Abrazar aquello por lo que apuestas

“Decidir es elegir entre varias alternativas y entonces abrazar algo por lo que apuestas. Pero al tiempo es renunciar, dejando atrás otras posibilidades y opciones. Y lejos de ser una frustración o motivo de tristeza, es en realidad una música que libera. Porque supone aceptar los limites como parte de la vida. Supone desechar la música engañosa que tararea que todo es posible, para dejar que suene una melodía mas sútil y llena de matices: la que enseña a aceptar y valorar lo que tienes porque sabes que es escaso (el tiempo, los días y los medios)” Bailar con la soledad.

A veces, es tan difícil elegir, andamos por la vida y cada dos por tres se nos presenta la situación de tener que tomar una decisión y aunque en ocasiones tenemos claro hacia donde nos dirigimos, otras nos dan pavor decantarnos para un lado o para el otro. Dice Oraizola, que es parte de aceptar los límites de nuestra vida, y aprendemos a valorar lo que tenemos porque sabemos que es escaso. Muchas veces solo comprendemos lo escaso que son las cosas cuando estas nos faltan.

La mayoría de las veces no podemos volver a atrás cuando hemos tomado una decisión, y “al decidir renunciamos a otras posibilidades u opciones”, me ocurre que en ocasiones al volver la vista atrás me pregunto ¿Qué hubiera ocurrido si en lugar de esto hubiera decidido lo otro?

Hace unos años leí en un libro esta frase: “Lo que siento no es el pesar de no haber partido sino la nostalgia de algo que mi ilusión creyó verdadera y que si lograra alcanzar me daría cuenta de que no era lo que pensaba”, no puedo recordar el libro, pero la frase siempre ha quedado grabada. Y muchas veces cuando tengo la tentación de lamentarme por alguna decisión que ahora me parece errada,  me gusta pensar que es solo la nostalgia de la ilusión.

Los límites son parte de nuestra vida y aceptar que no podemos hacer todo lo que queremos, es parte del crecimiento, unas veces ganamos y otras sentimos que no tanto, pero fue lo que decidimos en ese momento y la mayoría de las veces no hay marcha atrás. Solo nos queda seguir adelante y abrazar aquello por lo que hemos apostado.

 

 

 

 

 

 

Conocer y aceptar nuestros límites nos lleva a la verdad

El encuentro con el límite es inevitable. El Desafío es cómo nos situamos ante él.

Dice Benjamín que la humillación espiritual nos hace tocar los límite: “constatamos con frecuencia que no somos lo que deseamos ser y que los dinamismos de la muerte instalados en nuestro interior nos hacen la guerra

Y tal vez eso es lo que ocurre un poco dentro de mi en estos días … “los dinamismo de muerte que están dentro de mi andan haciéndome la guerra”

Al leer todo esto pensaba que era como llegar al borde de lo que está en nuestras manos y no poder hacer nada, porque todo lo demás se nos escapa, siempre llega el momento en que todo lo que teníamos hacer ya lo hemos hecho y ese es el momento en que llegamos “al límite”… “El encuentro con el límite es inevitable”. Benjamín pregunta ¿Cómo nos situamos ante el? Y su propuesta  es: Confiar y Esperar, si aceptamos llegar a ese momento llenos de Humildad, sabiendo que no está en nuestras manos, sino que simplemente debemos en ese momento soltar… confiar… esperar, entonces podremos ganarle la batalla a esa guerra que hay en nuestro interior.

Pero después agrega Benjamín: “El peligro es querernos quedar en el límite, como un pez que se revuelve tratando de liberarse del anzuelo. El orgullo herido crece mientras tratamos de liberarnos del límite y lo único que conseguimos es agrandar mas la herida y clavar el anzuelo mas hondo (Orgullo contra Humildad)”

Entonces ¿Cuáles son mis límites? Conocerlos y aceptarlos me sitúa ante la verdad.

Tal vez ese es el próximo paso en estos días… Aceptar y confiar con humildad, conocer y aceptar los límites, no quedarme anclada en ellos y salir adelante.