El poder de la oración


Hoy la lectura del domingo habla de la oración. Uno de los discípulos le pide a Jesús que le enseñe a orar, y él le enseña el Padre Nuestro. Cuantas veces a lo largo de nuestras vidas habremos repetido el padre nuestro, siempre que me toca esta lectura pienso que Dios quiere recordarme el poder de la oración.

Y hoy quiero reflexionar acerca de ese poder de la oración, ¿Para que sirve en mi vida? Muchas veces he repetido que no creo en el Dios de milagros y trato de no pedirle cosas a Dios. Hace unos días me encontré con alguien que me dijo que a Dios había que pedirle con detalles y pensé que eso no funcionaba para mi porque no me gusta pedirle “cosas” a Dios… entonces ¿Para que hago oración?

Cuando me siento a hacer oración, le pido a Dios que me dé fortaleza, que me acompañe en mi camino cuando los días son difíciles y parece que todo sale mal. Cuando miro a mi alrededor y veo que el mundo necesita paz, le pido que me ayude a ser instrumento de paz, al menos en el ámbito en el cual me muevo. Le pido que me ayude a seguir creyendo en los valores y la amistad a pesar de que muchas veces, los que creí que eran mis amigos piensan más en sus intereses personales y en las cosas materiales que en ayudar cuando uno necesita que lo apoyen, le pido que me ayude a no juzgarlos, a pesar de todo. Le pido que me ayude a no ser como los que nos traicionan y a seguir creyendo en el valor de la amistad y devolver bien aunque a veces lo que nos entreguen sea daño o deslealtad.  Cuando uno lo único que quiere es echar para adelante a fuerza de su trabajo, pero los demás no lo valoran y le ponen zancadillas para que el camino sea difícil.

Pero tambien cuando hago oración quiero ver el lado positivo de la vida y le doy gracias a Dios por todo lo bueno que me ocurre cada día. Porque tengo trabajo para poder vivir, por mis hijos con sus miles de virtudes y sus defectos, por los amigos que siempre están y que son del grupo de los que nunca nos defraudan. Por la familia que siempre me apoya no importa lo que pase.

Mi oración es de pedir fortaleza para seguir adelante y darle gracias a Dios por las bendiciones que cada día me regala sin pedirlas y a veces sin merecerlas.

Padre nuestro del cielo, santificado sea tu nombre. Venga a nosotros tu reino.

Que se haga tu voluntad y ayúdame y dame fortalezas para aceptarla sobre todo aquí en la tierra.

Dame fuerzas para trabajar cada día, para poder ganarme el pan diario y ayúdame a no querer tener más de lo que necesito para vivir.

Perdóname cada vez que me equivoco, dame un corazón que se arrepienta y sea capaz de llegar hasta ti para solicitar humildemente tu perdón y ayúdame a perdonar a los que pasan por nuestra vida y nos hieren con o sin intensión, ayudame a no juzgarlos.

No me dejes caer en las tentaciones que muchas veces se presentan en mi vida: ayudarme a no pensar mal de los demás, no hablar mal de otros, no hacer suposiciones sobre el actuar de los demás, no juzgar a los demás, líbrame del mal.

Amen

Un comentario en “El poder de la oración

  1. Me encantó su reflexión y su oración!!! Vale aclarar que yo sí creo en el Dios de los milagros porque Su poder se manifiesta en las situaciones que escapan al control del ser humano. Lo que para mí es imposible, es posible para Dios y el milagro se manifestará siempre y cuando esté de acuerdo con Su propósito en mi vida. Le deseo una semana llena de bendiciones!!!

    Saludos,

    Elida Estevez

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s