Algunas vidas son deprimentemente aburridas


Las 8:00 de la noche y íbamos a donde la tía que cumplía año, Mami me había llamado para decirme, pero estaba en medio de una auditoria y no pude salir temprano para comprarle un cariñito, así que Guillermo Emilio y yo decidimos ir al Nacional a comprarle unas flores.

Allí estábamos en los afanes de decidir cuales se veían mas bonitas cuando escuchamos a las mujeres que venden flores alternadamente con la siguiente perorata:

  • Arriba
  • Abajo
  • abajo doblando
  • abajo cruzando
  • 2 derechos
  • tres de frente

Miro a mi hijo extrañada y le pregunto en ingles: “que se supone que están haciendo”, aguantamos ambos la risa y nos quedamos escuchando de nuevo para ver si logramos entender de que se trataba el asunto

  • 3 derecho
  • 2 bajando 1 dobla otro cruza
  • 1 arriba

De repente nos damos cuenta que ellas esta diciendo lo que hacen los carros que transitan por el frente: bajan del parqueo, suben al parqueo, cruzan derecho por la calle, bajan y cruzan a través del otro parqueo y así.

No podíamos creerlo, volví de repente a los tiempos de mi niñez, cuando nos poníamos a dar vueltas en el vehículo con mi papa, había en esa época un montón de carros volkswaguen. Nosotros, no se porque razón le llamábamos “cepillo”, y la diversión era contar los cepillos, cada vez que veíamos uno decíamos “cepillo”, el que lo veía primero se le adjudicaba y luego contábamos cuantos habíamos visto cada uno, y ganaba el que mas veía. Recuerdo que cuando pasábamos por los frentes de la volkswaguen entonces se acaba el juego porque terminábamos peleando de quien contó mas.

Al cruzar la calle, de repente se me ocurrió una idea estúpida; ¿No había nada mas interesante que hacer? ¿Porque no leen algo?. A lo que mi hijo me respondió muy juiciosamente: -“Quien te dijo que ellas saben leer”; y prosiguió: “veras después de los 30 primeros minutos de encontrarse esas mujeres en la mañana, ¿De que mas crees que ellas pueden conversar?, no hay nada mas que contar o que decir en el resto del dia.

En ese momento me llego un sentimiento profundo de tristeza, era una escena en verdad deprimente. ¿No tener nada que hacer mas que contar los carros que nos pasan por el frente?!!!, pero la realidad es que así discurre la vida de muchos de nuestros compatriotas, o aun mas de mucha gente en el mundo… y nosotros tanto que nos quejamos.

De repente me sentí tan impotente de no poder hacer nada por esas mujeres, tal vez a ellas no le importe y sean feliz vendiendo flores y contando carros, pero quizás en el fondo de su corazón hubieran deseado que sus vidas fuera de otra manera.

Termino igual que siempre agradeciendo a Dios por la vida que me ha dado y por todas las bendiciones con que me llena cada día, porque tengo en que ocupar mi tiempo, pero también quisiera pensar si hay algo que me corresponde hacer en al mundo para que la vida de algunas personas no sea tan deprimentemente aburrida

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