Usar el viento a favor


Leer libros de Benjamín González Buelta siempre resulta refrescante, siempre tiene algo nuevo que decirnos. Hace días comencé a leer “Caminar sobre las Aguas”,  despacito un poco cada día, para saborearlo.

 “Vivimos en un mundo liquido donde todo fluye no sabemos donde hacer pie, y el señor nos obliga a embarcarnos, porque hay que atravesar las aguas profundas y turbulentas… Jesús nos obliga a caminar sobre las aguas hacia la tierra cotidiana atravesando la noche, los vientos en contra y el desconcierto”

En estas últimas semanas me he sentido un poco así. El lunes pasado me levanté con “mi onda de meditación”  llena de esperanza en que todo iba salir bien. No bien puse un pie fuera de la casa, sentí que todo se tambaleo, que me tocó caminar sobre las aguas, profundas, turbulentas en medio de mi realidad y mi vida cotidiana. Al final del día terminé con la sensación de que todo había salido mal.

Y así pasó la semana… con la sensación de que  finalmente esa es la vida, atravesar vientos en contra, problemas, atravesar a veces noches oscuras, sentir en ocasiones que todo se opone y vivir en medio del desconcierto…

Esta mañana Benjamín terminaba su capitulo llenándome de esperanzas:

 “Los vientos no son necesariamente un obstáculo insalvable si sabemos dialogar con ellos, sin temor, orientando de manera adecuada nuestra vela ellos pueden impulsarnos”

Entonces pensé que de repente se presentaba una nueva oportunidad de comenzar una nueva semana con un  objetivo distinto:  aprender a vivir en medio de la tormenta y de los vientos y lograr que ellos nos orienten y nos impulsen. Es difícil sentir el embate del viento y no tener miedo, escuchar su sonido tenebroso, que nos invita a paralizarnos… pero, a pesar de todo, seguir adelante, usarlo a favor y no en contra.

Cuando llegan los tiempos difíciles, debemos aprender de ellos, usarlos para que nos acerquen aún mas a Dios. Que la experiencia nos oriente y nos impulse para seguir adelante… aunque tengamos miedo y pensemos que la barca de la vida se irá a la deriva y que no podremos llegar a tierra firme.  Dios estará allí en medio de las aguas para echarnos una mano y no dejar que nos hundamos

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