Abrazar aquello por lo que apuestas

“Decidir es elegir entre varias alternativas y entonces abrazar algo por lo que apuestas. Pero al tiempo es renunciar, dejando atrás otras posibilidades y opciones. Y lejos de ser una frustración o motivo de tristeza, es en realidad una música que libera. Porque supone aceptar los limites como parte de la vida. Supone desechar la música engañosa que tararea que todo es posible, para dejar que suene una melodía mas sútil y llena de matices: la que enseña a aceptar y valorar lo que tienes porque sabes que es escaso (el tiempo, los días y los medios)” Bailar con la soledad.

A veces, es tan difícil elegir, andamos por la vida y cada dos por tres se nos presenta la situación de tener que tomar una decisión y aunque en ocasiones tenemos claro hacia donde nos dirigimos, otras nos dan pavor decantarnos para un lado o para el otro. Dice Oraizola, que es parte de aceptar los límites de nuestra vida, y aprendemos a valorar lo que tenemos porque sabemos que es escaso. Muchas veces solo comprendemos lo escaso que son las cosas cuando estas nos faltan.

La mayoría de las veces no podemos volver a atrás cuando hemos tomado una decisión, y “al decidir renunciamos a otras posibilidades u opciones”, me ocurre que en ocasiones al volver la vista atrás me pregunto ¿Qué hubiera ocurrido si en lugar de esto hubiera decidido lo otro?

Hace unos años leí en un libro esta frase: “Lo que siento no es el pesar de no haber partido sino la nostalgia de algo que mi ilusión creyó verdadera y que si lograra alcanzar me daría cuenta de que no era lo que pensaba”, no puedo recordar el libro, pero la frase siempre ha quedado grabada. Y muchas veces cuando tengo la tentación de lamentarme por alguna decisión que ahora me parece errada,  me gusta pensar que es solo la nostalgia de la ilusión.

Los límites son parte de nuestra vida y aceptar que no podemos hacer todo lo que queremos, es parte del crecimiento, unas veces ganamos y otras sentimos que no tanto, pero fue lo que decidimos en ese momento y la mayoría de las veces no hay marcha atrás. Solo nos queda seguir adelante y abrazar aquello por lo que hemos apostado.

 

 

 

 

 

 

La perspectiva del final, llena de hondura nuestro presente

Esta mañana leí una reflexión del libro de Oraizola, Bailar con la soledad: “Cuando tenemos la perspectiva de que la vida se acaba, el mundo cambia de golpe, la perspectiva de un final repentino, llena de hondura el presente. La trampa de ocultar la muerte nos hace perder esa perspectiva…. Hemos perdido la perspectiva de priorizar lo que de veras es importante, de relativizar muchas cosas en esta vida fugaz y asumir que la vida es una sola y que nuestros pasos y decisiones son en verdad importantes. Hemos encerrado en una habitación inaccesible nuestra finitud, perdiendo la oportunidad de mirar la vida con una sabiduría distinta”

Siempre es difícil pensar en la muerte de nuestros seres queridos ya viejos, y mas aún de nosotros mismos, sin embargo, esta mañana pensaba que lo único que teníamos seguro era la muerte, la vida es finita, con ese pensamiento me fui a caminar. Volví a pensar en el libro de Ann Roberson Brown: “Lo que de veras importa”, porque sentí, al leer las palabras de Oraizola, que últimamente he perdido la perspectiva de lo realmente es importante en mi vida, y le he dado prioridad a cosas que no valen la pena.

Con esa sensación salí para mi trabajo esta mañana. Lo siguiente fue pasarme todo el día en una reunión desgastante sin sentido, poniéndome cada vez mas enojada, ansiosa y estresada, a las 5 de la tarde, con la cabeza a punto de explotar, decidí soltar todo e irme a mi sección de Yoga. Fue entonces cuando de golpe volvieron a mi mente las palabras que había leído en la mañana.

Mientras meditaba, me repetí: nada de esto es importante, nada de esto es importante, nada de esto es importante, si llegara mi momento en este mismo instante, nada de eso sería importante, así lo dejé ir… La perspectiva de un final de golpe, llenó de hondura mi presente y decidí enfocarme en aquellas cosas que son de veras importante en mi vida.

“La hora que nunca brilla”

Estoy leyendo un libro de Orairola, si otro, la verdad es que debo confesar que me gusta mucho como escribe. Se llama “Bailar con la Soledad”. Lo comencé a leer con la expectativa de ver si logro hacer las paces con este momento de la vida que me ha tocado vivir, que muchas veces me resulta cuesta arriba.

Citaba unos versos de José Martí que me sonaron a los de alguna canción que había escuchado alguna vez, y resultó, ¡como no imaginarlo! que es una canción de Silvio Rodriguez: “Debes amar el tiempo de los intentos/debes amar la hora que nunca brilla/y si no, no pretendas tocar lo cierto” eso dicen los versos y la canción de Silvio. Dice Oraizola que la hora que nunca brilla es el momento de lo cotidiano. Y afirma: “Y aprender a amarlo, no es solo tolerarlo porque no queda mas remedio… es que hay tanto de nuestra vida y nuestras relaciones que se expresa, se vive, se construye en las horas grises, que es necesario aprender a valorarlo”

La reflexión iba por lo siguiente, con esto de las redes sociales, nos encontramos que las personas suben un montón de fotos maravillosas, en las cuales todos están felices, y esto va generando la sensación de que todos los demás tienen una vida fantástica, y que la de nosotros no parece tan feliz como la fachada de los otros, que vemos en las redes sociales. “Porque la parte menos brillantes, las heridas… eso, generalmente no lo ponemos en las redes sociales” yo soy de la opinión de que, si voy a compartir algo, que sea agradable, porque, para qué voy a andar amargando a los otros, cada cual tiene sus problemas, y tampoco soy de las que sube cosas para que la gente se compadezca de mi, porque eso en verdad no me va a ayudar a resolver los míos.

Pensaba esta mañana que debo aprenderá a valorar más mi vida cotidiana, porque finalmente lo que soy, lo he ido construyendo con las experiencias, los golpes, las alegrías de cada uno de los días sencillos y cotidianos de mi vida; he aprendido más con “esos días”, que con aquellos donde el sol brilla y todo es maravilloso.

Dice Oraizola: “Probablemente todos somos mas o menos conscientes de que cada persona tiene sus propias batallas y sus desvelos, sus días cálidos, pero también sus noches heladoras. Solo que una cosa es saberlo y otra comprenderlo, a un nivel profundo”

Pues ese es mi reto de estos días, aprender a valorar mi vida cotidiana, comprender a un nivel profundo, que esos días son los que me darán la fortaleza para seguir adelante.

LO QUE DEBES AMAR

Debes amar
la arcilla que va en tus manos;
debes amar
su arena hasta la locura
y si no,
no la emprendas que será en vano;
sólo el amor
alumbra lo que perdura…
sólo el amor
convierte en milagro el barro…
Debes amar
el tiempo de los intentos;
debes amar
la hora que nunca brilla;
y si no,
no pretendas tocar lo cierto…
sólo el amor
engendra la maravilla
sólo el amor
consigue encender lo muerto…

José Martí ( La Habana, 1853-1895 )

Perspectiva…

La semana pasada salí de viaje. Viví una experiencia que me ha dejado muy impresionada, porque tuve la oportunidad de compartir con un par de jóvenes realmente admirables. La historia, me la reservo, he pensado que puede ser caldo para uno de esos cuentos que se me ocurren, pero creo que tengo que dejarla madurar.

Mientras vivía esta experiencia encontré, en el libro de Oraizola, una reflexión muy acorde a la situación.

“Lo que había cambiado era el poder ver mi historia en la perspectiva de otras historias. Y aceptar que la vida tenía sus luces y sus sombras, sus días radiantes y sus noches oscuras, y hasta en los días radiantes había nubes, y en las noches oscuras destellos para hablar de esperanza” “… Necesitamos poner nuestras vidas en un horizonte amplio. Y necesitamos ordenar el deseo, para que nuestras urgencias no se conviertan en un absoluto que borre de un plumazo toda realidad ajena…”

Y lo que tengo en mi cabeza estos días, en los cuales aun andamos estrenando año, y yo me siento como si los días los estuvieran empujando a presión, porque no entiendo como es que ya estamos en febrero y yo tengo lleno mi calendario casi hasta julio… lo que tengo en mi cabeza, repito, es que muchas veces olvido que debo aprender a poner mi vida en perspectiva y en un horizonte mas amplio. Que si logro ver las historias de los demás y abro bien los ojos, podre aceptar las sombras de mi vida, los día nublados, las noches oscuras, pero también descubrir y disfrutar con intensidad los días radiantes, las noches despejadas y el sol  que nos ilumina muchos días.

¿Será que lograre llenarme de optimismo? Eso pido para mi en esta semana ver la vida en la perspectiva de otras historias… poner mi vida en un horizonte mas amplio.

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Fracasar es parte de una vida feliz

“Debemos aprender a asumir el fracasar como parte de la vida feliz y no como una tragedia que hubiera debido ser evitada a cualquier precio” Felicidad también de Noche. Oraizola.

A mediados del año pasado por una situación personal, deje un poco de lado mi vida tan planificada. De repente de golpe y porrazos comprendí, que a veces la vida es más frágil de lo que me gustaría admitir y que es un muy impredecible. Nuevamente me llega un nuevo año con sus 365 días completos por delante y el diablo de la organización no me deja quieto, reclamándome a gritos que llegó el momento de planificar. Intento resistirme, pero me rindo a sus pies.

Entonces me encuentro con estas reflexiones: “Asumir el fracaso como parte de mi vida feliz”. Pienso entonces, que si lo acepto, lo asumo de esa manera, puedo continuar con mi organizada vida y reconocer, que puede ser que las cosas no salgan como espero, o como quiero, pero que eso no significa que debo frustrarme, y que parte de mi crecimiento consiste en aceptar el fracaso. Y dice Oraizola: “Fracasar es parte de la vida de quien busca… y no es el fin del mundo… aprendemos en el fracaso a levantarnos y seguir caminando”

Pues hoy quiero creerme esto; aceptar que a lo largo de este año muchas de las cosas que planifique, tal vez no salgan como quisiera, aceptar que los planes, algunas veces, no puedan concretizarse, pero a pesar de todo debo caer y levantarme, limpiarme el polvo de las rodillas y seguir caminando.

“La vida tiene mucho de lucha, de batalla, de alternancia entre esos momentos de dicha y alegría explicita y los momentos de tormenta y de zozobra. La Felicidad verdadera no son solo los momentos de júbilo”

Aprender, que parte de una vida feliz también consiste en fracasar!!!

La familia

Ayer pensé mucho en mi abuela. Murió hace algunos años, pero siempre la recuerdo con cariño.

Me acorde que todos los años quería que le pusiera el arbolito de navidad en su casa, que para reyes les compraba regalos a todos los nietos y luego cuando estos fueron grandes, les compraba a los biznietos, yo iba con ella a la tienda de juguetes a elegir los regalos. También recuerdo que me encantaba ir los sábados a su casa y ella me guardaba la comida del medio día y plátanos sancochados, que me gustaba mezclarlo con arroz. Luego me sentaba a escuchar el tocadiscos y ella me decía que cuando ella se muriera me lo iba a dejar en herencia. Todos los años me regalaba unos zapatos para mi cumpleaños que se lo compraba a una señora que los traía de New York, pero ella nunca podía esperar que llegara el día del cumpleaños y me llamaba unos días antes para que me los probara, “necesitaba confirmar si me servían”. Cuando yo me los probaba, ponía una cara de que estaban preciosos, y entonces ella me decía; “¿Tú te lo quieres llevar ahora? Si quieres llévatelo, pero el día del cumpleaños no te doy nada”. Entonces cuando llegaba mi cumple ella les decía a todos: “Yo el mío hace días que se lo di”

Tal vez he contado esta historia muchas veces, pero esta semana la recordé particularmente porque ayer mi hijo pequeño me dijo que: “uno no sabía lo que tenía hasta que lo perdía”, se refería a su abuelo, y se lamentaba de aquellas veces en las que no fue a visitarlo, o no conversó con él. Hoy, el está en cama, no puede hablar y lo único que anhela es poder escuchar su voz una vez más.

El día en que mi abuela se murió, pensé que en el fondo, me sentía feliz porque todo lo que había podido darle, lo hice mientras ella estaba viva. La quería muchísimo y se lo demostré cada día que compartimos.

Esta mañana leyendo a Oraizola él decía: “La familia es tu gente, tu raíz, a la que siempre puedes volver porque siempre está ahí”.

Hoy quiero darle gracias a Dios por la familia en la que me ha tocado vivir, por mis hijos, mi familia pequeña; mis padres, hermanos, cuñados, sobrinos, la familia ampliada porque siempre han estado ahí cuando los he necesitado. Hoy en un buen momento para decir: “Los quiero muchísimo a todos”, y que sepan que pueden contar conmigo para lo que necesiten.

Fe… darle la oportunidad a aquello en lo que creo

“Ser fiel les mantener la decisión de buscar, aunque a veces no encuentres nada. Es aceptar que habrá días un poco más oscuros también para tu fe. Es querer mantener los compromisos adquiridos sabiendo que toda historia se construye en la calma y en la tormenta” “Contemplaciones en papel” Oraizola.

Cuantos días salimos al camino y a la vida y sentimos cuando termina que no ha valido la pena. En esos momentos nuestra fe se pone a prueba y uno llega a cuestionarse aquello en lo que cree. Leyendo el libro de Oraizola encontré esta reflexión, la fidelidad es ser fiel y mantenernos buscando, aunque a veces no encontremos nada… aceptar que hay días que serán un poco más oscuros para nuestra fe.

Cuando los días son oscuros se hace más difícil mantenernos en el camino. Pero como dice Oraizola la historia de nuestra vida se va construyendo en la calma y en la tormenta. En los días de tormenta es cuando debemos tomar la decisión de  no darnos por vencidos y mantener la Fe, aferrarnos más a Dios y comprender que sólo él puede traernos la paz.

“Nos encontramos con incertidumbres y zozobras. El camino tendrá sus obstáculos. Nuestra vida nos pondrá a veces encrucijadas complicadas, y allá en el horizonte estará nuestra fe… Fidelidad no significa perfección sino siempre estar dispuestos a darle siempre la oportunidad a aquello en lo que creemos”

Eso quiero comprender hoy… Fe es estar dispuesta a darle siempre la oportunidad a aquello en lo que creo.