Encontrar el ritmo del Espíritu

“Si necesitamos la habilidad para movernos con la rapidez que nos ofrecen las nuevas tecnologías, también buscamos los tiempos de reposo y de contemplación en los que no podemos adelantar ni un segundo las gracias de Dios que se van haciendo parte de nuestra afectividad profunda y de nuestro cuerpo, al ritmo del espíritu que nosotros no podemos acelerar” La letra pequeña, Benjamín Gonzalez Buelta

En estos días ando acelerada, con la lista de pendientes a unos niveles que pareciera que nunca se va a terminar. Apenas tengo tiempo para respirar y de repente hoy me detengo y pienso, ¿Realmente quisiera esto? ¿E necesario vivir con tanto estrés y una vida tan acelerada?

Hoy Benjamín nos invita a buscar los tiempos de reposo y contemplación, esos momentos en los cuales nos dejamos llevar y el tiempo no nos importa y lo que tenemos pendiente se vuelve intranscendente y lo dejamos de lado. Hoy nos invita a dejarmos envolver por el ritmo del espíritu que nosotros no podemos acelerar.

Pido a Dios que me de la paz interior que necesito para dejar que el vaya llenando mi  espacio interior y el espíritu se convierta en mi guía.

El rio… la corriente… la Paz

“El agua fluye y tranquiliza. Nos muestra que todo pasa y todo se lo lleva la corriente. Dios, sin embargo, es vida que corre a torrentes amor que fluye sin cesar… El agua fluye, pero el rio sigue siendo el mismo… lo transitorio y lo eterno coinciden en una sola cosa” Anselm Grum

Nos preocupamos demasiado por los problemas que llegan a cada momento. Cada día trae su afán, pero aunque quisiéramos, aunque lo decidiéramos como un propósito, seguimos preocupados por todo. A veces quisiera no tener problemas, pero cuando lo pienso bien, ¿qué vida podría existir sin los conflictos que nos llegan a cada momento? Pensar que al final todo pasa, la corriente de la vida se lleva todo lo que ocurre; esa imagen del rio que fluye, da tranquilidad.

Todo pasa… pero Dios, el rio, sigue siendo el mismo. Si dejamos que todo fluya a través de EL, también tendremos tranquilidad.

Quisiera de verdad armarme de una coraza y dejar que las cosas me resbalaran y no me afectaran tanto. Pero, cuesta mucho, es más fácil decirlo que hacerlo, llegado el momento, cuando se presenta la situación, nos olvidamos del propósito y nos angustiamos, nos preocupamos, y no recordamos que “eso” también pasará y que luego solo lo recordaremos como “otro” momento difícil de nuestra vida.

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Salió de su casa con la cabeza a punto de explotar como una olla de presión, sentía las orejas rojas y caliente y le faltaba la respiración, tenía una gran cólera por dentro. Sintió los pies como plomo mientras avanzaba por el sendero, le costaba levantarlos y dar los pasos, parecía arrastrase más que levantarse, pero hizo un esfuerzo por avanzar hasta encontrar lo que buscaba. Separó los troncos de madera unidos con alambres  que hacían las veces de puerta, solo lo suficiente para que su cuerpo pudiera atravesarlo. A partir de ese punto el camino era de piedra y los árboles se unían arriba en la copa formando una sombra agradable que ocultaba completamente el sol. Al avanzar por sendero sintió que podía moverse con más facilidad, y trató de apartar de su mente “aquella situación” y se concentró en los sonidos. Primero escuchó sus pasos sobre las hojas secas y se adentró aún más por la ruta. De repente comenzó a escuchar el trinar de los pájaros, los sonidos llegaban de todas partes aunque no podía verlos y entonces, sin esperarlo escuchó lo que buscaba: el rio, estaba cerca. Al llegar observó el agua que corría y rodaba sobre las piedras. Se descalzó los pies y los introdujo en el agua fresca que se escurría entre sus dedos y arrastraba las piedras más pequeñas, las grandes se resistían a la corriente, pero el agua continuaba su curso, imparable, sin detenerse ni siquiera a reparar en ella, en las piedras, la orilla o las raíces de los árboles que reptaban buscando calmar su sed. Cerró los ojos y dejó que la corriente se llevara también sus pensamientos, la rabia, la tristeza y el desconsuelo, los problemas. Entonces sintió como su alma se fue calmando poco a poco, la respiración cabalgaba al ritmo de la corriente y la paz volvió a su corazón. Al abrir los ojos observó cómo iban allá lejos corriente abajo todos sus preocupaciones y levantó su mano y les dijo adiós.

Paz, amor y misericordia

Feliz Navidad.001

“Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo, porque irás delante del Señor a preparar sus caminos, anunciando a su pueblo la salvación, el perdón de sus pecados. Por la entrañable misericordia de nuestro Dios, nos visitará el sol que nace de lo alto, para iluminar a los que viven en tinieblas y en sombra de muerte, para guiar nuestros pasos por el camino de la paz”

Hoy es Noche Buena, mañana Navidad. Aprovecho para desear Feliz Navidad a todos los que se acercan a estas páginas a leer estas cosas que se me ocurren.

Hoy la reflexión de “rezando voy” nos invita a “Mirar la historia como Dios y yo la hemos ido construyendo poco a poco”, y pienso en esto porque en estos días por diferentes circunstancias, me ha dado un poco por pensar aquello de ¿qué hubiera pasado si mi vida hubiese sido diferente?

Lo que somos se va construyendo cada día con nuestro actuar, probablemente lo he dicho antes, pero siempre me gusta pensar en la vida como un camino lleno de bifurcaciones, vamos tomando una u otra dependiendo de las circunstancias,  decidimos y elegimos ir por una ruta o por otra, y ese camino recorrido es el que ha construido lo que somos hoy en día, si en alguna de esas divisiones hubiéramos tomado otra ruta fuéramos una persona muy distinta a lo que somos.

Hoy un día antes de la navidad quiero darle gracias a Dios por lo que soy, sobre todo porque mi descendencia: dos hijos que son sus debilidades son dos chicos maravillosos, al final ¿qué es una madre sino lo que va construyendo en los hijos que uno tiene?

Zacarías nos dice que Jesús viene a Iluminar a los que viven en tinieblas, y viene a guiar nuestros pasos por el camino de la paz… y yo agrego del amor y la misericordia.

Que ese Jesús que se hace niño guie mis pasos y los de todos ustedes y nos lleve por el camino de la paz, amor y la misericordia.

Quiero compartir una canción que me ha gustado mucho que refleja un poco mi sentir en este dia de Navidad.

Alejar el Odio de nuestro corazón

Estos últimos días han sido tristes, demasiado cosas han ocurrido en el mundo y a mi alrededor. Cosas que nos hacen perder la esperanza de que el mundo en el cual quisiéramos vivir realmente sea posible.  Hoy me siento profundamente triste.

Repetir los incidentes y los hechos, no tiene mucho sentido, las noticias nos han inundado, las historias  se repiten una y otra vez con sus distintas versiones, ya ni siquiera quiero leerlas. Hoy solo quiero pensar o reflexionar a la luz de los hechos y la actitud que me toca asumir.

Son historias de odio y terror, pero más cerca tambien nos llegan historias de falta de solidaridad, de engaños, de hipocresías y desesperanzas. Ante estas, el corazón se entristece, pero también se endurece, el odio intenta introducirse en nuestra vida.

De repente se me ocurrió pensar que  tal vez el odio se acercar de vez en cuando,  para que seamos consciente de la realidad que nos ha tocado vivir. Sin embargo, no quiero nunca que se acerque tanto, que me contagie de su mal. No quiero odiar, no quiero desearle mal a nadie, ni siquiera a aquel que me haga daño, no quiero que nadie, con su maldad, con su actuar incorrecto o quien intenta hacerme daño, me contagie de sus sentimientos.

Siento que hay muchas personas a las cuales no les importa hacer daño a los que están a su lado, devolviendo bien con mal; honestidad con deshonestidad; sinceridad con engaño;  lealtad, franqueza y entrega con egoísmo. Por eso hoy quiero que Dios me ayude a perdonar. Quiero poder perdonar al que me ofende,  a aquel que ofende la humanidad. Perdonar igual que Jesús, sin límites, hasta 70 veces siete.

Hoy no quiero que el odio me toque  tanto, como  para desear que haya una guerra y otros sigan matando personas inocentes, sino que me permita ser  más solidaria con aquellos que sufren, aunque estén lejos de nosotros:  en Mali, en Francia, en el Líbano o en cualquier parte del mundo.

Quiero que el odio me toque, pero para pueda reflexionar acerca de qué cosas estoy haciendo mal, para preguntarme: ¿cuándo yo también transmito odio? y que cosas debo cambiar en mi vida. ¿Cuál es el papel que me toca, y qué debo hacer para que el mundo sea distinto?

Quiero que el odio me toque, pero nunca para devolver con odio, nunca para hacer mal a nadie, nunca para guardar rencor, siempre para poder cada día perdonar.

Hoy estoy triste, creo que el mundo completo está triste. Pero quiero pedir a Dios que nunca, nunca deje que el odio llegue a mi corazón

Queremos, la paz del amor y la justicia.

Hoy me permito transcribir la oración final del padre Jose Manuel, ayer en la iglesia de Santo Tomas.

Del Señor es todo. ¿Qué podemos temer?

¿Quién nos hará temblar?

Confío en el Señor, no en los poderosos

Nos amenazan con desarmes nucleares,

Nos aterrorizan con el terrorismo de los otros,

y nos llenan de miedos con sus malos augurios

para vendernos su protección y su seguridad.

Nosotros no queremos la seguridad de las armas,

ni la protección de los que matan,

ni una paz que nace manchada por la guerra,

Queremos vivir en este mundo que es tu casa

y compartir las cosas con todos tus hijos.

Queremos, la paz del amor y la justicia.

Si tu estás von nosotros, nada tenemos,

confiamos en ti y estaremos seguros

como un niño en los brazos de su madre.

Paz y Bien para todos

Hace unos días estuve pensando en los grados de violencia de nuestro mundo. Queria escribir algo al respecto, pero pasaron los días y me olvide un poco del tema. Hoy en la mañana estaba leyendo un articulo de Leonardo Boff que volvió a hacerme pensar en eso.

Encontré la siguiente reflexión en el libro de Pagola: “Jesús no se detiene a precisar, si en alguna circunstancia concreta, la violencia puede ser legitima. Más bien nos invita a trabajar para que no lo sea nunca”

Entonces pensaba en algunos hechos ocurridos en los últimos meses: Un piloto decide estrallar un avión con 150 pasajeros, una niña es enviada con una carga de explosivos en su cuerpo a un mercado, un soldado de la minustah es asesinado, un diario de Francia es explotado en nombre de “Dios”. Siento que los grados de violencia de nuestro mundo han llegado a niveles escandalosos, que solo pueden entristecer nuestro corazón.

Pagola reflexionaba a partir de las palabras de Jesús: “Amad a vuestros enemigos, y haced bien a los que los aborrecen”, en esta sociedad actual las palabras de Jesús suenan discordantes, dice Pagola y agrega : “Y sin embargo, quizás es la palabra que más necesitamos escuchar en estos momentos, sumidos en la perplejidad no sabemos que hacer en concreto para ir arrancando del mundo la violencia”

Pagola nos dice que Jesús nos invita a trabaja para que bajo ninguna circunstancia la violencia sea justificable… lo que Jesús nos dice es que “No se lucha contra el mal cuando destruimos a las personas… hay que combatir el mal pero sin buscar la destrucción de nuestros adversarios”.

Ante tanta violencia uno lo que tiene es rabia… esa rabia de la que nos habla Silvio Rodríguez, la violencia nos hace responder con violencia, aunque uno no sea capaz de actuar, le dan ganas de insultar a los que hacen estas cosas, de decir “si me lo encuentro soy capaz de cualquier cosa”

Pues hoy leyendo a Boff volvi a pensar en todo esto… el articulo habla de San Francisco de Asis. Sus palabras de saludo a las personas eran: Paz y Bien. Los invito a que lean el articulo, yo solo voy a recoger una pequeña idea: ” La verdadera alegría no esta en la autoestima, ni en la necesidad de reconocimiento, ni en hacer milagros o hablar lenguas. En su lugar, coloca los fundamentos de la cultura de Paz: el amor, la capacidad de suportar la contradicción, el perdón y la reconciliación, en lugar de cualquier cobro o retribución o exigencia previa. Vivida esa actitud, irrumpe la paz, la paz de corazón, inalterable, capaz de convivir jovialmente con las mas duras oposiciones, paz como fruto del completo desprendimiento. ¿No son esas las primicias de un Reino de Justicia, de paz y de amor que tanto deseamos?

Hoy igual que siempre termino haciendo una petición especial a Dios, que bajo ninguna situación me permita actuar de palabra o acción con violencia… Paz y Bien a todos.

Paz interior

“La paz interior es fruto de años de meditación silenciosa. Sometidos a toda clase de presiones y tensiones de la vida actual, nuestros corazones y nuestra cabeza llegan a estar atestados de pensamientos planes y temores, resentimientos, deseos y conflictos. La oración centrante, la meditación silenciosa nos ayuda a calmar las tormentas de nuestro interior” Albert Nolan, Esperanza en una epoca de Desesperanza

Aunque he vivido momentos estresantes, este año ha comenzado particularmente complicado, no veo un segundo de la agenda libre, y siento que necesito días de 48 horas, se fue prácticamente enero, y al sacar balance no puedo creer que he hecho tantas cosas.

Pero hoy me siento como esta reflexión, sometida a presión, tensiones y con mi corazón y mi cabeza tan llena de tantas cosas que siento que necesito vaciarlos y estar serena; Planes de todas las proyecciones de este nuevo año, temores de si podré salir adelante con todos estos proyectos, resentimientos con la gente y las cosas que no van según mis planes, deseos de que los problemas se resuelvan y las cosas marchen bien y los conflictos sean cosa del pasado. Nolan dice que la solución es la oración… y en cierta forma estoy de acuerdo con el, pero ¿como centrar mi corazón y mi mente en la oración cuando los tengo tan llenos de tantas cosas?

El único momento de paz lo encuentro cada mañana durante mi caminata, todos pueden pensar que estoy loca, pero no cambio ese momento conmigo, ese encuentro profundo con mi interior por nada del mundo.

Solo lograremos esa paz interior si pasamos tiempo tratando de conocernos a nosotros mismos… pronto descubriremos que no somos libres, porque vivimos esclavos de la comodidad, de los estados de animo, de los miedos, de la reputación, de los logros y éxitos, la salud, es aspecto, las devociones, la cultura… todo esto mequita la libertad, porque son mis apegos, mis cadenas, para lograr paz interior debemos desprendernos de los apegos.

Hoy ha sido un día particularmente complicado, pero si lo pienso, la culpa la tienen esos apegos de los que habla Nolan, que habitan en mi y le quitan la paz a mi corazón.

Hora de ir a dormir y lo hago con el deseo de serenarme e ir encontrando en mi interior Paz,  y dejar fuera de la cama las preocupaciones y los apegos, creo que dormiré mas ligera si lo hago.