50 años de amor


Familia

El año pasado papa y mama cumplieron 50 años de casados. Me hubiera gustado celebrarlo por todo lo alto, pero unos meses antes de la fecha murió tío y los ánimos no estaban para festejos. Las circunstancias tampoco fueron las propicias y resultaba algo difícil reunir a la familia. Ahora repito mi frase que siempre tomo prestada del Eclesiastés: “Todo en la vida tiene su tiempo y hay un momento para hacerlo bajo el sol” y el momento fue ahora, este año. Eduardo cumplía también sus 50 y a cuña se le ocurrió celebrárselo. Todos nos enganchamos en los preparativos, pensando que tal vez era la única oportunidad que tendríamos de reunirnos.

Hace un par de semana Memo hacía la cuenta, 17 años que no nos reuníamos, y decía: “pero la razón era que aún faltaban muchos por llegar” después de ese encuentro llegaron a la familia: Sebas, Carlos, Fernando y Gaby, Renata, Adriana, Alfonso y la benjamina de la familia: Daniela.

Muchas cosas han transcurrido en estos 17 años, muchas alegrías, tristezas, cambios en nuestras vidas, mudanzas, logros, tantas cosas que hemos compartido a retazos, con llamadas y encuentros esporádicos.  Tal vez hoy más que nunca, con la novedad de las redes sociales, andamos muy comunicados, el último logro fue conseguir que finalmente Auri abriera su fb para poder estar conectados. Pero ninguna de esas cosas sustituirá nunca lo que ha ocurrido en estos días, porque una computadora, nunca podrá darnos: un abrazo, una caricia, una sonrisa, un compartir, almorzar juntos, llorar juntos, reír juntos y volver a sentir que somos una familia que un día vivimos bajo un mismo techo y compartimos tantas cosas en nuestra niñez.

Y todo esto simplemente gracias a un par de seres maravillosos que un día, hace 50 años, decidieron unir sus vidas y se prometieron estar juntos para toda la vida, en la alegría y en la tristeza, en la salud y en la enfermedad, en las buenas y en las malas y luego engendraron cuatro hijos que solo fueron una expresión de ese amor.

Si alguien nos mira, no podrá negar que somos un reflejo de ellos, heredamos su carácter, sus costumbres, sus manías y mañas, sus virtudes y sus valores  y cada uno de nosotros es, en cierta forma,  un pedacito de ellos. Y que maravilloso que Dios los eligiera como padres, no pudo haber hecho mejor elección.

Hoy sin que ninguno de mis hermanos lo pidiera decidí tomar por todos la palabra y decir ¡Gracias Papa!, ¡Gracias Mama!.

Gracias mama, por ser la mamá que siempre esta pendiente de cada uno de nosotros, que siempre está preocupada por lo que nos pasa, que nos has dado tanto cariño y has sabido ganarte el amor de todos tus nietos, que te adoran. Por todas tus comidas deliciosa que con tanto amor has preparado a lo largo de estos 50 años y que de cierta forma ha trascendido a través de las generaciones, ya hasta Carlos quiere ser Chef, eso lo lleva en las venas y es una herencia de la abuela.  Por enseñarnos a ser ordenados, disciplinados, por tu rectitud.

Gracias Papa, por ser paciente, por siempre estar cuando te hemos necesitado y nunca, nunca decirnos que no. Por enseñarnos a ser metódicos, organizados, enseñarnos que “las cosas se hacen bien o no se hacen”, “que nunca, nunca debemos darnos por vencidos” y que debemos perseverar hasta el final. Nuestra biblia, nuestro genio, el hombre que siempre nos respondió cualquier pregunta que tuvimos, el papa cariñoso que siempre nos ha apoyado en todas nuestras locuras.

Hoy es un momento de reunión, de alegría, pero también de ser conscientes de que tal vez, nunca más vuelvan a darse las condiciones para que estemos juntos todos. Los grandes: Gilberto y Guillermo, toman su rumbo en sus vidas, Auri y Eduar tienen sus vidas en otras tierras y lograr que coincidamos es, seamos realistas, muy difícil.

Así que de mi parte solo quiero darle gracias eternas a Dios por habernos permitido estar todos juntos. Por haber permitido que papa y mama cumplan 50 años de unión y que ellos hayan podido ver sus hijos y todos sus nietos juntos al menos por esta vez, y le pedimos que nos permita seguir disfrutando de ellos por muchos años más. Porque en estos días nos diste la oportunidad de abrazarnos y decirnos que nos queremos y que aunque la distancia y el mar nos separen seguimos siendo una familia. Y de nuevo por habernos hecho crecer en esta familia maravillosa a la que pertenecemos con el papa y la mamá mas maravillosos del mundo.

3 comentarios en “50 años de amor

  1. Es una gran suerte contar con una familia así, la verdad, ¡y un gran logro llegar a esas bodas de oro! Mis padres también lo celebrarán este año, y nos reuniremos todos (somos poquitos) con ellos para estar ahí, festejándolo y agradeciéndoles que un día, hace ya medio siglo, decidieran unirse.
    Enhorabuena para tus papis, Carolina. Viendo tus logros y tu maravillosa forma de ser, puede deducirse que son grandes seres humanos.

  2. Caro, cuanto me ha gustado todo esto que has dicho, cada vez que lei una palabra me parecia volver a los años de cuando todos eramos niños y disfrutamos tanto en familia, me alegra tanto que se hayan podido juntar todos y me apena no haber podido compartir el dia del cumple. que el señor siga bendiciendo a tia tata y a mi compa tu sabe cuanto yo los quiero son como unos padres para mi, y ustedes mis hermanos , tu sabes que eres mi deriengue. Un besote que el señor te llene de bendiciones!

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