Una Película: nos recuerda lo que sabemos, nos ayuda a entender y a cambiar


Hace mucho que no veía una película… hace un rato fui con mis hijos a la tienda de videos y mientras ellos se decidían encontré una película del Cine-independiente, argentino: “Conversaciones con mi madre” excelente!!.

Siempre me ha gustado el cine, me volví una fanática del cine con mi hermano menor. En una época en que nuestra relación de hermanos era maravillosa y yo era la hermana preferida (creo que todavía lo soy). Así que todos los domingos durante el almuerzo me decía: “Caró están dando una película buenísima”, y le decía a todos: “Caró y yo vamos al cine”, yo me hacía la difícil, le decía que no iría, ¿Vas a pagar tu entrada? ¿Tu me engañas todos los domingos para que te pague la entrada del cine”, pero en realidad me fascinaba ir con él y disfrutaba las películas que elegía.

Me gusta ir al cine, me gusta entrar en la sala y estar a oscuras, y por unas horas olvidar mi propia realidad y envolverme en la realidad de otros aunque sea irreal.

Leyendo el libro de “El encanto de la vida simple” en estos días, ella decía: “Gran parte de la vida de hoy se centra en problemas, en la recuperación y en los esfuerzos penosos que hay que hacer para responder a las exigencias inexorables de la vida del siglo XXI. Por desgracia, al ocuparnos sólo de los problemas y no vernos a nosotros mismos y a nuestros dilemas bajo una luz heroica, prometedora, nos limitamos a nosotros mismos. Las películas elevan nuestro punto de vista, aumentan la imaginación. El cine, al igual que la poesía, es uno de los agentes mas sutiles de nuestro corazón. Nos recuerda lo que sabemos, nos ayuda a entendernos y a cambiar, nos proporciona un catalizador sensorial para el cambio creativo, cortante”.

En realidad, cuando uno ve los problemas cotidianos en otros, en una película, nos recuerda los que sabemos, nos ayuda a entender y a cambiar.

Hoy no pude ir al cine, me senté en mi cama con mi computadora y disfrute de la película. Me ayudo a recordar que las cosas materiales no son importantes, que los sueños a veces hay que darles tiempo y dejarlos madurar, que muchas veces vivimos en una vida irreal, de pantalla, de fantasía, que no nos deja ver mas allá de nuestras narices. Que a veces nos olvidamos de las personas que tenemos cerca, que alguna vez amamos, y tal vez seguimos amando, por preocuparnos de alcanzar cosas o tener cosas. Que de vez en cuando debemos volver a los orígenes, a la vida sencilla y cotidiana y a saltar y cantar bajo la lluvia.

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