Fe… darle la oportunidad a aquello en lo que creo

“Ser fiel les mantener la decisión de buscar, aunque a veces no encuentres nada. Es aceptar que habrá días un poco más oscuros también para tu fe. Es querer mantener los compromisos adquiridos sabiendo que toda historia se construye en la calma y en la tormenta” “Contemplaciones en papel” Oraizola.

Cuantos días salimos al camino y a la vida y sentimos cuando termina que no ha valido la pena. En esos momentos nuestra fe se pone a prueba y uno llega a cuestionarse aquello en lo que cree. Leyendo el libro de Oraizola encontré esta reflexión, la fidelidad es ser fiel y mantenernos buscando, aunque a veces no encontremos nada… aceptar que hay días que serán un poco más oscuros para nuestra fe.

Cuando los días son oscuros se hace más difícil mantenernos en el camino. Pero como dice Oraizola la historia de nuestra vida se va construyendo en la calma y en la tormenta. En los días de tormenta es cuando debemos tomar la decisión de  no darnos por vencidos y mantener la Fe, aferrarnos más a Dios y comprender que sólo él puede traernos la paz.

“Nos encontramos con incertidumbres y zozobras. El camino tendrá sus obstáculos. Nuestra vida nos pondrá a veces encrucijadas complicadas, y allá en el horizonte estará nuestra fe… Fidelidad no significa perfección sino siempre estar dispuestos a darle siempre la oportunidad a aquello en lo que creemos”

Eso quiero comprender hoy… Fe es estar dispuesta a darle siempre la oportunidad a aquello en lo que creo.

 

 

 

 

No quedarnos ni en el horizonte, ni en el surco.

Esta mañana terminé el libro de Benjamín Gonzalez Buelta: “La letra pequeña”, excelente, lo recomiendo a ojos cerrados. Las últimas dos páginas no tienen desperdicios.

“Si solo nos dejamos absorber por el horizonte, la innovación, la velocidad tecnológica y el universo que todo lo abarca, podemos perdernos en una abstracción virtual que nos aleje de la realidad, donde la vida se teje puntada a puntada… Si nos encerramos en el surco, en la rutina fiel de cada día, en la calma contemplativa y en cada nombre concreto de nuestro entorno, podemos quedarnos apartados del dinamismo más creativo de la historia, en la que crece el reino de Dios desde todas las diferencias”

Al leer esto de repente me vino a la cabeza la “Fabula de los tres hermanos” de Silvio Rodriguez. Ni quedarnos mirando el horizonte, ni quedarnos sumido en el surco de la rutina. Hay que hacer un balance en la vida y eso es lo que a fin de cuenta lo que quiere dejarnos Benjamín con su libro.

Cuantas veces nos quedamos mirando solo el horizonte, estamos más pendientes de los problemas que están lejos de nosotros, en las redes sociales, que aquellos que nos afectan mas directamente y en los que muchas veces podemos hacer algo más. Finalmente cuando vemos las realidades de otros países, están muy lejanas y es cierto que podemos solidarizarnos y lamentar lo que allí ocurre pero no es mucho lo que podemos hacer; sin embargo al sacar la vista de la computadora o del celular, nos damos cuenta que aquí, a mi lado, cerquita de mi hay una realidad tan cruel o más dura que cualquiera de las que se viven en el horizonte, y nosotros ¿Qué estamos haciendo, que estamos dispuestos a hacer? La mayoría de las veces, nada, preferimos esas realidades lejanas que no nos comprometen.

“Jesús es la sabiduría de Dios encarnada en la cotidianidad Humana” , dice Benjamín, y el aprendió a ver el horizonte y alejarse, a ser solidario con los que estaban a su alrededor. Hoy mismo la lectura nos muestra un Jesús que se aleja y se hace fraterno con los que se acercan a buscar su sanación y consuelo.

“Solo el vuelo que atraviesa el azul sin límites del cielo se puede percibir en el infinito de todos los horizontes y sentir, al mismo tiempo, como cada esfuerzo y cada pequeña parte del cuerpo de la paloma se llena de sabor y sentido”

En este comienzo de semana pido a Dios que me permita ver el horizonte y al mismo tiempo ser solidaria con los que están a mi alrededor

Encontrar el ritmo del Espíritu

“Si necesitamos la habilidad para movernos con la rapidez que nos ofrecen las nuevas tecnologías, también buscamos los tiempos de reposo y de contemplación en los que no podemos adelantar ni un segundo las gracias de Dios que se van haciendo parte de nuestra afectividad profunda y de nuestro cuerpo, al ritmo del espíritu que nosotros no podemos acelerar” La letra pequeña, Benjamín Gonzalez Buelta

En estos días ando acelerada, con la lista de pendientes a unos niveles que pareciera que nunca se va a terminar. Apenas tengo tiempo para respirar y de repente hoy me detengo y pienso, ¿Realmente quisiera esto? ¿E necesario vivir con tanto estrés y una vida tan acelerada?

Hoy Benjamín nos invita a buscar los tiempos de reposo y contemplación, esos momentos en los cuales nos dejamos llevar y el tiempo no nos importa y lo que tenemos pendiente se vuelve intranscendente y lo dejamos de lado. Hoy nos invita a dejarmos envolver por el ritmo del espíritu que nosotros no podemos acelerar.

Pido a Dios que me de la paz interior que necesito para dejar que el vaya llenando mi  espacio interior y el espíritu se convierta en mi guía.