Oregano Poleo

Vicente era el chico más buenmozo del pueblo, pero era el más tímido que había parido la tierra. Cuando estaba frente a una mujer se convertía en el sexo débil. No le salía absolutamente ninguna palabra ni para decir los buenos días. Marisa era una chica hermosa, la más codiciada de todos en el pueblo, pero estaba perdidamente enamorada, precisamente de Vicente.

Era una pueblo aburrido y cada tarde la diversión obligada de las chicas era la visita al parque. Tenían que pasar por el lugar donde se juntaba el coro de los varones, y cuando esto ocurría, todos soltaban sus respectivos piropos, sin dirigirlos a ninguna en particular. Ellas se sonrojaban y se apropiaban de los halagos: “anda que melena”, “ cuantas curvas y yo si freno”, “quien fuera bizco para verte dos veces”, “Dime cómo te llamas y te pido para los reyes”, “¿Qué hace una estrella volando tan bajito?”. Vicente, mientras tanto, no abría la boca ni para respirar, bajaba la vista y se iba poniendo colorado casi morado, como si los piropos fueran dirigidos a él. Luego se convertía en el hazmerreír del grupo de amigos, que no paraban de burlarse de el por ser tan tímido.

Marisa por su parte, le clavaba la vista desde que doblaba la esquina, y no dejaba de mirarlo hasta que pasaban el grupo.  Ella solo suspiraba y se resignaba, le daban unos deseos inmensos de hablarle, pero eran los tiempos en que la chicas no tenían independencia y era impensable que alguna abordara a un hombre, eso sería lo peor visto en un pueblo tan pequeño y tradicional como aquel.

Fueron pasando así los años y le llegó a los muchachos la edad de casarse y formar familia. Uno a uno fueron abordando a la chica que les gustaba y se enamoraron, y luego se comprometieron y de pronto se casaron.  Marisa seguía en su casa sin conseguir pretendiente, porque aunque era un buen partido, todos sabían que ella estaba enamorada de Vicente y viceversa, y como un acuerdo tácito todos habían decidido respetar aquel amor platónico.  Pero iban pasando los años y no ocurría nada y ya los padres de ella estaban preocupados porque se iba quedando para vestir santos.

Un día estaban todos los amigos tomando tragos en el colmado de la esquina. La mayoría ya estaba casado o comprometido y comenzaron a acosar a Vicente incitándolo a que se decidiera finalmente a declararle su amor a Marisa. Él se negaba rotundamente explicando que cuando estuviera frente a ella, no podría articular ni una palabra como siempre le pasaba. Todos los amigos comenzaron a darle consejos de cómo debía comenzar la conversación: “Lo que tienes es que decirle que has estado siempre enamorado de ella y que quieres que seas tu novia”, “no, tienes que decirle de una vez que quieres casarte con ella”, y así cada uno daba su opinión.

Finalmente uno de los amigos tomó la palabra y dijo: “Lo que vamos a hacer es lo siguiente: nosotros  vamos a escribirle una carta a Marisa de parte de Vicente diciéndole que quiere ir a visitarla para hablarle, y una vez él esté frente a ella va a verse obligado a hablar, y que sea lo que Dios quiera, estoy seguro de que después de que logre romper el hielo, las palabras seguirán fluyendo” Y aunque Vicente no estaba muy de acuerdo con aquella solución salomónica, nadie le pidió voz ni voto y él no tuvo nada que reclamar. Los amigos escribieron la carta y Marisa respondió que lo recibiría el próximo viernes.

Llegada la hora de la cita, los amigos de Vicente, temerosos de que no acudiera y pusiera los pies en polvorosa, antes de que en casa de Marisa, se presentaron en su casa para “ayudarlo a vestir” y darle las últimas palabras de aliento, lo acompañaron luego todo el camino y lo dejaron justo en la esquina de la casa de Marisa y allí se plantaron para que no se le ocurriera devolverse.

El trayecto que faltaba hasta la casa de Marisa era relativamente corto, pero Vicente estaba extremadamente nervioso y caminó despacio. Intentando distraerse hizo lo que siempre le pasaba cuando estaba en ese estado, su mente comenzó a divagar por los más recónditos pasajes de su existencia y de repente se trasladó a cuando era un chiquillo en casa de su abuela, le encantaba meterse a la cocina y verla preparar los suculentos platos que desprendían unos olores afrodisiacos con sus especias, uno de sus entretenimientos preferido era ir preguntándole uno por uno por los ingredientes que ella iba agregando: aceite, sal, pimienta, comino, y había uno que le encantaba el olor, era una ramita seca que ella siempre agregaba  a los guisos  y caldos pero no lograba recordar cómo se llamaba… en esas estaba cuando finalmente se encontró de narices frente a la casa de Marisa, y en la galería sentados en unas mecedoras se encontraban la mamá, el papá y la hermosa Marisa, ya no había marcha atrás, se vio en la obligación de entrar a la casa.

Allí se inició una conversación con los saludos de rutina, donde no había mayores contratiempos para hablar:

— Buenas noches, Sr. Vicente como está usted — preguntó el padre de Marisa

— Muy bien y usted don Rogelio.

— Bien, mirando que la luna parece que tiene agua.

— Sí, eso parece. Y usted doña María como se siente.

— Ay muy bien “mijo”, como está la familia.

— Mis papas bien, gracias a Dios, en los afanes de siempre.

Y así siguió la conversación entre los papas de Marisa y Vicente, mientras que los ojos de Marisa iban de uno a otro sin atreverse a abrir la boca. Pasado un rato y viendo los señores que la conversación no pasaba de hablar del tiempo, la familia, la finca y los caballos, el Sr. Rogelio se levantó de repente de la mecedora y con una excusa entró a la casa, y no habían pasado cinco minutos, cuando la señora se levantó y dijo que iba a revisar una cosa que tenía puesto en un caldero en la cocina, y en un hecho sin precedentes dejaron a Vicente con Marisa, con la esperanza de que una vez solo con ella terminara finalmente de declararse.

Vicente miró a Marisa y se quedó completamente paralizado, no sabía que decir, trataba de pensar como comenzar la conversación, de recordar todos los consejos que le habían dado sus amigos, tenía que decir algo, solo debia abrir la boca y decir la primera frase y seguro que las palabras continuaran saliendo. Las manos estaban frías, sentía como el sudor iba rodando a cántaros desde la frente por los lados de la cara y las gotas caían en el piso como la lluvia que vaticina la luna. Sabía que no podía levantarse de aquella mecedora sin cumplir su cometido, y finalmente cuando logró abrir la boca, recordó de repente como se llamaba la especie que su abuela agregaba a los caldos y dijo entonces:

— ¡Orégano poleo!

— ¡ACEPTO! — se oyó de repente la voz de la bella Marisa.

Soportar con humildad, no con soberbia

En estos días ando pensando mucho en la amistad verdadera. No es que no tenga amigos, que si los tengo, y muchos han perdurado a lo largo de los años y han estado siempre presentes, pero a veces creo que el concepto que yo tengo de la amistad es muy particular. Mi concepto de la amistad nunca se detiene en ningún punto, si soy amiga, lo soy en las buenas y en las malas y para mí la amistad siempre ha sido más importante que las cosas materiales.

El problema no es lo que yo piense o como yo soy, sino lo que  los demás pueda pensar o como los otros pueda actuar. Y ¿porqué esto constituye un problema? Porque a veces cuando los demás no actúan como yo lo haría, esto me afecta, porque me duele y entonces puede ser que al estar dolida eso me impulse a actuar como el otro y entonces el comportamiento de los demás pueden inducirnos a hacer lo que no queremos o lo que no sentimos.

Encontré unas reflexiones en el libro de Grum que me hicieron pensar en todo esto.

“Soportar en silencio las injurias conduce a la humildad interna” dice Grum. “Por los efectos de nuestro silencio en el prójimo se puede saber si callamos por soberbia o por humildad. Cuando el silencio viene de la humildad, apacigua a la otra persona y sosiega y amansa el propio corazón”

Esta mañana pensé que Dios quiere que esa tristeza, que puede surgir cuando los demás no actuar como yo espero, no me quite la paz y sobre todo que no me impulse a querer devolver mal con mal… Creo que con dignidad uno puede soportar en silencio el daño que alguien quiera hacernos, tal vez inconscientemente, y que ese silencio sea con humildad y no con soberbia.

Al final tengo quince años tratando de tirar para adelante, muchos tropiezos me he encontrado en mi camino, un tropiezo más creo que puedo sobrellevarlo.

 

El poder de la oración

Hoy la lectura del domingo habla de la oración. Uno de los discípulos le pide a Jesús que le enseñe a orar, y él le enseña el Padre Nuestro. Cuantas veces a lo largo de nuestras vidas habremos repetido el padre nuestro, siempre que me toca esta lectura pienso que Dios quiere recordarme el poder de la oración.

Y hoy quiero reflexionar acerca de ese poder de la oración, ¿Para que sirve en mi vida? Muchas veces he repetido que no creo en el Dios de milagros y trato de no pedirle cosas a Dios. Hace unos días me encontré con alguien que me dijo que a Dios había que pedirle con detalles y pensé que eso no funcionaba para mi porque no me gusta pedirle “cosas” a Dios… entonces ¿Para que hago oración?

Cuando me siento a hacer oración, le pido a Dios que me dé fortaleza, que me acompañe en mi camino cuando los días son difíciles y parece que todo sale mal. Cuando miro a mi alrededor y veo que el mundo necesita paz, le pido que me ayude a ser instrumento de paz, al menos en el ámbito en el cual me muevo. Le pido que me ayude a seguir creyendo en los valores y la amistad a pesar de que muchas veces, los que creí que eran mis amigos piensan más en sus intereses personales y en las cosas materiales que en ayudar cuando uno necesita que lo apoyen, le pido que me ayude a no juzgarlos, a pesar de todo. Le pido que me ayude a no ser como los que nos traicionan y a seguir creyendo en el valor de la amistad y devolver bien aunque a veces lo que nos entreguen sea daño o deslealtad.  Cuando uno lo único que quiere es echar para adelante a fuerza de su trabajo, pero los demás no lo valoran y le ponen zancadillas para que el camino sea difícil.

Pero tambien cuando hago oración quiero ver el lado positivo de la vida y le doy gracias a Dios por todo lo bueno que me ocurre cada día. Porque tengo trabajo para poder vivir, por mis hijos con sus miles de virtudes y sus defectos, por los amigos que siempre están y que son del grupo de los que nunca nos defraudan. Por la familia que siempre me apoya no importa lo que pase.

Mi oración es de pedir fortaleza para seguir adelante y darle gracias a Dios por las bendiciones que cada día me regala sin pedirlas y a veces sin merecerlas.

Padre nuestro del cielo, santificado sea tu nombre. Venga a nosotros tu reino.

Que se haga tu voluntad y ayúdame y dame fortalezas para aceptarla sobre todo aquí en la tierra.

Dame fuerzas para trabajar cada día, para poder ganarme el pan diario y ayúdame a no querer tener más de lo que necesito para vivir.

Perdóname cada vez que me equivoco, dame un corazón que se arrepienta y sea capaz de llegar hasta ti para solicitar humildemente tu perdón y ayúdame a perdonar a los que pasan por nuestra vida y nos hieren con o sin intensión, ayudame a no juzgarlos.

No me dejes caer en las tentaciones que muchas veces se presentan en mi vida: ayudarme a no pensar mal de los demás, no hablar mal de otros, no hacer suposiciones sobre el actuar de los demás, no juzgar a los demás, líbrame del mal.

Amen

Reflexiones del XV Aniversario de ABT Dominicana

 

Aunque un poco largo, comparto mis reflexiones a propósito del XV aniversario de ABT Dominicana

Hace 16 años si alguien me hubiera preguntado si yo quería tener una empresa mi respuesta hubiera sido un no rotundo, en esa época, no tenía ni el dinero, ni creía tener las competencias para tener una empresa propia.

Hace unos años escuché el famoso discurso de Steve Jobs, el creador de Apple, dijo que muchas veces no podemos saber para que ocurren las cosas hasta que ha transcurrido un tiempo, solo con el correr de los años somos capaces de unir los puntos hacia atrás y comprender. Unos años después una amiga, muy sabiamente me dijo que en la vida no debemos preguntarnos Porqué ocurren las cosas, sino para qué, pero como bien dijo Steve Jobs, la respuesta a Para que solo podemos conocerla cuándo pasa el tiempo.

Probablemente muchas personas saben la historia de cómo comenzó AgrobioTek, pero creo que la noche es propicia para recordarlo y contar de nuevo la historia.

En el año 2000, trabajaba como Gerente de Aseguramiento de Calidad en Maicera. Dos cosas muy importantes ocurrieron ese año que cambiaron mi vida: salí embarazada de Fernando y por una circunstancia me vi obligada a comprar un lector de densidad óptica para hacer pruebas de Micotoxinas. Cuando llegó el lector me di cuenta de que la prueba no era tan sencilla de correr y contacte vía internet al representante del kit, un tal Humberto Cosenza, que vivía en Honduras. Unas semanas más tarde recibí una llamada en la cual una persona me decía que el Dr. Humberto Cosenza venía al país y quería conversar conmigo. Cuando recibí al doctor en mi oficina y le explique mi problema, me dijo que podía enseñarme a hacer la prueba pero para eso debía viajar a Honduras. Convencí a mi jefe para que me dejara hacer el viaje y pasé una semana aprendiendo a hacer análisis. En una conversación que tuvimos con el Dr. Cosenza, comiendo Pupusas en Valle de Ángeles, me contó que tenía una empresa en Honduras, con sede en Venezuela, Guatemala y El Salvador y la historia de cómo había fundado las empresas. Me dijo que tenía la intención de abrir la empresa en República Dominicana.

A mi regreso del viaje le comenté a Luis Henry lo que el Dr. Cosenza. Me había dicho y en voz alta formulé mi deseo: “Si tuviera dinero y valor yo quisiera tener una empresa mía y le propusiera el doctor que se asociara conmigo”… pero ¿Qué podía yo ofrecerle a una persona como él que tenía  ya cuatro empresas? Unos meses después, él volvió al país y lo invité a cenar a mi casa, a fin de agradecerle las atenciones que había tenido conmigo durante mi estadía en Honduras. Sin planificarlo ni consultarlo, Luis Henry le soltó la siguiente frase: “Doctor, Carolina me dijo que usted quería abrir la empresa en Dominicana, nosotros quisiéramos asociarnos con usted” y frente a mi rostro estupefacto, comenzó una disertación de esas de político, donde le indicaba las ventajas que tenía asociarse conmigo. El Dr. Cosenza no le respondió ni una palabra y al otro día me llamó y me dijo: “Quiero hablar contigo de la propuesta de anoche, pero trae a tu esposo contigo”.

Yo no sabía en el lio que me estaba metiendo, tomamos un préstamo en el banco y convencimos a mi papa de que fuera socio en la compañía para poder conseguir la otra parte del dinero, él es parte de todo esto porque me apoyó y creyó en mí. Asi que esta noche no quiero continuar hablando sin antes  agradecerle al Dr. Humberto Cosenza por confiar en mí. Siempre le digo que estaba un poco loco: ¿Cómo asociarse con alguien que solo había visto dos veces en su vida? y además ¡enviarle un cheque por DHL a quien que no conocía!!  A lo largo de estos 15 años, hemos construido una relación de respeto, confianza y amistad. El me dio la oportunidad, creyó en mi cuando ni siquiera yo creía que podía tener una empresa y espero no haberlo defraudado.

Y así comenzó todo. Me arriesgué. Deje mi trabajo seguro y pase a ser la gerente general de una empresa que ni siquiera podía pagarme un salario. Para sentir que aportaba algo, me metí a dar clases en la universidad, como decía nuestro amigo Bernardo Regino, para vencer el síndrome del 15:30, y ¿qué es eso? le pregunte a Bernardo, y me dijo: “Oh, cobrar los 15 y cobrar los 30”. Al año y medio conseguí la primera consultoría en la cocina de Baxter, hoy Fenwall, y de ahí poco a poco más servicios. Pude contratar una asistente, y luego una auditora que me ayudaba con el trabajo. Aún continuaba con las clases en la Universidad, hasta que un día decidí dejarlas por un trimestre, y nunca más volví, el negocio fue creciendo y me pudo pagar por fin un salario.

En principio AgroBioTek era yo, siempre digo que era como el famoso muñequito del Conejo Bugs Bunny: Picher, conejo Bugs, Primera base, Conejo Bugs, segunda base, Conejo Bugs. Yo vendía, cobraba, era mensajero, buscaba los cheques, los depositaba. En esa época no hacíamos servicios, solo ventas y durante un año el único cliente fue Javier. Pero a mí no me gustaba vender, yo quería ser consultora y tener un laboratorio y trabaje hasta lograrlo.

Tuve que estudiar administración, finanza, compré libros para aprender como evaluar y manejar los empleados. Nos equivocamos muchas veces, porque a fin de cuenta yo venía del mundo técnico y lo único que había administrado era mi casa y mis finanzas personales. Nos caímos y nos levantamos muchas veces.

En el año 2005, ya la empresa tenía muchos clientes y servicios y entonces comenzamos a crecer. Necesitaba que alguien manejara todo el tema de la contabilidad que hasta ese momento me había dado muchos dolores de cabeza y contraté a Noemi. Ella entró como asistente administrativo, para tomar el teléfono y llevar los papeles a un contable externo que teníamos. Noemi es la empleada con más años en la empresa, hemos crecido juntas y ha sido una persona fundamental para llegar hasta este momento. Ella es mi mano derecha, pero también, aunque 11 años después me sigue diciendo doña Carolina, es mi amiga, Yo creí en ella cuando era una chiquilla que ni siquiera había terminado la carrera y no me equivoqué, pero también ella ha creído en mí y entre pleitos y todo el cariño que nos tenemos hemos llegado hasta aquí. Gracias Noemi por seguir aquí a mi lado y creer en este proyecto y comprometerte con todo el corazón.

Un año después entro Yahayra, ese ser irreverente que es la única que me saca de casillas, es la persona más cabeza dura que conozco. Comenzó como auditora y un día le dije: “Tu como que eres medio ambiciosa, ¿tu no quieres dedicarte a vender?” Y así nació el Departamento de Negocios de ABT. También, ella ha crecido conmigo, 10 años después sigue ahí echando la batalla cada día, comprometida  y dando siempre más allá de lo que espero de ella.

Y así han transcurrido los años. Muchas personas han llegado y se han ido, 15 años. 15 empleados. Algunos han aguantado conmigo todos los embates de la tormenta, otros no han querido remar con nosotros y han decidido bajarse del barco.

Pero esa es la parte sentimental de la historia. La otra cara es que hemos tenido que trabajar duro y con tesón. Cuando finalmente acepté que era empresaria, decidí que tendría una empresa pequeña con mentalidad de grande. Y comencé el proceso de organizarme, trabajar con un presupuesto, con un plan definido, con una misión, una visión, metas, objetivos. Mi padre siempre me ha dicho: “Las cosas se hacen bien o no se hacen”, así que decidir seguir su consejo y tratar de hacerlo bien.

Al principio el laboratorio era la cocina de la casa hasta que pudimos invertir e instalar un laboratorio que se ajustara a las necesidades. Luego construimos un almacén. Remodelamos la oficina y desde hace dos años tenemos local propio y seguimos con planes de expandir y crecer más.

El día que dije que quería certificar la empresa ISO 9000, mis empleados me dijeron que estaba loca, y les dije: “tienen razón, estoy loca, pero vamos a certificarnos” Finalmente en el año 2011 nos certificamos con la Norma ISO 9001:2008 y ya tenemos seis años con un sistema fortalecido, vamos camino a adaptar el sistema a la nueva norma del 2015 y nuestro próximo proyecto es ISO 17025, que esperamos tenerlo listo para principios del 2017. Creamos un lineamiento propio para auditar cocinas y desde el año pasado estamos desarrollando y perfeccionando una aplicación para Tablet para hacer las auditorias.

AgroBioTek existe para ser un aliado estratégico de las empresas de alimentos del país, en servicios de consultoría, auditorias, capacitaciones y laboratorio y la distribución de pruebas, todo orientado a poyarlos en lo relativo a Seguridad e Inocuidad de alimentos. A lo largo de estos 15 años la empresa se ha establecido y fortalecido y hemos creado un nombre. Nos hemos convertido en expertos en el sector, pero todo esto ha sido posible por nuestro trabajo duro y constante y gracias a los clientes que han confiado en nosotros.

Hace unos meses conversaba con mi hijo Guillermo, y se nos ocurrió la idea de hacer una celebración. ¿Cuál era la razón? Durante 15 años nuestra vida y la de una gran cantidad de personas ha girado en torno a este proyecto. Sin proponérmelo mi familia, y otra gran cantidad de familias han dependido de nuestro trabajo y pensamos que esto era algo que debíamos celebrar, que hasta este momento las cosas han salido bien. Cuando las dificultades han aparecido muchas veces sentí deseos de tirar la toalla, pero siempre pensaba, debo seguir, seguro más adelante encontraré la respuesta; y así caminando y caminando he llegado hasta aquí. He ido haciendo camino al andar y solo mirar hacia atrás para aprender de los errores, coger impulso y  seguir y también descubrir que el camino recorrido  no ha sido tan malo, muchas personas quieren estar sobre mis zapatos, pero cuando la gente me pregunta siempre digo: “No es fácil tener una empresa”. Para mi satisfacción, muchas veces a lo largo de estos años he podido ir uniendo los puntos y poco a poco he podido encontrar las respuestas a mis para qué.

Finalmente, en este país donde todas las cosas son tan complicadas, sobre todo cuando uno quiere hacer las cosas bien no puedo sentirme más que orgullosa de haber llegado hasta aquí. Y hoy  pedirle a Dios que me ayude a seguir adelante por lo menos por unos 15 años más.

Un sueño de un 02 de junio de 1988

02 de junio de 1988. Llegué a su casa a recogerlo, pensé que iríamos al cine como siempre y toqué bocina para avisar que estaba allí. Desde la ventana del auto lo vi por el balcón, haciéndome señas para que apagara y subiera a la casa. Suspiré, no estaba en ánimos de saludar a la familia. Resignada, apagué el auto y tomé la llave. Subí lentamente las escaleras y al levantar la vista lo vi, con su típica camisa de cuadros y sus pantalones caqui y su hermosa barba, pero además con una canasta en la mano. ¿Qué diablos es eso? Pregunté sin hablar, una sorpresa me respondió con mímicas. Me dio la canasta y entrando a la casa volvió con una botella de vino. Subimos todo al auto y le pregunté ¿dónde vamos?. Al parque. ¿Al parque, pero es de noche? Si, vamos a un picnic nocturno.  Llegamos y caminamos hasta un lugar no tan claro y abrió su canasta. Sacó un mantel de cuadros y lo tendió sobre la grama, un florero con rosas rojas, un candil con una vela, fósforos, una tabla de cortar, un cuchillo,  dos copas, quesos y un saca corchos. Abrió la botella de vino y después de servirla, levantó la copa y me dijo: Brindemos. ¿por qué brindamos? Por nosotros. ¿Por nosotros? Pero somos solo amigos… no desde hoy ya no. ¿Y que seremos? Uno solo, yo seré tuyo para toda la vida y tu serás mía para el resto de mis días. Y yo sonreí. Por primera vez fui feliz y por un momento lo creí real… hasta que un día desperté… un sueño que duró 21 años…y me encontré sola, sin parque, ni canasta, sin mantel, sin flores rojas o la vela, sin vino, sin copa y sin tenerlo a él, con quien brindar … un 02 de junio veinte y un años después.

Reflexiones post-elecciones

Pasaron las elecciones. Uno piensa:  “al fin podremos descansar de estas campañas”.  Los letreros aún están en la calle como recuerdo de los que soñaron y no lograron hacer realidad su sueño y los que pudieron llegar… pero, ¿gracias a quién? al pueblo que fue y ejerció su derecho.

La gente pensaba que el presidente iba a ganar de nuevo y así ocurrió, a mis ojos, de persona de clase media, analizaba lo siguiente: creo que hay muchísimas cosas de aún debemos mejorar, la delincuencia, la corrupción, etc., pero en general, en mi opinión muy personal, el Presidente (él, no los diputados, senadores y alcaldes) no lo ha hecho tan mal.  Sin embargo el lunes después de las elecciones tuve una conversación con la señora que trabaja en mi casa, que me ha puesto a pensar que todo en la vida es muy relativo.

Me contaba ella que no pensaba votar, pero a las 5:00 de la tarde había convencido a sus hijas que fueran. Yo voté por Danilo, me dijo, pero quiero que sepas que las cosas no están bien. Le pregunté entonces, porqué tantas personas habían vuelto a votar por él, y su respuesta fue: porque creo que él tiene muy buenas intenciones, pero las cosas no están bien. Entonces le pregunté: ¿Por qué las cosas no están bien?,  y ella me dijo: te voy a dar tres ejemplos:

“Mi nieto estudia en la escuela nocturna, porque juega béisbol en la mañana, de los 5 días en la semana, si los profesores van dos días a clases es mucho; ellos van firman y se devuelven, a las 6:30 a 7:00 de la noche ya los muchachos vienen de vuelta para su casa. Le pregunté a mi nieto de que era que se iban a examinar y me dijo yo no sé mamá porque este año no nos han dado clases”

“Las nietas más pequeñas van a la escuela de día. El gobierno se ufana de decir que están dando desayuno escolar, sin embargo la mayoría de los días, la comida es incomible, y lo más grave de todo es que toda esa comida se está pagando y se está perdiendo porque hay que botarla, y eso es dinero del gobierno que está tirando a la basura”

“Tú no tienes que ir a un hospital, me dijo, no te atienden, no hay de nada, hay que hacer colas por horas aunque tu llegues grave al hospital, los aires no sirven, las habitaciones son un desastre”

“Entonces las buenas intenciones no son suficiente, si las cosas se están haciendo, pero las hacen mal y nadie se encarga de supervisar y velar porque se hagan bien, es como si no hicieran nada. Ahora le dimos una segunda oportunidad, por eso yo fui a votar, pero si él no hace algo durante estos cuatro años, que se olvide el PLD de volver a ganar en el 2020”

Escribo este post en nombre de Morena, hablando por aquellos que no tienen voz y que solo tienen derecho a decir lo que piensan cada cuatro años cuando hay elecciones. Estas tres historias breves son para ponernos a pensar, para decirle al presidente, que al igual que Morena, creo que él tiene buenas intenciones, pero que con eso no basta, eso no es suficiente, la clase baja de nuestro país tiene necesidades que debemos escuchar y tratar de suplir.

El Presidente dijo en su discurso de agradecimiento lo siguiente: “Nada justifica la actividad política si no se usa para servir… creo que un presidente debe llegar a la presidencia de la república para dar servicio a los que menos tienen” Esperemos que así sea, pero que el servicio que llegue a los más necesitados sea de calidad, de verdad, no a medias, no de pantallas, no de estadísticas o de discursos de campañas, que dentro de cuatro años Morena pueda decir: “valió la pena votar por el presidente Danilo Medina porque los hospitales han mejorado, ya mi hijo recibe clases todos los días y el desayuno escolar se puede comer y no se está desperdiciando el dinero del pueblo” !Así sea!

Amar aquello de lo que uno vive

“La mayor de las bienaventuranzas es poder vivir de lo que uno ama… y la segunda … Amar aquello de lo que uno vive” Martín Descalzo

Cuando estaba adolescente mi papá me regaló una imagen fotocopiada que tenía un muñequito de Snoopy sobre un árbol. Estaba acompañado de una frase que decía: “Ahí donde Dios me ha puesto debo florecer” No sé porque esta mañana al leer la reflexión de Martín Descalzo me acordé de esta imagen. Quizás porque alude a aquello de “Amar aquello de lo que uno vive”

snoopy.c.b

(Nota… no tengo la imagen del árbol conmigo, se que la tengo en casa guardada, pero quise poner a Snoppy  como símbolo- imagen tomada del Web)

Esta semana he andado un poco arrastrada haciendo lo que me toca. Haciendo un gran esfuerzo porque las cosas salgan bien, es un poco difícil cuando tenemos el ánimo abajo hacer las cosas… y además bien.

Dice Martín Descalzo… “Son pocos los que disfrutan la primera (bienaventuranza) y pocos los que conquistan la segunda” Y es que en verdad es muy difícil pasarse la vida haciendo solo lo que uno ama, por eso creo que aunque debemos empeñarnos en hacer lo que amamos, debemos aprender a amar aquello de lo que uno vive.

“Todos hemos sido llamados primero a vivir; luego al gozo, al amor y a la fraternidad; y por último a una vocación única, que es nuestra y no es de nadie más” Pero debemos descubrirla, y muchas veces no es tan fácil.

Descalzo compara la vocación a la estrella de Belén, tan clara que muchas personas no la vemos… La vocación no es oscura, a veces solemos confundirlas con tenues estrellas del capricho o ilusiones superficiales, también a veces se ocultan por ratos y hay que seguir buscándolas a tientas o avanzar por los extraños caminos de las circunstancias.

Después nos da 4 elementos decisivos para encontrar la vocación:

  • Libertad – que debe salir de una pasión interior.
  • Capacidad, coraje y lucha – tal vez seremos feliz pero no necesariamente cómodos.
  • Terquedad – solo tiene vocación quien no sea capaz de vivir sin realizarla.
  • Realismo – a veces debemos compartirla con aquello que nos da de comer.

Hay muchas cosas que deseo pedir hoy… Aprender a amar aquello de lo que vivo… perseguir mi vocación, lo que amo con libertad, coraje, terquedad y mucho, mucho, mucho realismo.