¿De que preocuparnos?


Creo que nunca terminaré de pasar en limpio la traducción que hice del libro “Lo que de veras importa”. Porque siempre que me siento a pasarla me encuentro con pensamientos maravillosos e inspiradores:

La vida eterna es serena. No está agobiada por las preocupaciones, ni conoce de ninguna aprensión de enfermedad futura. ¿Podemos pensar para nosotros el espíritu de serenidad y alegría  de la vida eterna? Solo el alma serena es fuerte. Cada momento de preocupación es una debilidad del alma contra los días de combate.

La preocupación es una dolencia. No es una virtud en si misma. La preocupación es miopía espiritual, una forma torpe de ver las cosas pequeñas y magnificar su valor. La visión espiritual real recorre el universo y las cosas en su justa proporción.

En las relaciones reales, no hay experiencia de vida sobre la cual debamos tener una real preocupación. Ruskin dice: “Dios siempre nos dá la suficiente fuerza y sentimiento para cada cosa que él quiere que hagamos”. Sentimiento suficiente: ese pensamiento me reconforta. No es la falta de habilidad que frecuentemente nos preocupa, es la necesidad de “saber que hacer”.

Leo estas palabras y pienso que nos pasamos la vida agitados y preocupados por todo, pero la vida eterna aquella a donde todos iremos inevitablemente algún día es serena. ¿Porque no comenzar desde ahora y aplacar el alma y serenarnos, dejar de angustiarnos? Solo el alma serena es fuerte, la preocupación lo único que logra es quitarnos fuerzas para el combate, es una miopía espiritual. Si creemos en Dios, si tenemos esperanza y fé en que él está a nuestro lado y que no dejara que caigamos. ¿Porque entonces nos angustiamos y nos preocupamos?

Y con lo que mas me identifico, porque creo que me pasa continuamente: “Lo que mas nos preocupa es la necesidad de saber que hacer”. En cada momento de nuestras vidas, en el cual debemos tomar una decisión, la pregunta que nos preocupa, que nos angustia es ¿Que debo hacer? No nos preocupa si sabré como hacerlo o como enfrentarlo, nos preocupa “saber que hacer”.

Dios nos da la fuerza y el sentimiento suficiente para cada cosa que EL quiere que hagamos… y con eso me quedo hoy… llena de paz, esperanza y tranquilidad porque hoy sé que El me dará la fuerza y el sentimiento que necesito para lo que debo hacer justo en este momento de mi vida.

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