Una joven de “aquella época”


No se si la gente de antes, ósea, nosotros cuando éramos jóvenes, fuimos criados de una forma distinta. Una forma en la que los valores eran fundamentales y normativos de nuestra vida.

En aquella época en que tenia entre 20 y 25 años, mis años de estudiante universitario, las cosas eran muy distintas. No se si era yo, porque así me habían criado, pero creo que no, que muchos éramos así, según recuerdo, y tengo bastante buena memoria.

Parece que redundo, pero la verdad es que hoy es un día en que me siento triste y frustrada. Las razones no vienen al caso, pero si son el origen de mi reflexión.

Tenia 23 años, acababa de terminar la universidad y no conseguía trabajo. La mayoría de la gente buscaba “alguien con experiencia”. Recuerdo la última entrevista de trabajo que tuve antes de desistir de mi búsqueda infructuosa. El señor se enojó conmigo porque cuando me dijo que necesitaba alguien con experiencia, le respondí: “Como diablos voy a tener experiencia si no me dejan trabajar”. Al final decidí hacer una pasantía, en aquella época no era obligatorio, pero parecía ser la mejor vía de “ganar, algo de experiencia”

El experimento resultó, no habían terminado los tres meses de pasantía, cuando conseguí que me contrataran en una empresa que producía medicamentos. Cuando me entreviste con el dueño de la empresa y me preguntó cuanto yo aspiraba a ganar mi respuesta fue: “lo que usted me quiera pagar, yo soy una estudiante sin experiencia con muchos deseos de aprender”

Ya por esa época, andaba dando vueltas en mi mente la idea de irme a estudiar fuera del país, pero necesitaba trabajar. Comencé a buscar posibilidades de beca. No tenia ni tres meses trabajando cuando me di cuenta de que había muchas posibilidades de que pudiera irme a estudiar fuera del país. Así que fui donde mi jefa y me senté a conversar con ella. Le dije lo que planeaba hacer, que quería irme a estudiar fuera, que si no conseguía la beca, me quedaría trabajando con ella, pero quería ser sincera, no quería que ella pusiera esperanzas de futuro en mi, o hiciera inversiones porque cabía la posibilidad de que me fuera.

A los ojos de muchos eso fue la estupidez mas grande que uno puede cometer, me arriesgaba a perder el empleo y quedarme sin beca y sin trabajo, pero para mi, la sinceridad y responsabilidad eran valores fundamentales y no podía hacer las cosas mal hechas. Veinte y seis años después creo que si tuviera que volver a vivir ese momento, haría lo mismo.

En esa época era una joven de 23 años, sin experiencia, acabada de salir de la universidad, igual que muchos de los jóvenes de nuestros tiempos, pero éramos muy diferentes. Uno se sentía comprometido con las personas que le daban a uno oportunidades. Ahora los jóvenes no les importa todas las consideraciones que uno pueda tenerles o la inversión en enseñarles que uno pueda hacer, o lo que uno valore su trabajo, andan ofertándose al mejor postor, por tres pesos mas cambian de empleo como cambiarse la camisa, si hay mucho trabajo, no están dispuesto a jugarse la faja. Llegan llenos de entusiasmo a un trabajo y a los dos meses ya no les gusta lo que están haciendo y les aburre.

Me he encontrado con mucha gente que me dice que tengo mucha suerte porque tengo una empresa, y yo por dentro pienso: ¿Suerte? …No, tengo muchos años de trabajo arriba, mucho esfuerzo invertido, he estado dispuesta a sudar la camiseta, de suerte  no creo que haya nada.

He sido una persona disciplinada hasta el extremo y he aprendido que muchas veces en mi vida me toca hacer cosas que no me gustan tanto, pero que son parte de la vida o del trabajo y no se pueden evadir. Que nunca uno encontrará en la vida el trabajo perfecto, y que muchas veces nos toca convivir con lo bueno y lo malo de cualquier momento de nuestras vidas.

Me alegro haber nacido en el año 64 y ser una joven de aquella época…

Un comentario en “Una joven de “aquella época”

  1. Nací 9 después… Sin embargo se que aparte de la época están los valores que nos inculcaron. Pero definitivamente la época marcaba por que hoy en día, aún eduque con los mismos valores a mis hijos, el medio es muy cambiante y perverso. Y veo diariamente como nuestros hijos tienenw que combatir entre lo bien hecho y lo que el mundo le s exige para ser exitosos. Valores es una palabra hoy en día que adornan los lobbys de las empresas pero realmente carecen en los corazones de la mayoría. Yo por mi parte no pierdo la esperanza de que mis hijos absorban algo y que al final sepan escoger la dignidad, el agradecimiento, la honestidad…. Hoy suena a que es mucho pedir pero a eso aspiro. Aunque por ratos, con la Impotencia que yo mismo siento con muchas cosas de las que en mi país pasan, sienta que todo esta perdido.
    Un abrazo prima.

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