Dios en el centro de nuestro corazón

“Ojalá todo mi interior, particularmente el corazón, de tal manera cediera al entrar Cristo en el que se abriera dejándole un lugar en el centro del corazón. Así todos mis vicios e imperfecciones desaparecerían de su presencia como se derrite la cera en presencia del fuego” Pedro Fabro.

A veces la vida se ensaña dándonos lecciones, unas tras otras. Y en estos días he tenido que aprender con mucho dolor que la vida a veces es muy frágil, y que nada de lo que tenemos sobre esta tierra es seguro, en un instante lo podemos perder.

En medio de estos sentimientos cada mañana he intentado encontrar las palabras para entender, pero al final he terminado aceptando que Dios solo puede darnos la fortaleza para sobrellevar los momentos difíciles que se presentan en nuestra vida.

Reflexionando sobre la fe y mis creencias, creo firmemente que Dios es esa fuerza interior que llevamos dentro, que nos mueve, nos transforma y da fortaleza a nuestra vida.  Esta mañana al escuchar las palabras de Pedro Fabro pensé que no debemos conformarnos con que Dios ocupe un lugar en nuestro corazón, deberíamos tratar de que cada día el lugar que El ocupara fuera cada vez mayor y en el centro del corazón.

Pensaba en la oración del Padre Nuestro, en especial en su última frase: “Líbranos Señor del Mal” … Sé que sonará a herejía, pero me cuesta pedirle a Dios que me libre del mal.

No estoy escribiendo incoherencias, hoy simplemente quiero decir que, cuando el destino se dispone a darnos una lección y arrebatarnos sin piedad nuestra vida, es cuando más nuestra fe debe salir fortalecida, debemos lograr que Dios ocupe completamente el centro de nuestro corazón y nos llene de fortalezas para poder enfrentar el mal que pueda llegar a nuestras vidas

Mis deseos para el 2014: Fortaleza y Agradecimiento

Fin de año. Aun recuerdo cuando me senté a principios del 2013 a escribir mis propósitos y… ya el año se terminó.

Cada vez que empieza un nuevo año pensamos en cuales son las expectativas para el nuevo año. A los demás les deseamos que se cumplan todos sus deseos, anhelos, ilusiones, metas, etc. Pero sin sonar pesimista cuando pienso lo incierto que a veces resulta el futuro, me pregunto si son deseos realistas esos que ofrecemos a los que están a nuestro lado.

Por eso hoy quiero cambiar un poco los deseos de mi hacia los demás. Deseo que en este año Dios nos dé la fortaleza para sobrellevar todos los inconvenientes que encontremos en nuestro camino, sea cual sea; y que nos ayude a tener un corazón agradecido para recibir con alegría todas las cosas maravillosas que seguro se presentaran en cada uno de los 365 días que están por venir.

Feliz 2014 para todos los amigos, conocidos y el resto del universo!!!

Descubrir a Dios bajo la carga

Cuando estaba casada y aún creía que el amor era para toda la vida, y pensaba que estaba con la pareja perfecta, mucha gente me preguntaba cual era la clave para ser feliz al lado de una persona. Mi respuesta siempre era la misma: “Nunca trates de cambiar a la persona que tienes a tu lado, y … lo más importante es aprender a vivir con las cosas que no te gustan de tu compañero(a), porque vivir con las cosas que te gustan es muy fácil”

La semana pasa recordé estas palabras, que dicho sea de paso las mantengo como la base de toda relación entre personas. Pero me acordé de ellas por algo que leí en el libro de Benjamín: “ Descubrir a Dios bajo la carga  es el desafío principal de la mística de los ojos abiertos, pues descubrirlo y cantarlo en la belleza y en el amor es fácil”

Descubrir a Dios en el amor y en la abundancia y cuando las cosas marchan bien es muy fácil, lo difícil es descubrirlo en medio del dolor, cuando nos toca sufrir y las cosas no salen tan bien.

Si logramos creer por encima de todo aquello que nos ocurre, si logramos mantener viva la fe y la esperanza en medio de los sufrimientos entonces habremos aprendido que nada nos puede dañar, que todo va a pasar y comprenderemos aquella frase que dice que “nunca es mas oscuro que cuando va a amanecer”

Pienso en eso porque en este año se avecinan en mi vida cambios que se que me van a pegar. Reconocer que nuestros hijos crecen y ya no nos necesitan, acordarnos que Dios solo nos los presta y que un día se irán de nuestro lado y comprender que esa es la vida y ese es el destino porque un día también a nosotros nos tocó hacerlo con nuestros padres.

Entre dias prefiero no pensarlo, pero la realidad está ahí y no es posible eludirla. Tal vez porque junto a la pérdida siento que se avecina la otra realidad que tanto temo: La soledad. Como siempre digo: “para los que creemos”, solo pido fortaleza y mucha fe, que EL me ayude  encontrar las fuerzas para seguir adelante y buscarle el nuevo sentido a la vida.