche, y las concebidas felicitaciones y buenos deseos entre nosotros mismos; deseos de que las cosas malas del 2016 se quedaran por ahí perdidas y que las buenas se repitieran y que el nuevo año trajera solo otras buenas.

Después de cenar, no recuerdo cómo vino el tema de “que el tiempo pasado siempre fue mejor” y de otros tiempos en los que las tradiciones eran importantes, y Don Jafet comenzó a acordarse de las canciones que cantaba en el colegio, resultó que eran las mismas que yo había aprendido a pesar de la diferencia de más de 30 años. Nos pusimos a cantar a buena voz: papi, mami, Guillermo, Don Jafet y yo, y él estaba contento recordando y cantando conmigo.

¿Quién nos podía decir que cuatro meses después… lo perderíamos? El viernes en la mañana cuando me enteré de que había muerto, en medio del llanto, me puse a cantar las canciones que unos meses atrás había coreado con él.

¿Qué más podemos darles a nuestros viejos queridos, que la alegría de estar con ellos cuando todavía es posible? Visitarlos, aunque sea una tarde lluviosa, llamarlos cada día para escucharlos al otro lado del teléfono y saber que están ahí, para que nos cuenten las mismas historias o las dolamas del momento, pero poder escucharlos cuando todavía es posible. Celebrar con ellos el cumpleaños, las navidades, las madres porque nunca sabremos cual será la última.

Creo que nunca estaremos preparados para que nuestros seres queridos se marchen, ni siquiera los que decimos tener fe nos consuela, que va a “Brillar para ellos la Luz Eterna”. Pero mientras pasaban las últimas horas de despedidas en esas conversaciones de funeraria, donde queremos hablar de otras cosas para olvidar un poco el dolor, Memo comentaba que en su opinión Don Jafet había vivido una vida feliz: había disfrutado de sus hijas y de sus nietos, los había visto nacer y crecer, incluso a las más pequeñas, había visto a sus hijas progresar, vivía una vida tranquila, visitaba a sus hijas y compartía con ellas, era feliz, escuchaba música, cocinaba, qué más puede pedir uno al final de sus días.

Tal vez escribo y repito esta reflexión para pensar un poco en mis padres y en su vida. Sé que más temprano que tarde estaré ahí, viviendo lo que las chicas vivieron este fin de semana y como dijo Ara, comprenderé lo duro que es estar sentado en ese mueble negro de la funeraria. Y no es que quiera ser pesimista ni pensar en estas cosas antes de tiempo… sino que por el contrario quiero pensar que mis padres viven una vida maravillosa, han visto crecer a sus cuatro hijos y a sus nietos, Dios les ha dado una vida larga dentro de lo posible llenos de salud y yo me siento más que agradecida, y doy gracias a Dios cada día.

Dentro de toda la tristeza en la que se revistió el fin de semana, fue maravilloso saber que a Don Jafet todos lo podrán recordar como un hombre bueno y como describió su yerno: “lleno de ternura”.

Finalmente, pensé que era un buen momento para pensar en mi vida, y en qué cosas debo cambiar, porque creo que lo único que deberíamos hacer durante el transitar por este mundo es intentar hacer el bien, llevar paz y amor a los que nos rodean y que el día en que nos toque, porque es lo único seguro que tenemos en esta vida, los demás, los que se quedan quieran recordarnos por la bondad y la ternura que esparcimos por el mundo.

La alegria se vive en medio de las pequeñas cosas cotidianas

“En otras épocas cuando las utopías nos parecían al alcance de la mano, insistimos más bien en el sacrificio de la propia vida, y de las vidas ajenas, por ese horizonte que parecían tan cercano. Hoy miramos más el ahora y sabemos que la alegría del reino ya llena del sabor de  una vida buena nuestro presente, y que desde esta experiencia se construirán las utopías posibles… No podemos situar el sentido y alegría solo al final de la vida, cuando triunfen los procesos que pretenden cambiar la realidad… la alegría se vive en medio de las pequeñas cosas cotidianas” La letra pequeña. Benjamin Gonzales Buelta

Me encantó esta reflexión de Benjamín: “No podemos situar el sentido y alegría solo al final de la vida, cuando triunfen los procesos que pretenden cambiar la realidad… la alegría se vive en medio de las pequeñas cosas cotidianas.

Hace una semana compartíamos la alegría de Jesus resucitado, sin embargo siento que en el fondo estamos tristes, nos arrastran las situaciones que tenemos que vivir cada día, nos deprimimos por el trabajo, la angustia, la ansiedad, por la inseguridad que se vive en estos tiempo… Benjamín nos recuerda otras épocas donde las útopias nos parecían al alcance de la mano, entonces estábamos dispuestos a hacer sacrificios hasta que ese momento llegaran, pero el afirma: Los tiempos han cambiado, no podemos pasar la vida esperando que mejores tiempos lleguen, debemos aprender a encontrar el sentido y la alegría en nuestro día, en la vida cotidiana.

Para mí las palabras de Benjamín son una invitación a mirar la vida con más optimismo. No debemos estar ajenos a la realidad en la que vivimos, pero no podemos dejarnos envolver por los miedos. Y afirma: “Una de las tareas más urgentes de nuestra teología es sacar a la luz y articular una propuesta de vida feliz en los nuevos contextos sociales”

Y por último término con una reflexión de  Fonfo Alonso-Lasheras, sj que tomo de la pagina de la pastoral SJ.

“Lo cierto es que conozco gente que vive resucitada, sin esperar a la muerte ni haber vivido ningún milagro. Gente que entrega su vida cada día a los demás de muy diferentes maneras, sin enfadarse porque no les consideran héroes, y con la alegría profunda de no temer gastar la vida, porque saben que no hay que morir para resucitar, sino que basta con entrar en esa “nueva vida”, en esa “más vida”, que nos trajo Cristo. Es gente que sigue luchando por resucitar cada día, y que tienen un “extra” de vida que se les escapa por los ojos, por la sonrisa, y puede convertirse en algo contagioso.

Ojalá formásemos parte de esta gente resucitada, y que nos mirase a la cara por la calle diciendo: “este tipo cree en la resurrección”; y que podamos vivir repartiendo eso que creemos.”

Como siempre con la esperanza de que estas palabras lleguen a lo mas profundo de mi ser y pueda aplicarlas y vivir con alegría mi realidad.

Navidad: Bendición y Promesa

Tengo la sensación que este año transcurrió tan de prisa. Hace un tiempo que ando deseando que se acabe porque… han ocurrido tantas cosas y todo ha estado tan complicado, que en mi interior tengo el sentimiento de que si termina tendré la oportunidad de comenzar algo nuevo y de una manera distinta.

Decía Grum en la lectura de esta semana: “La piedra que hay en nuestro camino nos obliga a volvernos hacia nuestro interior… ahí es donde Dios nos muestra el verdadero camino de nuestra vida; el camino de la bendición y de la promesa, el camino en el que el mismo nos acompaña y conduce”

Bendición y Promesa, esas palabras me hacen pensar en la navidad… la bendición de un niño que nace para traernos la promesa de Paz a la tierra. Esa Paz que tanto necesitamos y cada día nos parece tan lejana. Cuando miramos alrededor del mundo y vemos a tantas personas que sufren, tantas guerras, tantos inmigrantes sufriendo, en busca de una vida mejor, la palabra Paz resultan tan extraña, tan necesaria, pero como dije antes …tan lejana.

Que esta Navidad podamos tomar en tiempo para reflexionar sobre esas piedras que hemos encontrado en nuestro camino a lo largo del año y entonces podamos volvernos a nuestro interior, y encontrar allí a Dios para que nos guíe por el verdadero camino, ese de bendición y promesas… expresadas en un niño en un pesebre, para recordarnos que la Paz debe ir a los más vulnerables de la sociedad, a todos esos que sufren, con ellos debemos solidarizarnos en estos tiempos.

Feliz Navidad decimos, Paz en la tierra a los hombres de buena voluntad, y a todas las personas que hoy más que nunca necesitan de esa paz.

Alegria es meterme de lleno en el instante

“Hay días que yo preferiría no tener que vivirlos, … Como dice el Eclesiastés debo alegrarme mientras estoy sano y me encuentro lleno de vitalidad en mi cuerpo. Pero esta es nuestra condición que nos alegremos mientras es tiempo de hacerlo, pero que estemos dispuestos a aceptar de mano de Dios, lo que resulta menos agradable. Solo seré capaz de alegrarme cuando también esté dispuesto a desprenderme de la alegría” Anselm Grum

Las reflexiones de estos últimos días como siempre me han puesto a pensar mucho sobre mi vida y las cosas que quiero seguir cambiando en ella. Ha sido un año un poco complejo, uno de esos como dice Grum que hubiera preferido no tener que vivirlo. Pero cuando pienso en todas las personas andan por ahí con miles de problemas peores que los nuestros, siento que es injusto que no debo pensar de esa forma. Siempre habrá alguien que tenga una vida más complicada que la que nos toca a nosotros y la lección de hoy es que debemos alegrarnos cuando las bendiciones llegan, pero también debemos estar dispuestos a desprendernos de esa alegría y aceptar los tiempos de tormenta que nos tocan.

“La alegría es el arte de meterme de lleno en el instante” Que frase más hermosa. Que difícil se me hace meterme de lleno en el instante, y disfrutar de la alegría que me trajo el momento, comprender que en realidad debo disfrutarlo porque no sé cuándo volverá.

“Yo soy responsable de que la alegría se intensifique en mi interior o que lo haga el disgusto, la inquietud, el descontento, la desilusión mía y del mundo entero” solo yo puedo controlar mis emociones o dejar que ellas me arrastren y duren hasta que quieran.

“La tristeza forma parte de la vida igual que la alegría” se trata de hacer las paces con esos momentos de tristeza que nos llegan, comprender y estar de acuerdo con mis anhelos insatisfechos, mi soledad o mi incomprensión.

Pues hay que seguir adelante el propósito en estos meses que quedan del año es aprender a “Meterme de lleno en el Instante”

El rio… la corriente… la Paz

“El agua fluye y tranquiliza. Nos muestra que todo pasa y todo se lo lleva la corriente. Dios, sin embargo, es vida que corre a torrentes amor que fluye sin cesar… El agua fluye, pero el rio sigue siendo el mismo… lo transitorio y lo eterno coinciden en una sola cosa” Anselm Grum

Nos preocupamos demasiado por los problemas que llegan a cada momento. Cada día trae su afán, pero aunque quisiéramos, aunque lo decidiéramos como un propósito, seguimos preocupados por todo. A veces quisiera no tener problemas, pero cuando lo pienso bien, ¿qué vida podría existir sin los conflictos que nos llegan a cada momento? Pensar que al final todo pasa, la corriente de la vida se lleva todo lo que ocurre; esa imagen del rio que fluye, da tranquilidad.

Todo pasa… pero Dios, el rio, sigue siendo el mismo. Si dejamos que todo fluya a través de EL, también tendremos tranquilidad.

Quisiera de verdad armarme de una coraza y dejar que las cosas me resbalaran y no me afectaran tanto. Pero, cuesta mucho, es más fácil decirlo que hacerlo, llegado el momento, cuando se presenta la situación, nos olvidamos del propósito y nos angustiamos, nos preocupamos, y no recordamos que “eso” también pasará y que luego solo lo recordaremos como “otro” momento difícil de nuestra vida.

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Salió de su casa con la cabeza a punto de explotar como una olla de presión, sentía las orejas rojas y caliente y le faltaba la respiración, tenía una gran cólera por dentro. Sintió los pies como plomo mientras avanzaba por el sendero, le costaba levantarlos y dar los pasos, parecía arrastrase más que levantarse, pero hizo un esfuerzo por avanzar hasta encontrar lo que buscaba. Separó los troncos de madera unidos con alambres  que hacían las veces de puerta, solo lo suficiente para que su cuerpo pudiera atravesarlo. A partir de ese punto el camino era de piedra y los árboles se unían arriba en la copa formando una sombra agradable que ocultaba completamente el sol. Al avanzar por sendero sintió que podía moverse con más facilidad, y trató de apartar de su mente “aquella situación” y se concentró en los sonidos. Primero escuchó sus pasos sobre las hojas secas y se adentró aún más por la ruta. De repente comenzó a escuchar el trinar de los pájaros, los sonidos llegaban de todas partes aunque no podía verlos y entonces, sin esperarlo escuchó lo que buscaba: el rio, estaba cerca. Al llegar observó el agua que corría y rodaba sobre las piedras. Se descalzó los pies y los introdujo en el agua fresca que se escurría entre sus dedos y arrastraba las piedras más pequeñas, las grandes se resistían a la corriente, pero el agua continuaba su curso, imparable, sin detenerse ni siquiera a reparar en ella, en las piedras, la orilla o las raíces de los árboles que reptaban buscando calmar su sed. Cerró los ojos y dejó que la corriente se llevara también sus pensamientos, la rabia, la tristeza y el desconsuelo, los problemas. Entonces sintió como su alma se fue calmando poco a poco, la respiración cabalgaba al ritmo de la corriente y la paz volvió a su corazón. Al abrir los ojos observó cómo iban allá lejos corriente abajo todos sus preocupaciones y levantó su mano y les dijo adiós.

Reflexiones post-elecciones

Pasaron las elecciones. Uno piensa:  “al fin podremos descansar de estas campañas”.  Los letreros aún están en la calle como recuerdo de los que soñaron y no lograron hacer realidad su sueño y los que pudieron llegar… pero, ¿gracias a quién? al pueblo que fue y ejerció su derecho.

La gente pensaba que el presidente iba a ganar de nuevo y así ocurrió, a mis ojos, de persona de clase media, analizaba lo siguiente: creo que hay muchísimas cosas de aún debemos mejorar, la delincuencia, la corrupción, etc., pero en general, en mi opinión muy personal, el Presidente (él, no los diputados, senadores y alcaldes) no lo ha hecho tan mal.  Sin embargo el lunes después de las elecciones tuve una conversación con la señora que trabaja en mi casa, que me ha puesto a pensar que todo en la vida es muy relativo.

Me contaba ella que no pensaba votar, pero a las 5:00 de la tarde había convencido a sus hijas que fueran. Yo voté por Danilo, me dijo, pero quiero que sepas que las cosas no están bien. Le pregunté entonces, porqué tantas personas habían vuelto a votar por él, y su respuesta fue: porque creo que él tiene muy buenas intenciones, pero las cosas no están bien. Entonces le pregunté: ¿Por qué las cosas no están bien?,  y ella me dijo: te voy a dar tres ejemplos:

“Mi nieto estudia en la escuela nocturna, porque juega béisbol en la mañana, de los 5 días en la semana, si los profesores van dos días a clases es mucho; ellos van firman y se devuelven, a las 6:30 a 7:00 de la noche ya los muchachos vienen de vuelta para su casa. Le pregunté a mi nieto de que era que se iban a examinar y me dijo yo no sé mamá porque este año no nos han dado clases”

“Las nietas más pequeñas van a la escuela de día. El gobierno se ufana de decir que están dando desayuno escolar, sin embargo la mayoría de los días, la comida es incomible, y lo más grave de todo es que toda esa comida se está pagando y se está perdiendo porque hay que botarla, y eso es dinero del gobierno que está tirando a la basura”

“Tú no tienes que ir a un hospital, me dijo, no te atienden, no hay de nada, hay que hacer colas por horas aunque tu llegues grave al hospital, los aires no sirven, las habitaciones son un desastre”

“Entonces las buenas intenciones no son suficiente, si las cosas se están haciendo, pero las hacen mal y nadie se encarga de supervisar y velar porque se hagan bien, es como si no hicieran nada. Ahora le dimos una segunda oportunidad, por eso yo fui a votar, pero si él no hace algo durante estos cuatro años, que se olvide el PLD de volver a ganar en el 2020”

Escribo este post en nombre de Morena, hablando por aquellos que no tienen voz y que solo tienen derecho a decir lo que piensan cada cuatro años cuando hay elecciones. Estas tres historias breves son para ponernos a pensar, para decirle al presidente, que al igual que Morena, creo que él tiene buenas intenciones, pero que con eso no basta, eso no es suficiente, la clase baja de nuestro país tiene necesidades que debemos escuchar y tratar de suplir.

El Presidente dijo en su discurso de agradecimiento lo siguiente: “Nada justifica la actividad política si no se usa para servir… creo que un presidente debe llegar a la presidencia de la república para dar servicio a los que menos tienen” Esperemos que así sea, pero que el servicio que llegue a los más necesitados sea de calidad, de verdad, no a medias, no de pantallas, no de estadísticas o de discursos de campañas, que dentro de cuatro años Morena pueda decir: “valió la pena votar por el presidente Danilo Medina porque los hospitales han mejorado, ya mi hijo recibe clases todos los días y el desayuno escolar se puede comer y no se está desperdiciando el dinero del pueblo” !Así sea!