Estar dispuestos AMBOS a llevarnos el paquete completo

Estoy leyendo un libro que me gusta, es de Elizabeth Gilbert, la autora de Come, Reza, Ama, el libro se llama “Compromiso” y habla sobre el matrimonio. Tiene muchas ideas interesantes, Algunas podrían no gustarnos tanto, y podríamos no estar de acuerdo con ella, pero la verdad creo que son interesantes.

Me han llamado la atención muchas cosas del libro pero hay un planteamiento que me ha llegado al corazón: “Creo que con las relaciones humanas pasa lo mismo, La gente siempre se enamora de lo mejor de las personas. Es normal que te gusten las virtudes de alguien. Pero el mérito no esta ahí. Lo que debes hacer es preguntarte: ¿Eres capaz de aguantar lo malo? Al ver los defectos de tu pareja con sinceridad. ¿Crees que podrás pasarlo por alto y sacar algo bueno de la situación? Porque las virtudes siempre van a estar ahí, pero la mierda que hay debajo te puede hundir la vida. Debes estar dispuesto a llevarte el paquete completo” dice Felipe, su compañero.

Me sentí tan identificada con esto, porque durante mi vida de casada, cuando éramos “supuestamente” una pareja “modelo” mucha gente me preguntaba cual era la clave de nuestra relación, mi respuesta siempre fue una constante, yo particularmente había aprendido a vivir con las “vainas” de mi compañero, porque vivir con las cosas maravillosas de el, era muy fácil, lo difícil era aguantarnos mutuamente nuestras “vainas”, me sentía muy orgullosa de mi respuesta hasta que me llego el día que nos llega a muchas mujeres, yo estuve dispuesta a aguantar las vainas de El, pero al parecer el ya no estuvo dispuesto a aguantar las mías.

Así que hoy pensé que a mi formula de la “pareja perfecta” le faltaba una ecuación, ambos debíamos estar dispuestos a aguantar las vainas del compañero, no bastaba con que fuera uno de los dos quien estuviera dispuesta al sacrificio. Lo tendré en cuenta para una segunda relación, y para comprender que tal vez “para siempre” es un sueño, que solo puede ser posible si dos de lo creen por un tiempo suficientemente largo y coincidente.

Quise escribir esto, porque siento que el matrimonio esta en crisis, y eso me entristece tanto, porque yo he sufrido mucho esta situación, yo una creyente de que el matrimonio era para toda la vida. Quisiera decirle a las parejas héroes que han logrado sobrevivir a esta crisis, que aprendan a “llevarse el paquete completo”, finalmente uno deja a su compañero busca otro

“No hay droga mas potente que el comienzo de una relación apasionada. El problema del amor súbito, es que se trata de un espejismo, una alteración del sistema hormonal. Cuando se calman las aguas nos da por preguntarnos ¿En que estaría yo pensando? La respuesta suele ser en nada porque no estaba usando la cabeza. EL amor súbito mata. Al final siempre deja a uno hecho trizas El amor real, sano y maduro se basa en el cariño y en el respeto.

Podrían pensar que son pensamientos de alguien que fracaso en el matrimonio, pero yo lo veo desde otro punto de vista, creo que son pensamientos de alguien que fue muy feliz en su matrimonio y que no le desea a nadie que viva lo que me ha tocado vivir… y que sigue creyendo en el amor, en el matrimonio, y mantiene viva la esperanza de encontrar, algún dia un compañero, para toda la vida. Y esta dispuesta a, si el quiere, llevarnos ambos el paquete completo.

Decidir mi destino.

No se cuando comencé… pero se que fue hace muchos años, me levantaba temprano y escribía, un día comencé a escribirle a Dios. Debo tener mas de 20 años haciendolo y tengo montones de libretas acumuladas con mis escritos. Por eso cuando leí en el libro “Comer Amar Rezar” de Elizabeth Gilbert donde decía que ella le escribía a Dios me identifique perfectamente.

Por cierto, ayer fui a ver la película, y… no me gusto !!! perdí la apuesta con mi hijo, pero de todas formas quería verla, supongo que el hecho de que esté leyendo el libro, no ayudo en nada, porque el punto de vista del productor de la película o la forma en que interpreto lo que ocurría en el libro, no coincidió en absoluto con el mío.

Dice Gilbert en su libro: “A todos nos gusta levantarnos tarde, pero hay personas que llevan milenios levantandose antes de que salga el sol para lavarse la cara e ir a rezar. Y después luchan ferozmente para mantener sus convicciones durante la locura del día correspondiente” eso me pasa… que difícil es mantener mis propósitos de la mañana después de que arranca la locura del día.

Hoy es un día de esos en los que quisiera sentarme en mi escritorio y tener la respuesta a muchas preguntas sobre lo que debo hacer en mi vida, tener la certeza de que las decisiones que tomo son las correctas y que puedo ponerme en manos de Dios y que el me guiara por el camino correcto.

Se que muchos pensaran que es tonto tener fé… pero yo tengo FE. Dice Gilbert: “La fe no es racional, si lo fuese no seria Fé. La Fe es la creencia de lo que no se puede ver ni tocar. Es caminar de frente y a toda velocidad hacia las tinieblas… Me importan un bledo las evidencias, las pruebas y las demostraciones, Lo único que busco es a Dios. Quiero tener a Dios dentro de mi. Quiero que Dios corra por mis venas como el sol corretea la superficie del agua”

Pues de eso es lo que tengo deseos, de lanzarme a toda velocidad hacia las tinieblas… con la certeza de que saldré a camino porque Dios se encargara de sacarme.

En el libro leí esto sobre el destino: “En mi destino hay muchas cosas que se me escapan, pero otras están bajo mi jurisdicción… Puedo decidir como paso el tiempo, con quien comparto mi vida, mi dinero, mi cuerpo y mi energía. Puedo seleccionar lo que como, leo y estudio. Puedo establecer como voy a reaccionar ante las circunstancias desfavorables de la vida, si voy a considerarlas maldiciones u oportunidades… Puedo elegir las palabras que uso y el tono de voz que empleo para hablar con los demás. Y por encima de todo puedo elegir mis pensamientos”

Es maravilloso sentir que, hoy en mi vida, puedo controlar todo esto, y de repente me he llenado de una libertad que me sobrecoge. Hoy he decidido que las cosas materiales son eso materiales y que, el día que me toque partir de esta tierra, no podré llevarme ninguna de esas cosas materiales conmigo… Lo único que me llevaré, es la satisfacción de lo vivido, lo que le puedo dar y enseñar a mis hijos, que no es material… y cada hora, cada segundo y cada minuto que he pasado por esta tierra.

No tengo todavía muy claro el rumbo que debo dar a mi vida… cada vez que creo que ya podré estar tranquila surgen nuevas cosas; lo que si tengo claro es lo que no quiero hacer en mi vida. Hoy con el descubrimiento de todo lo que tengo en mis manos sobre lo que si puedo decidir, y mi fe ciega en Dios, se encargarán de guiarme por el mejor camino.