Santa Catalina protectora de los gatos de la calle.

Dedicado a: Momo, Bigotes, El gordo, la gata de tres colores y todos los gatos callejeros… y a mis hijos: Guillermo y Fernando por creer en mi y en mis sueños.

La historia que me ocupa el día de hoy ocurrió hace unos años. Hoy al ver un gato merodeando frente a mi puerta ha vuelto a mi memoria. No sé si con el paso de los años mi memoria me traiciona y estaré inventado algo, pero está es la historia que recuerdo.

Catalina era una señora de unos 65 años, de mediana estatura y pelo ya canoso, vivía sola porque su único hijo se había marchado del país, hacía tiempo, en busca de mejores condiciones de vida. No le gustaba la soledad, pero no le quedaba alternativa. Ya estaba jubilada y se levantaba de madrugada para hacer sus caminatas. Un día al salir escuchó en la casa del frente un gatito maullando. Catalina tenía un gran corazón, y aunque no era muy amante de los gatos decidió cruzar solo para ver, era un gatito de pequeño pero que ya se valía por sí solo. Regresó a su casa y trajo un platito con leche que el gatito apuró con avidez. Ella se dio por satisfecha con esa buena acción y procedió a continuar con su rutina diaria.

Al regresar el gatito la esperaba en el frente de la casa, cuando ella abrió, se escabulló por la puerta y por más que ella intentó razonarle, él no escuchó argumentos y se instaló cual invitado, había decidido que a partir de ese momento ese sería su nuevo hogar.  Catalina lo pensó un rato y concluyó que un gato no la molestaría, le compró una caja de arena y una bolsa de comida. Al tiempo decidió castrarlo, y Pocho, como había decidido llamarlo no volvió nunca a salir de la casa, las pocas semanas que había vivido a la intemperie habían sido aventura suficiente en su vida.

La vida de Catalina y Pocho, transcurría tranquila, se acompañaron a partir de ese momento. Por las mañanas cuando Catalina salía a caminar, él la esperaba tras la puerta, salía un rato a hacer una ronda de rutina por el parqueo, comía unas cuantas ramas o yerba para purgarse, mientras ella al pie del peldaño solitario de la puerta revisaba las noticias del periódico. Cuando ella se daba por satisfecha con las noticias, Pocho entraba tras ella sin protestar. Catalina entonces le abría la ventana que daba a la calle y él se subía y desde allí miraba los pajaritos y todo lo que ocurría en la calle. Esa actividad se repetía en la mañana y en la tarde cuando ella se preparaba el café vespertino.

Al cabo de un tiempo comenzaron a aparecer algunos gatos que se detenían frente a la ventana y conversaban con Pocho. Le preguntaban qué hacía en aquella ventana y por qué no salía a callejear igual que como hacían todos los gatos. Él les respondía que no tenía nada que buscar allá afuera. Mirando por la ventana había terminado de convencerse de que la vida en la calle no era muy segura. Estaban los perros, que le ladraban desde abajo, pero no podían alcanzarlo, luego los carros que pasaban a toda velocidad y el observaba a los otros gatos escaparse a veces por un pelo. Era cierto que le hubiera gustado atrapar los pajaritos que estaban en los árboles, pero la verdad es que subir hasta allá le producía una sensación de vertigo y por demás ellos podían volar y él no, después de estudiar bien toda la situación había llegado a la conclusión de que una vez que lograra trepar el árbol, los pajaritos ya se habrían percatado de sus intenciones y habrían volado antes de que él lograr su propósito. En casa de Catalina tenia comida, arena y cariño, un sillón donde dormir de noche, no tenía que preocuparse de la lluvia, o de los gatos que solo andaban buscando peleas a todas horas.

El que llegaba con más frecuencia a visitarle era Bigote. Un día en que Catalina había salido, la ventana se había quedado abierta por accidente, Bigotes saltó y se metió en la casa, se encontró de frente con Pocho y le dijo: “quiero ver porque dices que estas mejor que yo”.  Pocho crispó los pelos, saco las uñas, le dijo que se saliera de la casa, pero al ver que Bigotes no le hizo caso y lo amenazó con arañarlo, salió disparado y se escondió en el closet de Catalina.

Cuando Catalina llegó se dio cuenta de que algo andaba mal. Las cortinas estaban maltratadas, la comida y arena de Pocho desordenada, creyó que era Pocho quien había hecho todo ese desorden hasta que lo encontró escondido en lo más profundo de su closet, asustado y maullando, al ver la ventana abierta comprendió que otro gato se había metido en la casa.

Bigotes se dio cuenta de que en la casa de Catalina siempre había comida, y que podía escabullirse por el patio y comerse la comida de Pocho. Entraba varias veces al día. Creía que Pocho nunca lo enfrentaría porque lo consideraba un cobarde. Hasta que un día Pocho se armó de valor, enfrentó a bigotes, pelearon y gracias a Dios que en ese momento Catalina llegó y pudo separarlos.

Unos días después cuando bigote se acercó a comer, encontró una malla que le impedía la entrada y a Pocho burlándose de él desde adentro; pero entonces ocurrió algo, Catalina llegó en ese momento y Bigotes vio como abría la puerta que daba al patio, pensó que le iba a tocar una tremenda paliza y estaba calentando los motores para poner los pies en polvorosa cuando vio que se acercaba con un plato con comida. Se había alejado unos pasos pero al ver la situación se detuvo a evaluarla, ella dejo el plato y volvió a cerrar la puerta. Su instinto le decía que debía huir, por si era una trampa, pero el hambre tiene cara de sacrificio y decidió arriesgarse, se acercó y comenzó a comer, primero con temor y luego al darse cuenta de que no ocurría nada, con confianza y luego con glotonería.

Desde aquel día cada mañana y cada tarde Bigotes se acercaba por el patio y esperaba a que Catalina apareciera, cuando la veía le maullaba cariñosamente y ella abría la puerta y le daba comida. Después de un tiempo ella se atrevió a pasarle la mano, y cuando llegaba maltrecho de sus peleas nocturnas le ponía una medicina que le aliviaba bastante y le secaba las heridas, también de vez en cuando le echaba algo para las pulgas. Bigote se sentía feliz, podía disfrutar de su libertad y tener comida segura. Pocho al principio echaba pestes de la rabia, pero después de un tiempo se acostumbró y cuando Bigote llegaba maullaba para avisarle a Catalina, y mientras comía,  conversaban animadamente. Bigote le contaba de sus andadas y él se reía con las historias.

Un día el gato gordo con el que Bigote peleaba, descubrió su secreto, el gato se escondió y lo siguió sigilosamente hasta descubrir donde iba todas las mañanas y las tardes. La mañana siguiente se le adelantó a Bigotes y se paró en la puerta a maullar, cuando Bigotes llegó y lo encontró allí,  montó en cólera. Catalina viendo la situación intentó levantar la bandera de paz poniéndole comida a los dos. Todo hubiera salido de maravilla, si el gordo no hubiera sido el ser más egoísta de los alrededores, se comió su comida y no dejó que Bigotes se acercara. Eso ocurrió por unos cuantos días, hasta que un día bigotes ya no regresó más. Cuando Pocho le preguntó al gato gordo por Bigotes, le dijo que no sabía lo que le había ocurrido. A partir de entonces era el Gordo quien llegaba dos veces al día a maullar en la puerta. Descubrió que Catalina se levantaba temprano a caminar y comenzó a esperarla en la puerta de la casa, ella abría la puerta del patio, le daba comida y lo curaba igual que como había hecho con Bigotes.

Pronto en el submundo del barrio, comenzó a correr la voz de que en la casa No. 16 vivía la mujer más noble del barrio, la protectora de los gatos. Cuando salía a caminar los gatos salían a la acera y la miraban pasar y hacían una especie de reverencia a su paso, ninguno de los gatos callejero le tenía miedo, porque sabían que ella no les haría daño, se acercaban y se dejaban mimar por ella. Los gatos llegaban por el patio y maullaban y ella siempre salía a darles comida. Cuando tenían sus peleas nocturnas y llegaban maltrechos se dejaban cuidar de ella. Así fueron desfilando por casa de Catalina todos los gatos del barrio: El gordo, la gata de tres colores, el gato negro, el gris, La máscara, ella les iba asignando nombres y los conocía, pero nunca los dejaba entrar en la casa.

Pocho, se fue haciendo amigo de todos, ellos pasaban a saludarlo por la ventana en la mañana y en la tarde y ya no se burlaban de él. El se contentaba con escuchar las historias del barrio de boca de sus amigos y ellos comprendía porque el prefería la seguridad de la casa de Catalina.

Pero toda esta historia seria solo una anécdota si no hubiera ocurrido aquel hecho extraordinario.

Un día Catalina se enfermó. Estuvo en cama por unos días con una neumonía, ya no podía salir a caminar y apenas podía levantarse a darle comida a los gatos. El médico llegaba cada tarde y Pocho siempre estaba acostado en la esquina de la cama, velando por Catalina. Los gatos se acercaban a la ventaba y le preguntaban por Catalina y así se fueron enterando uno a uno de que estaba enferma. Pocho les iba actualizando con las noticias informándoles de la situación. Un día escuchó que el medico decía que Catalina estaba muy grave y le quedaban pocos días de vida. Pocho entonces informó la noticia a los gatos que se acercaban.

El día que Catalina murió, yo estaba en casa, por la ventana vi cómo fueron llegando los gatos, se fueron colocando en la pared en silencio, al rato un centenar de gatos rondaba por la casa de Catalina y como un coro de ángeles, maullaron con la entonación más triste que jamás he escuchado.

Reflexiones del XV Aniversario de ABT Dominicana

 

Aunque un poco largo, comparto mis reflexiones a propósito del XV aniversario de ABT Dominicana

Hace 16 años si alguien me hubiera preguntado si yo quería tener una empresa mi respuesta hubiera sido un no rotundo, en esa época, no tenía ni el dinero, ni creía tener las competencias para tener una empresa propia.

Hace unos años escuché el famoso discurso de Steve Jobs, el creador de Apple, dijo que muchas veces no podemos saber para que ocurren las cosas hasta que ha transcurrido un tiempo, solo con el correr de los años somos capaces de unir los puntos hacia atrás y comprender. Unos años después una amiga, muy sabiamente me dijo que en la vida no debemos preguntarnos Porqué ocurren las cosas, sino para qué, pero como bien dijo Steve Jobs, la respuesta a Para que solo podemos conocerla cuándo pasa el tiempo.

Probablemente muchas personas saben la historia de cómo comenzó AgrobioTek, pero creo que la noche es propicia para recordarlo y contar de nuevo la historia.

En el año 2000, trabajaba como Gerente de Aseguramiento de Calidad en Maicera. Dos cosas muy importantes ocurrieron ese año que cambiaron mi vida: salí embarazada de Fernando y por una circunstancia me vi obligada a comprar un lector de densidad óptica para hacer pruebas de Micotoxinas. Cuando llegó el lector me di cuenta de que la prueba no era tan sencilla de correr y contacte vía internet al representante del kit, un tal Humberto Cosenza, que vivía en Honduras. Unas semanas más tarde recibí una llamada en la cual una persona me decía que el Dr. Humberto Cosenza venía al país y quería conversar conmigo. Cuando recibí al doctor en mi oficina y le explique mi problema, me dijo que podía enseñarme a hacer la prueba pero para eso debía viajar a Honduras. Convencí a mi jefe para que me dejara hacer el viaje y pasé una semana aprendiendo a hacer análisis. En una conversación que tuvimos con el Dr. Cosenza, comiendo Pupusas en Valle de Ángeles, me contó que tenía una empresa en Honduras, con sede en Venezuela, Guatemala y El Salvador y la historia de cómo había fundado las empresas. Me dijo que tenía la intención de abrir la empresa en República Dominicana.

A mi regreso del viaje le comenté a Luis Henry lo que el Dr. Cosenza. Me había dicho y en voz alta formulé mi deseo: “Si tuviera dinero y valor yo quisiera tener una empresa mía y le propusiera el doctor que se asociara conmigo”… pero ¿Qué podía yo ofrecerle a una persona como él que tenía  ya cuatro empresas? Unos meses después, él volvió al país y lo invité a cenar a mi casa, a fin de agradecerle las atenciones que había tenido conmigo durante mi estadía en Honduras. Sin planificarlo ni consultarlo, Luis Henry le soltó la siguiente frase: “Doctor, Carolina me dijo que usted quería abrir la empresa en Dominicana, nosotros quisiéramos asociarnos con usted” y frente a mi rostro estupefacto, comenzó una disertación de esas de político, donde le indicaba las ventajas que tenía asociarse conmigo. El Dr. Cosenza no le respondió ni una palabra y al otro día me llamó y me dijo: “Quiero hablar contigo de la propuesta de anoche, pero trae a tu esposo contigo”.

Yo no sabía en el lio que me estaba metiendo, tomamos un préstamo en el banco y convencimos a mi papa de que fuera socio en la compañía para poder conseguir la otra parte del dinero, él es parte de todo esto porque me apoyó y creyó en mí. Asi que esta noche no quiero continuar hablando sin antes  agradecerle al Dr. Humberto Cosenza por confiar en mí. Siempre le digo que estaba un poco loco: ¿Cómo asociarse con alguien que solo había visto dos veces en su vida? y además ¡enviarle un cheque por DHL a quien que no conocía!!  A lo largo de estos 15 años, hemos construido una relación de respeto, confianza y amistad. El me dio la oportunidad, creyó en mi cuando ni siquiera yo creía que podía tener una empresa y espero no haberlo defraudado.

Y así comenzó todo. Me arriesgué. Deje mi trabajo seguro y pase a ser la gerente general de una empresa que ni siquiera podía pagarme un salario. Para sentir que aportaba algo, me metí a dar clases en la universidad, como decía nuestro amigo Bernardo Regino, para vencer el síndrome del 15:30, y ¿qué es eso? le pregunte a Bernardo, y me dijo: “Oh, cobrar los 15 y cobrar los 30”. Al año y medio conseguí la primera consultoría en la cocina de Baxter, hoy Fenwall, y de ahí poco a poco más servicios. Pude contratar una asistente, y luego una auditora que me ayudaba con el trabajo. Aún continuaba con las clases en la Universidad, hasta que un día decidí dejarlas por un trimestre, y nunca más volví, el negocio fue creciendo y me pudo pagar por fin un salario.

En principio AgroBioTek era yo, siempre digo que era como el famoso muñequito del Conejo Bugs Bunny: Picher, conejo Bugs, Primera base, Conejo Bugs, segunda base, Conejo Bugs. Yo vendía, cobraba, era mensajero, buscaba los cheques, los depositaba. En esa época no hacíamos servicios, solo ventas y durante un año el único cliente fue Javier. Pero a mí no me gustaba vender, yo quería ser consultora y tener un laboratorio y trabaje hasta lograrlo.

Tuve que estudiar administración, finanza, compré libros para aprender como evaluar y manejar los empleados. Nos equivocamos muchas veces, porque a fin de cuenta yo venía del mundo técnico y lo único que había administrado era mi casa y mis finanzas personales. Nos caímos y nos levantamos muchas veces.

En el año 2005, ya la empresa tenía muchos clientes y servicios y entonces comenzamos a crecer. Necesitaba que alguien manejara todo el tema de la contabilidad que hasta ese momento me había dado muchos dolores de cabeza y contraté a Noemi. Ella entró como asistente administrativo, para tomar el teléfono y llevar los papeles a un contable externo que teníamos. Noemi es la empleada con más años en la empresa, hemos crecido juntas y ha sido una persona fundamental para llegar hasta este momento. Ella es mi mano derecha, pero también, aunque 11 años después me sigue diciendo doña Carolina, es mi amiga, Yo creí en ella cuando era una chiquilla que ni siquiera había terminado la carrera y no me equivoqué, pero también ella ha creído en mí y entre pleitos y todo el cariño que nos tenemos hemos llegado hasta aquí. Gracias Noemi por seguir aquí a mi lado y creer en este proyecto y comprometerte con todo el corazón.

Un año después entro Yahayra, ese ser irreverente que es la única que me saca de casillas, es la persona más cabeza dura que conozco. Comenzó como auditora y un día le dije: “Tu como que eres medio ambiciosa, ¿tu no quieres dedicarte a vender?” Y así nació el Departamento de Negocios de ABT. También, ella ha crecido conmigo, 10 años después sigue ahí echando la batalla cada día, comprometida  y dando siempre más allá de lo que espero de ella.

Y así han transcurrido los años. Muchas personas han llegado y se han ido, 15 años. 15 empleados. Algunos han aguantado conmigo todos los embates de la tormenta, otros no han querido remar con nosotros y han decidido bajarse del barco.

Pero esa es la parte sentimental de la historia. La otra cara es que hemos tenido que trabajar duro y con tesón. Cuando finalmente acepté que era empresaria, decidí que tendría una empresa pequeña con mentalidad de grande. Y comencé el proceso de organizarme, trabajar con un presupuesto, con un plan definido, con una misión, una visión, metas, objetivos. Mi padre siempre me ha dicho: “Las cosas se hacen bien o no se hacen”, así que decidir seguir su consejo y tratar de hacerlo bien.

Al principio el laboratorio era la cocina de la casa hasta que pudimos invertir e instalar un laboratorio que se ajustara a las necesidades. Luego construimos un almacén. Remodelamos la oficina y desde hace dos años tenemos local propio y seguimos con planes de expandir y crecer más.

El día que dije que quería certificar la empresa ISO 9000, mis empleados me dijeron que estaba loca, y les dije: “tienen razón, estoy loca, pero vamos a certificarnos” Finalmente en el año 2011 nos certificamos con la Norma ISO 9001:2008 y ya tenemos seis años con un sistema fortalecido, vamos camino a adaptar el sistema a la nueva norma del 2015 y nuestro próximo proyecto es ISO 17025, que esperamos tenerlo listo para principios del 2017. Creamos un lineamiento propio para auditar cocinas y desde el año pasado estamos desarrollando y perfeccionando una aplicación para Tablet para hacer las auditorias.

AgroBioTek existe para ser un aliado estratégico de las empresas de alimentos del país, en servicios de consultoría, auditorias, capacitaciones y laboratorio y la distribución de pruebas, todo orientado a poyarlos en lo relativo a Seguridad e Inocuidad de alimentos. A lo largo de estos 15 años la empresa se ha establecido y fortalecido y hemos creado un nombre. Nos hemos convertido en expertos en el sector, pero todo esto ha sido posible por nuestro trabajo duro y constante y gracias a los clientes que han confiado en nosotros.

Hace unos meses conversaba con mi hijo Guillermo, y se nos ocurrió la idea de hacer una celebración. ¿Cuál era la razón? Durante 15 años nuestra vida y la de una gran cantidad de personas ha girado en torno a este proyecto. Sin proponérmelo mi familia, y otra gran cantidad de familias han dependido de nuestro trabajo y pensamos que esto era algo que debíamos celebrar, que hasta este momento las cosas han salido bien. Cuando las dificultades han aparecido muchas veces sentí deseos de tirar la toalla, pero siempre pensaba, debo seguir, seguro más adelante encontraré la respuesta; y así caminando y caminando he llegado hasta aquí. He ido haciendo camino al andar y solo mirar hacia atrás para aprender de los errores, coger impulso y  seguir y también descubrir que el camino recorrido  no ha sido tan malo, muchas personas quieren estar sobre mis zapatos, pero cuando la gente me pregunta siempre digo: “No es fácil tener una empresa”. Para mi satisfacción, muchas veces a lo largo de estos años he podido ir uniendo los puntos y poco a poco he podido encontrar las respuestas a mis para qué.

Finalmente, en este país donde todas las cosas son tan complicadas, sobre todo cuando uno quiere hacer las cosas bien no puedo sentirme más que orgullosa de haber llegado hasta aquí. Y hoy  pedirle a Dios que me ayude a seguir adelante por lo menos por unos 15 años más.

El DVD del abuelo

Llegamos a casa de mi papá a resolver algo en su computadora, mi papa tiene 81 años, pero es un usuario de la computadora de esos que compran por e-bay y amazon.

Por supuesto que un hombre de 81 años use computadora tiene sus riesgos para los que estamos a su alrededor, cada vez que le pasa algo o no entiende algo, hay que salir corriendo a resolver el problema. Hemos optado por instalarle programas a control remoto para arreglar las cosas desde nuestra casa, pero siempre hay un caso en el cual necesariamente debemos ir a ayudarle. Ese fue el caso de anoche.

Después que ha envejecido le ha dado por comprar películas y muchas veces las compra sin revisar y no funcionan en el DVD de la computadora, lo ideal fuera que descargara las películas, pero mi hijo y yo no hemos logrado convencerlo de que el puede verlas en Nexflix o itunes o descargarlas, el quiere tener el disco y guardar la cajita en un closet que esta abarrotado de películas desde el suelo hasta el techo. Tiene un libro en su mesa de noche 1001 películas que hay que ver antes de morirse y se ha dado a la tarea de comprar las mil y una películas.

Anoche nos matábamos de la risa, a escondidas, porque mi hijo mayor ingresaba las películas en el DVD y no querían funcionar.

— Y que yo voy a hacer ahora con todas esas películas.

— Bueno abuelo, creo que tienes que comprar un DVD multi-region

— Pero tengo uno en la sala.

— Pues vamos a buscarlo para instalarlo.

Mi hijo se arma de paciencia, se dirige a la sala y regresa con el DVD multiregion en la mano, lo estudia, logra conectarlo a la pantalla de la computadora y lo enciende.

—¿Y el control abuelo?

— Aquí esta pero hay que cambiarle las pilas.

Abren el control y las pilas estaban sulfatadas y ya no funcionaba

— Abuelo, el control esta dañado y sin el no podemos poner a funcionar el DVD, mira lo que vamos a hacer vamos a buscar las películas en Netflix y en itunes

Mi hijo trata de busca las películas. Quiere poner la cuenta de netflix

— Abuelo ¿como se pone la arroba en esta computadora?

—Mira eso es un problema grave, yo no me acuerdo como se pone la arroba, el teclado se cambio y ahora yo no se, lo que yo hago es buscar alguna dirección de correo, copiarla y entonces la pego donde quiero ponerla.

Risas y mas risas en el fondo (de mi hijo pequeño y yo).  Juro que no nos burlábamos, pero  cualquiera que hubiera estado allí, no hubiera podido aguantar la risa.

— Mira Abuelo, he encontrado todas las películas, porque´ no la compras en línea abuelo, solo cuestan 10 dólares y las puedes tener en la computadora y verlas cuando quieras.

— No, yo las quiero física, además yo quiero ver mis películas cada vez que quiera, y si no funcionan yo no puedo volver a gastar 10 dólares para comprarlas, ahí yo tengo como 500 películas esos son 5000 dólares.

— Bueno abuelo, la solución entonces es comprar el DVD, porque no creo que ese control aparezca, eso es un DVD chino viejísimo.

En eso llega la abuela, que tiene 80 años, y pregunta cual es el problema, cuando le explicamos que el control esta sulfatado ella dice que tiene un control igual en su cuarto. Mi hijo le dice que lo busque. Llega la abuela con el control, se llama Tecnovox, y el del abuelo es Tecnomatic… bueno casi igual.

— No abuela ese es Tecnovox, y el del abuelo es Tecnomatic

A ese punto mi hijo pequeño y yo tenemos que salirnos de la habitación porque mi hijo mayor tiene una cara de sálvese quien pueda y esta llegando al punto máximo de la paciencia y nosotros no aguantamos mas la risa.

Luego de convencer al abuelo que debe comprar un DVD multiuso, explicarle los diferentes lugares donde puede ir a comprarlos y prometerle que iremos a instalarle el DVD una vez que lo haya adquirido. Nos despedimos y cuando estoy en el carro le dije a mis hijos:

“En unos años cuando él ya no este, nos acordaremos de una noche de octubre arreglando un DVD en casa del abuelo” ya no hubo risas, solo silencio y porque no alguna que otra lagrima de tristeza.

Ser ejemplo, no dominar ni controlar

Esta semana en el libro de Pagola la lectura se refiere a las parábolas de Jesús, del libro de Mateo. Habla de la parábola de la levadura y la semilla de Mostaza.

Pagola comenta a propósito de las parábolas: “Así actúa Dios. No viene a imponer desde afuera su poder. Viene a transformar la vida desde dentro de manera callada y oculta”

Me acaba de venir a la cabeza esto a propósito de Facebook. Se que las redes sociales se han convertido en un medio importante para decir lo que pensamos y lo que sentimos, expresar si estamos a favor o en contra del tema del momento. A través de las redes sociales creamos opinión. Y en verdad no estoy en contra de las redes sociales, yo soy una usuaria de ellas, pero creo que he aprendido a usarlas de manera responsable y correcta.

En general yo me cuido de opinar a favor o en contra de los temas de actualidad, cuando la mayoría de la gente se desborda en las redes sociales, y no porque no tenga una opinión a favor o en contra, sino simplemente porque creo por encima de todo en el respeto a la opinión de los demás. Yo puedo no estar a favor o en contra de algo, pero no por eso debo irrespetar a los que opinan en contra de lo que pienso.

Pero ¿qué tiene esto que ver con la lectura de Pagola? Pues el plantea que “Dios no se impone, sino que transforma; no domina, sino que atrae. Y así han de actuar quienes colaboran en su proyecto: como levadura que introduce en el mundo su verdad, su justicia y su amor de manera humilde, pero con fuerza transformadora… y prosigue Pagola: Los seguidores de Jesús no podemos presentarnos en este sociedad tratando de dominar y controlar a quienes no piensan como nosotros. No es la forma de abrir camino al reino de Dios. Hemos de vivir dentro de la sociedad, compartiendo las incertidumbres, crisis y contradicciones del mundo actual y aportando nuestra vida transformada por el evangelio”

Pienso que cada quien tiene el derecho de sentirse solidario o no con algunas causas, lo que no es aceptable, es que tratemos de dominar o controlar a quienes no piensan como nosotros. Creo que debemos seguir el ejemplo de Jesús y El no vino a imponer lo que pensaba, vino a actuar de una manera que fuera coherente con lo que pensaba y con su actuar, transformar la vida de los demás de una manera callada y oculta.

Creo que no va a lograr más, quien mas bulla haga en las redes sociales, si queremos transformar el mundo debemos tratar de hacerlo con nuestro ejemplo; les aseguro que más de alguno habrá que quiera seguirlo, pero a aquel que piense distinto debemos respetarlo, no insultarlo o tratar de cambiarlo.

Como siempre termino mi reflexión pidiéndole a Dios que me permita ser ejemplo y respetar a los que piensan diferente de mi, nunca tratar de dominar o controlar.

¿Ser feliz o estar feliz?

La vida nunca puede ser perfecta y a veces las pequeñas alegrías que nos llegan se opacan con cualquier cosa. ¿Por qué ser felices cuesta tanto trabajo y cualquier cosa que nos pasa nos llena de tristeza con tanta facilidad?

Hace un tiempo leí un escrito que decía que las personas no podíamos “ser felices”, porque el verbo ser implica vivir permanentemente en ese estado, y no era posible ser felices siempre. Según el escrito la conjugación correcta era “estar feliz”, porque solo ciertas circunstancias en la vida nos daban alegría. Según esa reflexión, no podemos andar todo el día con una sonrisa de oreja a oreja. ¿Y que pasaría si quisiéramos vivir así? Probablemente muchos nos tomaran por locos

Hay otras personas que son mas pesimistas y se arriesgan a decir que con tantos problemas que hay en el mundo cómo uno puede andar siempre tan optimista y llenos de alegría.

Lo cierto es que hoy he sentido el deseo de hacer algo para que los problemas de cada día no empañen mi felicidad, he pensado que se pueden enfrentar los contratiempos y problemas de cada día sin perder el optimismo y la alegría. Y me lo digo tratando de convencerme a mi misma porque yo soy muy dada a dejar que las cosas tristes se sobrepongan a las que me llenan de alegría.

Hoy quiero pedirle fortaleza a Dios para que la alegría permanezca en mi corazón.

Angeles que llegan a nuestras vidas

La vida transcurre y en ocasiones uno se envuelve tanto en la rutina que a veces se nos olvida vivir.

También nos encerramos tanto en nosotros mismos que escondemos nuestra esencia y lo que somos queda dormido por mucho tiempo. Tal vez nos cubrimos de esa coraza para evitar que los demás nos dañen.

Ocurre entonces que llegan ángeles a tu vida que logran desnudar tu alma. Nos hacen mirar hacia dentro y re-descubrir en nosotros cosas que teníamos olvidadas que son las que conforman y dan sentido a nuestra vida.

Oh Ángeles pasajeros en el tiempo gracias por recordarme quien soy y cual es mi esencia !!

La cultura de lo inmediato

Hace unos meses alguien me preguntó qué era lo que yo mas quisiera hacer en mi vida. Mi respuesta fue que me gustaría dedicar mi vida a escribir. Siempre he dicho que soy una escritora frustrada y mi sueño es publicar mis cuentos o hacer una novela . Esa persona me sugirió, que porqué no dejaba todo lo que estaba haciendo y me dedicaba a lo que realmente llenaba mi vida. Entendía que de esa forma probablemente yo sería mas feliz.

Durante unos días la idea dio vueltas en mi cabeza… era realmente tentador dedicar la vida a hacer lo que a uno le apasiona, sin embargo en ese momento la responsabilidad pudo mas que la pasión. Los días en los que tengo mucho trabajo pienso que tengo que querer mucho lo que estoy haciendo para seguir cada día echando la batalla.

Con el correr de los días ocurrieron algunas cosas que me hicieron valorar mucho lo que hago; entre ellas, que fin de cuentas, hay algunas familias las cuales su sustento depende de mi; confieso que el día en que fui consciente de eso, en verdad me sentí contenta y pensé que solo por eso valía la pena seguir adelante. Alguien puede pensar ¿entonces prefieres la felicidad de los demás a la tuya? Y mi respuesta es que siempre hay mas dicha cuando hacemos feliz a los demás.

Lo que hoy siento es que los jóvenes de ahora quieren que todo sea fácil y rápido. Los valores ya no existen y no están dispuestos a luchar y hacer el camino largo, todo debe ocurrir de inmediato, y su bienestar y felicidad es lo primero, sin importar que al hacerlo se lleven de encuentro al resto de las personas y echen a la basura los valores.

Hoy quiero pedir la fortaleza para seguir adelante y comprender el lugar que me toca desempeñar en este momento de mi vida. Se que puedo organizar mi vida para hacer lo que creo que es mi responsabilidad y aquello que es mi pasión.