Perspectiva…

La semana pasada salí de viaje. Viví una experiencia que me ha dejado muy impresionada, porque tuve la oportunidad de compartir con un par de jóvenes realmente admirables. La historia, me la reservo, he pensado que puede ser caldo para uno de esos cuentos que se me ocurren, pero creo que tengo que dejarla madurar.

Mientras vivía esta experiencia encontré, en el libro de Oraizola, una reflexión muy acorde a la situación.

“Lo que había cambiado era el poder ver mi historia en la perspectiva de otras historias. Y aceptar que la vida tenía sus luces y sus sombras, sus días radiantes y sus noches oscuras, y hasta en los días radiantes había nubes, y en las noches oscuras destellos para hablar de esperanza” “… Necesitamos poner nuestras vidas en un horizonte amplio. Y necesitamos ordenar el deseo, para que nuestras urgencias no se conviertan en un absoluto que borre de un plumazo toda realidad ajena…”

Y lo que tengo en mi cabeza estos días, en los cuales aun andamos estrenando año, y yo me siento como si los días los estuvieran empujando a presión, porque no entiendo como es que ya estamos en febrero y yo tengo lleno mi calendario casi hasta julio… lo que tengo en mi cabeza, repito, es que muchas veces olvido que debo aprender a poner mi vida en perspectiva y en un horizonte mas amplio. Que si logro ver las historias de los demás y abro bien los ojos, podre aceptar las sombras de mi vida, los día nublados, las noches oscuras, pero también descubrir y disfrutar con intensidad los días radiantes, las noches despejadas y el sol  que nos ilumina muchos días.

¿Será que lograre llenarme de optimismo? Eso pido para mi en esta semana ver la vida en la perspectiva de otras historias… poner mi vida en un horizonte mas amplio.

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Fracasar es parte de una vida feliz

“Debemos aprender a asumir el fracasar como parte de la vida feliz y no como una tragedia que hubiera debido ser evitada a cualquier precio” Felicidad también de Noche. Oraizola.

A mediados del año pasado por una situación personal, deje un poco de lado mi vida tan planificada. De repente de golpe y porrazos comprendí, que a veces la vida es más frágil de lo que me gustaría admitir y que es un muy impredecible. Nuevamente me llega un nuevo año con sus 365 días completos por delante y el diablo de la organización no me deja quieto, reclamándome a gritos que llegó el momento de planificar. Intento resistirme, pero me rindo a sus pies.

Entonces me encuentro con estas reflexiones: “Asumir el fracaso como parte de mi vida feliz”. Pienso entonces, que si lo acepto, lo asumo de esa manera, puedo continuar con mi organizada vida y reconocer, que puede ser que las cosas no salgan como espero, o como quiero, pero que eso no significa que debo frustrarme, y que parte de mi crecimiento consiste en aceptar el fracaso. Y dice Oraizola: “Fracasar es parte de la vida de quien busca… y no es el fin del mundo… aprendemos en el fracaso a levantarnos y seguir caminando”

Pues hoy quiero creerme esto; aceptar que a lo largo de este año muchas de las cosas que planifique, tal vez no salgan como quisiera, aceptar que los planes, algunas veces, no puedan concretizarse, pero a pesar de todo debo caer y levantarme, limpiarme el polvo de las rodillas y seguir caminando.

“La vida tiene mucho de lucha, de batalla, de alternancia entre esos momentos de dicha y alegría explicita y los momentos de tormenta y de zozobra. La Felicidad verdadera no son solo los momentos de júbilo”

Aprender, que parte de una vida feliz también consiste en fracasar!!!

Feliz Navidad !!

Hace mucho que no escribo en mi blog… tal vez hoy es un buen dia para retomarlo.

He pasado todo el día pensando que debo sentarme a escribir algo para la bendición de la cena de nochebuena, pero siento que en este fin de año estoy triste y no quisiera transmitir ese sentimiento a mi reflexión. Asi que vamos a ver que sale.

 Hace unos meses mi hermano  dijo que la vida de todos cambiaria a partir de este año, y la verdad es que ha sido un año que nos ha puesto a prueba la fe, la esperanza y la voluntad.

 Personalmente creo que he aprendido que la vida es en realidad pasajera, más de lo que podemos imaginar, que, si no hacemos lo que soñamos ahora, puede ser que mañana sea tarde, que no importa los planes que hagas en este instante, en el siguiente, cualquier situación podría desbaratarlos y tendrás que volver a comenzar. Que lo único importante es el tiempo de calidad que le das a los que están a tu lado y a los que amas, porque es lo único que podrás llevarte cuando te toque el turno. Que las cosas materiales, son materiales y perecederas y lo único que vale son las personas y el amor que puedes darle a los demás. Que la familia es la única que siempre estará ahí cuando más la necesites.

 También he comprendido que Dios es un Dios de Amor, que todo lo malo que ocurre en el mundo no es su responsabilidad, que, aunque sea duro admitirlo él no es todopoderoso, porque si el pudiera quitar la maldad del mundo, simplemente no dejara que ocurriera. Él no puede sanarnos, ni quitarnos los males como si fuera milagro, porque si así pudiera ser no dejaría que el mal llegara a nuestra vida. Asi que he decidido que lo único que voy a pedirle es fortaleza para enfrentar todas las cosas que lleguen a mi vida.

 Hoy celebramos como cada año que Dios vino hasta nosotros en forma de un niño inocente, en medio de una realidad que podemos decir que es la que viven muchas personas hoy en día: pobreza, miseria, estar lejos de la patria que los vio nacer, violencia, terrorismo, pero Jesús hoy quiere volver a nacer y decirnos que, aunque parezca imposible, él quiere decir: Paz en la tierra a los hombres de buena voluntad. Así que, creo firmemente que, si transitamos por este mundo con buena voluntad, es posible que podamos ser transmisores de esa paz.

Feliz Navidad para todos y mis deseos de que esa paz llegue a vuestros corazones.

Deseo

“Sería maravilloso decir que todos somos perfectamente equilibrados y que sabemos acoger las alegrías y sobrellevar las penas con dignidad, que aprendemos de los golpes y salimos de ellos más fortalecidos. Sería maravilloso, pero no es verdad. La verdad es que las heridas no siempre se curan. A menudo cierran en falso y a veces siguen supurando durante más tiempo del que sería normal” Contemplaciones en papel. Jose M. Oraizola

Cuando uno está en medio de la vida normal y corriente y no ocurre nada más que la rutina de cada día, a uno le gusta filosofar. Decir que somos fuertes y podemos enfrentar cualquier viento fuerte o huracán que nos llegue, porque tenemos fe y confiamos en Dios. Pero cuando estamos en medio del huracán, nos damos cuenta que es más fácil hablar que actuar. Sobre todo, cuando a la tormenta le da por tocar a seres que queremos y son muy cercanos.

En esos momentos es cuando nos toca demostrar que de verdad somos personas de Fe. Por eso hoy pensé en esta reflexión de Oraizola. Sería maravilloso decir que todos somos capaces de sobrellevar las penas con dignidad, pero la verdad es que no es fácil, de hecho, a veces es muy difícil.

A uno le cuesta entonces andar por ahí diciendo: “Que se haga la voluntad de Dios” porque uno quiere que la voluntad de Dios sea, que nuestros seres que tanto queremos milagrosamente se sanen, uno no puede pensar o imaginar cómo es posible que la voluntad de Dios sea que yo sufra o que la persona a la que yo quiero sufra. Así que uno va por ahí pidiendo que sea haga la voluntad de Dios, pero queriendo que, en el fondo, también sea la nuestra.

Por eso en los últimos tiempos he cambiado mis oraciones, y lo único que pido a Dios es que me dé la fortaleza para enfrentar todo lo que pueda llegar a mi vida que me haga sufrir, que me dé fortaleza para apartar de mi vida todo lo que me aleja de EL. Hoy quiero también pedir que me ayude a sobrellevar las penas con dignidad y que de los golpes pueda salir fortalecida. Confío en que, esta vez,  la voluntad de Dios sea la mía y que Don Henry pueda salir de esta enfermedad y podamos disfrutar de un hombre maravilloso por un rato más. Como dice mi hijo que podamos volver a escuchar su voz una vez más. AMEN

La familia

Ayer pensé mucho en mi abuela. Murió hace algunos años, pero siempre la recuerdo con cariño.

Me acorde que todos los años quería que le pusiera el arbolito de navidad en su casa, que para reyes les compraba regalos a todos los nietos y luego cuando estos fueron grandes, les compraba a los biznietos, yo iba con ella a la tienda de juguetes a elegir los regalos. También recuerdo que me encantaba ir los sábados a su casa y ella me guardaba la comida del medio día y plátanos sancochados, que me gustaba mezclarlo con arroz. Luego me sentaba a escuchar el tocadiscos y ella me decía que cuando ella se muriera me lo iba a dejar en herencia. Todos los años me regalaba unos zapatos para mi cumpleaños que se lo compraba a una señora que los traía de New York, pero ella nunca podía esperar que llegara el día del cumpleaños y me llamaba unos días antes para que me los probara, “necesitaba confirmar si me servían”. Cuando yo me los probaba, ponía una cara de que estaban preciosos, y entonces ella me decía; “¿Tú te lo quieres llevar ahora? Si quieres llévatelo, pero el día del cumpleaños no te doy nada”. Entonces cuando llegaba mi cumple ella les decía a todos: “Yo el mío hace días que se lo di”

Tal vez he contado esta historia muchas veces, pero esta semana la recordé particularmente porque ayer mi hijo pequeño me dijo que: “uno no sabía lo que tenía hasta que lo perdía”, se refería a su abuelo, y se lamentaba de aquellas veces en las que no fue a visitarlo, o no conversó con él. Hoy, el está en cama, no puede hablar y lo único que anhela es poder escuchar su voz una vez más.

El día en que mi abuela se murió, pensé que en el fondo, me sentía feliz porque todo lo que había podido darle, lo hice mientras ella estaba viva. La quería muchísimo y se lo demostré cada día que compartimos.

Esta mañana leyendo a Oraizola él decía: “La familia es tu gente, tu raíz, a la que siempre puedes volver porque siempre está ahí”.

Hoy quiero darle gracias a Dios por la familia en la que me ha tocado vivir, por mis hijos, mi familia pequeña; mis padres, hermanos, cuñados, sobrinos, la familia ampliada porque siempre han estado ahí cuando los he necesitado. Hoy en un buen momento para decir: “Los quiero muchísimo a todos”, y que sepan que pueden contar conmigo para lo que necesiten.

Fe… darle la oportunidad a aquello en lo que creo

“Ser fiel les mantener la decisión de buscar, aunque a veces no encuentres nada. Es aceptar que habrá días un poco más oscuros también para tu fe. Es querer mantener los compromisos adquiridos sabiendo que toda historia se construye en la calma y en la tormenta” “Contemplaciones en papel” Oraizola.

Cuantos días salimos al camino y a la vida y sentimos cuando termina que no ha valido la pena. En esos momentos nuestra fe se pone a prueba y uno llega a cuestionarse aquello en lo que cree. Leyendo el libro de Oraizola encontré esta reflexión, la fidelidad es ser fiel y mantenernos buscando, aunque a veces no encontremos nada… aceptar que hay días que serán un poco más oscuros para nuestra fe.

Cuando los días son oscuros se hace más difícil mantenernos en el camino. Pero como dice Oraizola la historia de nuestra vida se va construyendo en la calma y en la tormenta. En los días de tormenta es cuando debemos tomar la decisión de  no darnos por vencidos y mantener la Fe, aferrarnos más a Dios y comprender que sólo él puede traernos la paz.

“Nos encontramos con incertidumbres y zozobras. El camino tendrá sus obstáculos. Nuestra vida nos pondrá a veces encrucijadas complicadas, y allá en el horizonte estará nuestra fe… Fidelidad no significa perfección sino siempre estar dispuestos a darle siempre la oportunidad a aquello en lo que creemos”

Eso quiero comprender hoy… Fe es estar dispuesta a darle siempre la oportunidad a aquello en lo que creo.

 

 

 

 

No quedarnos ni en el horizonte, ni en el surco.

Esta mañana terminé el libro de Benjamín Gonzalez Buelta: “La letra pequeña”, excelente, lo recomiendo a ojos cerrados. Las últimas dos páginas no tienen desperdicios.

“Si solo nos dejamos absorber por el horizonte, la innovación, la velocidad tecnológica y el universo que todo lo abarca, podemos perdernos en una abstracción virtual que nos aleje de la realidad, donde la vida se teje puntada a puntada… Si nos encerramos en el surco, en la rutina fiel de cada día, en la calma contemplativa y en cada nombre concreto de nuestro entorno, podemos quedarnos apartados del dinamismo más creativo de la historia, en la que crece el reino de Dios desde todas las diferencias”

Al leer esto de repente me vino a la cabeza la “Fabula de los tres hermanos” de Silvio Rodriguez. Ni quedarnos mirando el horizonte, ni quedarnos sumido en el surco de la rutina. Hay que hacer un balance en la vida y eso es lo que a fin de cuenta lo que quiere dejarnos Benjamín con su libro.

Cuantas veces nos quedamos mirando solo el horizonte, estamos más pendientes de los problemas que están lejos de nosotros, en las redes sociales, que aquellos que nos afectan mas directamente y en los que muchas veces podemos hacer algo más. Finalmente cuando vemos las realidades de otros países, están muy lejanas y es cierto que podemos solidarizarnos y lamentar lo que allí ocurre pero no es mucho lo que podemos hacer; sin embargo al sacar la vista de la computadora o del celular, nos damos cuenta que aquí, a mi lado, cerquita de mi hay una realidad tan cruel o más dura que cualquiera de las que se viven en el horizonte, y nosotros ¿Qué estamos haciendo, que estamos dispuestos a hacer? La mayoría de las veces, nada, preferimos esas realidades lejanas que no nos comprometen.

“Jesús es la sabiduría de Dios encarnada en la cotidianidad Humana” , dice Benjamín, y el aprendió a ver el horizonte y alejarse, a ser solidario con los que estaban a su alrededor. Hoy mismo la lectura nos muestra un Jesús que se aleja y se hace fraterno con los que se acercan a buscar su sanación y consuelo.

“Solo el vuelo que atraviesa el azul sin límites del cielo se puede percibir en el infinito de todos los horizontes y sentir, al mismo tiempo, como cada esfuerzo y cada pequeña parte del cuerpo de la paloma se llena de sabor y sentido”

En este comienzo de semana pido a Dios que me permita ver el horizonte y al mismo tiempo ser solidaria con los que están a mi alrededor