Envidia


Esta mañana después de correr tres kilómetros, ¡si correr!!!, me sentía súper contenta de mi logro. Estaba regresando al hotel cuando vi la playa que me quedaba al frente y decidí caminar un poco y explorar.

Hacia calor, el cielo tenia unas nubes negras que avisaban que se avecinaba lluvia, no tanto como una tormenta pero seguro que llovería. Unas personas se bañaban en la playa y me observaron mientras caminaba hacia la bahía. Cuando me acerque al lugar donde se estrechaba la playa, la piedra se hacia mas rocosa y de todos lados salieron cangrejos que fueron a esconderse intimidados con mi presencia.

Me senté en una piedra y miré hacia el horizonte, a pesar de las nubes el mar era maravilloso, los diferentes matices de azules me recordaban mi casa, las islas del Caribe todas se parecen. Luego me perdí en mis sueños, pensaba que si pudiera alzarme un poco más tal vez podría ver mi tierra del otro lado del mar. Me burlé de esa idea, ni siquiera podía ubicar si estaba de “ese lado de la isla”

Unas aves sobrevolaban casi tocando la superficie del mar y yo las observaba y pensaba. Demasiadas cosas daban vuelta en mi cabeza.

De repente me di cuenta de que uno de los cangrejos que antes había salido disparado ante mi presencia, me observaba. Entonces me concentré en observarlo a el. Era de color azul con unos puntos amarillos, era muy lindo. Me impresionó su capacidad de caminar verticalmente y en ocasiones boca arriba sobre las piedras, apenas soportándose con sus patas. ¿Cómo logra hacerlo? El cangrejo me estaba estudiando, yo estaba invadiendo su espacio y él, medía como podía seguir su tarea sin estorbarme o sin que yo le hiciera daño. De vez en cuando se detenía y con sus pinzas me amenazaba abriéndolas y cerrándolas. Yo estaba quieta intentando no asustarlo para ver lo que hacia, pero si osaba mover un solo dedo el corría de lado y me volvía a amenazar. De repente se escondió detrás de una piedra y se desde allí me acechaba. De pronto valiente y firme decidió arriesgarse y enfrentarme. Caminó hacia mi y me paso por el lado burlándose de su capacidad de hacer cosas que yo no podía, sentí envidia. Decidí ignorarlo y terminar mi paseo.

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