El mundo es solo de los soñadores. Hoy quiero unirme a ellos

Hoy quiero escribir algo muy personal. Y pedirle algo a aquellos que lean este post. Pero primero les haré una historia, de mi vida, muy real por cierto.

Mi hijo Guillermo tiene 18 años, en junio se graduó del bachillerato y terminó esa etapa de su vida. Durante meses estuvimos discutiendo que iba a hacer cuando terminara, y el tenía claro que quería estudiar animación. Para los que no saben lo que es eso, son las personas que animan las películas tipo Disney. Por supuesto animación no se estudia en República Dominicana y enviarlo a los Estados Unidos a estudiar en este momento no estaba dentro de mis posibilidades, así que él y yo  decidimos un opción que pudiéramos pagar y se inscribió en un programa On line que se llama Animation Mentor.

En este programa tiene que estar 1 año y medio, pero ambos decidimos que cuando termine vamos a hacer todo lo posible porque se vaya a estudiar, ahora tiene dos opciones irse a Francia o a California, no importa cual sea su decisión haremos todo lo posible por cumplir su ilusión.

Hace dos meses un día llegué a casa y él me dijo: “mami, ya sé de donde voy a sacar el dinero para pagar la universidad”, yo me sonreí, lo mire luego muy seria y le dije: “a ver, ¿de donde?” y el me respondió: “voy a hacer una película y participar en un concurso de Amazon y me voy a ganar el premio”, luego pasó a detallarme la estrategia y como lo haría y yo, que me caracterizo por ser tan realista que llego al pesimismo, no quise desilusionarlo y lo animé a que hiciera su proyecto, yo estaba dispuesta a apoyarlo en lo que fuera necesario.

Hace dos meses que ese chico esta encerrado en su habitación, haciendo dibujos con un amigo y haciendo una película, no salía a ninguna parte y discutimos repetidamente porque hubo días que se le olvidó que tenía que comer. La semana pasada después de 5 noches corridas sin dormir terminó.

Ese día en que él terminó su película pensé que el mundo es solo de los soñadores, los realistas no vamos a ninguna parte. Esa noche me vino a la cabeza la famosa canción Imagine de John Lenon: “Podrán decir que soy un soñador, pero no soy el único, espero que un día se unan a nosotros (You may say  I’m a dreamer, but I’m not the only one I hope some day you’ll join us. And the world will be as one)

No sé si Guillermo gane el premio de Amazon, eso no es tan importante, pero hoy me siento orgullosa porque sé firmemente que llegará a donde él quiera ir. El mundo es solo de los Soñadores… hoy tengo deseos de unirme a ellos.

Esa es mi historia… ahora mi petición: Solo quiero que entren a ver la pelicula de Guillermo y que si pueden la divulguen, la twitteen, la pongan en Facebook, porque en verdad quisiera que tuviera una oportunidad para que él sienta que lo que haga fue fruto de su esfuerzo. Solo tiene que entrar y verla, aquí les dejo el link: The Nevsky Prospect

Decidir mi destino.

No se cuando comencé… pero se que fue hace muchos años, me levantaba temprano y escribía, un día comencé a escribirle a Dios. Debo tener mas de 20 años haciendolo y tengo montones de libretas acumuladas con mis escritos. Por eso cuando leí en el libro “Comer Amar Rezar” de Elizabeth Gilbert donde decía que ella le escribía a Dios me identifique perfectamente.

Por cierto, ayer fui a ver la película, y… no me gusto !!! perdí la apuesta con mi hijo, pero de todas formas quería verla, supongo que el hecho de que esté leyendo el libro, no ayudo en nada, porque el punto de vista del productor de la película o la forma en que interpreto lo que ocurría en el libro, no coincidió en absoluto con el mío.

Dice Gilbert en su libro: “A todos nos gusta levantarnos tarde, pero hay personas que llevan milenios levantandose antes de que salga el sol para lavarse la cara e ir a rezar. Y después luchan ferozmente para mantener sus convicciones durante la locura del día correspondiente” eso me pasa… que difícil es mantener mis propósitos de la mañana después de que arranca la locura del día.

Hoy es un día de esos en los que quisiera sentarme en mi escritorio y tener la respuesta a muchas preguntas sobre lo que debo hacer en mi vida, tener la certeza de que las decisiones que tomo son las correctas y que puedo ponerme en manos de Dios y que el me guiara por el camino correcto.

Se que muchos pensaran que es tonto tener fé… pero yo tengo FE. Dice Gilbert: “La fe no es racional, si lo fuese no seria Fé. La Fe es la creencia de lo que no se puede ver ni tocar. Es caminar de frente y a toda velocidad hacia las tinieblas… Me importan un bledo las evidencias, las pruebas y las demostraciones, Lo único que busco es a Dios. Quiero tener a Dios dentro de mi. Quiero que Dios corra por mis venas como el sol corretea la superficie del agua”

Pues de eso es lo que tengo deseos, de lanzarme a toda velocidad hacia las tinieblas… con la certeza de que saldré a camino porque Dios se encargara de sacarme.

En el libro leí esto sobre el destino: “En mi destino hay muchas cosas que se me escapan, pero otras están bajo mi jurisdicción… Puedo decidir como paso el tiempo, con quien comparto mi vida, mi dinero, mi cuerpo y mi energía. Puedo seleccionar lo que como, leo y estudio. Puedo establecer como voy a reaccionar ante las circunstancias desfavorables de la vida, si voy a considerarlas maldiciones u oportunidades… Puedo elegir las palabras que uso y el tono de voz que empleo para hablar con los demás. Y por encima de todo puedo elegir mis pensamientos”

Es maravilloso sentir que, hoy en mi vida, puedo controlar todo esto, y de repente me he llenado de una libertad que me sobrecoge. Hoy he decidido que las cosas materiales son eso materiales y que, el día que me toque partir de esta tierra, no podré llevarme ninguna de esas cosas materiales conmigo… Lo único que me llevaré, es la satisfacción de lo vivido, lo que le puedo dar y enseñar a mis hijos, que no es material… y cada hora, cada segundo y cada minuto que he pasado por esta tierra.

No tengo todavía muy claro el rumbo que debo dar a mi vida… cada vez que creo que ya podré estar tranquila surgen nuevas cosas; lo que si tengo claro es lo que no quiero hacer en mi vida. Hoy con el descubrimiento de todo lo que tengo en mis manos sobre lo que si puedo decidir, y mi fe ciega en Dios, se encargarán de guiarme por el mejor camino.

Una Película: nos recuerda lo que sabemos, nos ayuda a entender y a cambiar

Hace mucho que no veía una película… hace un rato fui con mis hijos a la tienda de videos y mientras ellos se decidían encontré una película del Cine-independiente, argentino: “Conversaciones con mi madre” excelente!!.

Siempre me ha gustado el cine, me volví una fanática del cine con mi hermano menor. En una época en que nuestra relación de hermanos era maravillosa y yo era la hermana preferida (creo que todavía lo soy). Así que todos los domingos durante el almuerzo me decía: “Caró están dando una película buenísima”, y le decía a todos: “Caró y yo vamos al cine”, yo me hacía la difícil, le decía que no iría, ¿Vas a pagar tu entrada? ¿Tu me engañas todos los domingos para que te pague la entrada del cine”, pero en realidad me fascinaba ir con él y disfrutaba las películas que elegía.

Me gusta ir al cine, me gusta entrar en la sala y estar a oscuras, y por unas horas olvidar mi propia realidad y envolverme en la realidad de otros aunque sea irreal.

Leyendo el libro de “El encanto de la vida simple” en estos días, ella decía: “Gran parte de la vida de hoy se centra en problemas, en la recuperación y en los esfuerzos penosos que hay que hacer para responder a las exigencias inexorables de la vida del siglo XXI. Por desgracia, al ocuparnos sólo de los problemas y no vernos a nosotros mismos y a nuestros dilemas bajo una luz heroica, prometedora, nos limitamos a nosotros mismos. Las películas elevan nuestro punto de vista, aumentan la imaginación. El cine, al igual que la poesía, es uno de los agentes mas sutiles de nuestro corazón. Nos recuerda lo que sabemos, nos ayuda a entendernos y a cambiar, nos proporciona un catalizador sensorial para el cambio creativo, cortante”.

En realidad, cuando uno ve los problemas cotidianos en otros, en una película, nos recuerda los que sabemos, nos ayuda a entender y a cambiar.

Hoy no pude ir al cine, me senté en mi cama con mi computadora y disfrute de la película. Me ayudo a recordar que las cosas materiales no son importantes, que los sueños a veces hay que darles tiempo y dejarlos madurar, que muchas veces vivimos en una vida irreal, de pantalla, de fantasía, que no nos deja ver mas allá de nuestras narices. Que a veces nos olvidamos de las personas que tenemos cerca, que alguna vez amamos, y tal vez seguimos amando, por preocuparnos de alcanzar cosas o tener cosas. Que de vez en cuando debemos volver a los orígenes, a la vida sencilla y cotidiana y a saltar y cantar bajo la lluvia.