Fracasar es parte de una vida feliz

“Debemos aprender a asumir el fracasar como parte de la vida feliz y no como una tragedia que hubiera debido ser evitada a cualquier precio” Felicidad también de Noche. Oraizola.

A mediados del año pasado por una situación personal, deje un poco de lado mi vida tan planificada. De repente de golpe y porrazos comprendí, que a veces la vida es más frágil de lo que me gustaría admitir y que es un muy impredecible. Nuevamente me llega un nuevo año con sus 365 días completos por delante y el diablo de la organización no me deja quieto, reclamándome a gritos que llegó el momento de planificar. Intento resistirme, pero me rindo a sus pies.

Entonces me encuentro con estas reflexiones: “Asumir el fracaso como parte de mi vida feliz”. Pienso entonces, que si lo acepto, lo asumo de esa manera, puedo continuar con mi organizada vida y reconocer, que puede ser que las cosas no salgan como espero, o como quiero, pero que eso no significa que debo frustrarme, y que parte de mi crecimiento consiste en aceptar el fracaso. Y dice Oraizola: “Fracasar es parte de la vida de quien busca… y no es el fin del mundo… aprendemos en el fracaso a levantarnos y seguir caminando”

Pues hoy quiero creerme esto; aceptar que a lo largo de este año muchas de las cosas que planifique, tal vez no salgan como quisiera, aceptar que los planes, algunas veces, no puedan concretizarse, pero a pesar de todo debo caer y levantarme, limpiarme el polvo de las rodillas y seguir caminando.

“La vida tiene mucho de lucha, de batalla, de alternancia entre esos momentos de dicha y alegría explicita y los momentos de tormenta y de zozobra. La Felicidad verdadera no son solo los momentos de júbilo”

Aprender, que parte de una vida feliz también consiste en fracasar!!!

Luchar contra la tristeza perenne

Comienza un nuevo año y como siempre nos hacemos propósitos, metas. Algunos solemos ser bien organizados y escribimos, otros simplemente los guardan en su memoria o en su corazón.

A mi particularmente me gusta escribirlos, por dos razones: primero porque me gusta escribir y segundo porque cuando los escribo luego puedo ir a lo largo del año evaluándolos y viendo si estoy fallando en algunos, e incluso puedo descartarlos, porque finalmente la vida es muy cambiante y en un año pasan muchas cosas, los propósitos y metas que a veces veíamos tan claro a principio del año, luego van perdiendo sentido y debemos sentirnos libres de borrarlos de nuestra lista.

Otra de las razones por las que me gusta escribir mis propósitos es para poder recordar. Al finalizar el año tenemos la tendencia de solo acordarnos de aquellas cosas no tan buenas que nos ocurrieron, y en realidad si sumamos y restamos muchas cosas hermosas pasaron y debemos agradecer por ellas.  A propósito de esto traigo a cuenta una reflexión que escuche en estos días en las oraciones de “rezando voy”:

“No hay que temer al fracaso, a la lucha, al dolor a los pies de barro o a la debilidad, no hay que temer a la propia historia con sus aciertos y tropiezos, ni a las dudas, ni al desamor. La vida es así de compleja, turbulenta, incierta… hermosa. Pero debemos luchar contra tanta tristeza perenne, esa que se instala en el alma y ahoga el canto. Alimentemos la semilla de la alegría que Dios nos plantó muy dentro, que surja poderosa la voz esperanzada que clama en el desierto. Nadie va a detener el amor que se despliega en el mundo invisible aunque no lo veamos”

Y con esas palabras de esperanzas quiero comenzar el año 2013: “luchar contra la tristeza perenne… alimentar la semilla de la alegría… encontrar el amor que existe desplegado en el mundo, que a veces se esconde, pero está allí  aunque no lo veamos.

Creo que ese será la misión personal del año 2013 y espero que cada cosa que haga vaya encaminada a encontrar esa felicidad.

Renovar la pasión para recuperar la esperanza y el sentido.

Hace apenas unos días que comenzó el nuevo año, siempre me gusta llenarme de deseos y propósitos a principios de año, me hace comenzar el año con optimismo.

El sábado y el domingo, primero y último día del año, me la pasé planificando mi año 2012. El domingo me llamó un amigo y cuando me preguntó que estaba haciendo, le dije que no le diría porque se iba a burlar de mi. En algunas ocasiones he comentado a algunas personas lo que hago a principio de cada año y me dicen que no pueden llevar una vida tan planificada. Pues yo si!! Escribir lo que quiero hacer, poner en un papel metas medibles con sus plazos me hace sentir después durante el año que realmente “si he hecho algo” y que avanzo.

¿Por qué hago esto? Nos llega un año, en esta ocasión con 366 días por delante (me corrigió mi amigo que es bisiesto) . No sé porque razón los humanos olvidamos muy rápido las alegrías y recordamos tanto las tristezas y decepciones. Así que por ahí por junio, cuando se nos ocurre evaluar como va el año, decimos: “uf!!! Este es un año pésimo”, porque solo nos acordamos de todo el trabajo que hemos pasado y ya hemos olvidado todas las bendiciones que hemos tenido cada día.

Yo, por mi parte, cada semana me siento en mi escritorio, reviso mis metas y voy evaluando cuales he cumplido y en cuales he fallado. Y comienzo el lunes siguiente con el propósito de hacer bien las cosas y no flaquear. En mi caso cuando llega junio, en lugar de dejarle la evaluación a la memoria, saco mi libreta (ahora hasta encontré una aplicación del iphone) y puedo “ver” el porcentaje cumplido. Entonces, con orgullo y alegría me doy cuenta de que muchas de mis metas las he cumplido tal vez no todas en un 100%, pero muchas en 80, 90 y 95%. Por supuesto hay algunas que me han pasado por debajo de la mesa, pero entonces digo: o “esto no es posible” y la borro de mi lista de objetivos o bien, “aún necesito cumplir esto” y me propongo nuevamente hacer un mayor esfuerzo. Entonces me avalancho hacia mi segundo semestre con nuevos bríos y la satisfacción de que las cosas van marchando y que voy por el camino correcto.

A este punto podrán pensar, esta tipa definitivamente esta loca, pues lo estoy!! por la organización, es lo que ha centrado y le ha dado coherencia, sentido y dirección a mi vida y me ha permitido llegar donde estoy. Es mi experiencia y por eso la cuento, tal vez le sirva a alguien de incentivo.

Finalmente esta mañana una reflexión de la lectura tenía una frase que me ha dejado pensando y quiero agregara a mis objetivos de este año: “renovar la pasión” creo que todo lo que hacemos en la vida debemos hacerlo con pasión, el trabajo, escribir, el amor, la amistad. La pasión es: arrebato, delirio, entusiasmo, frenesí, vehemencia, arranque y cualquier cosa que emprendamos con pasión tiene mas probabilidades de tener éxito.

La reflexión terminaba “pidiéndole al creador que me mostrara qué necesito para renovar la pasión, a fin de recuperar la esperanza y el sentido”  Me parece un lema excelente para este año: Encontrar en mi vida la forma de renovar la pasión para recuperar la esperanza y el sentido.