El Silencio y Soledad. 2da Parte.


En mi post anterior hablaba del activismo… Opuesto a esto, está el silencio y la soledad. La única forma en la que podemos encontrarnos con nosotros mismos es encontrando en nuestra vida momentos para estar tranquilos y tener paz, hacer silencio, estar solos y reflexionar sobre lo que hacemos.

Y sobre esto Albert Nolan cita a Anthony Storr, Solitude: “Todos los genios del mundo y las personas realmente sabias han sabido encontrar periodos largos de soledad. Para reflexionar, para descubrirnos a nosotros mismos y para buscar a Dios, tenemos que pasar algún tiempo a solas”.

¿Cuanto tiempo de nuestro día dedicamos a estar solos? ¿Cuanto tiempo de nuestro día dedicamos a evaluar lo que hemos hecho a lo largo del día? ¿Cuanto tiempo de nuestro día, hacemos una parada, y no hacemos nada para dedicarlo a simplemente pensar, reflexionar, descubrirnos a nosotros mismos y descubrir a Dios en nuestro interior?

Por supuesto en estos momentos, si alguien esta leyendo estas líneas buscará 1000 excusas para no hacerlos, para las que somos madres y esposas como yo, puedo ayudar con algunas excusas: “es que los chicos y el esposo y los deberes del hogar y el trabajo no me dejan tiempo para nada”. Los otros que busquen su propia excusa, “yo no tengo tanto tiempo” para inventar mas ( es broma)…

Lo que ocurre y es lo que me cuestionado tanto en estos días es, que en realidad, si no decimos alto, si no nos disponemos firmemente a sacar el tiempo nunca lo lograremos. No quiero adelantarme a la tercer parte de este escrito… pero ¿Se imaginan que hoy fuera el último día de nuestras vidas?, ¿que nos llevaremos a la eternidad como imagen de este día?: que no fuimos capaces de sacar un momento de nuestras vidas para evaluarla, para reflexionar.

Y prosigue Albert Nolan: “Nuestra mente y nuestros corazones están inquietos, nuestras cabezas abarrotadas de sentimientos y pensamientos: recuerdos, planes, miedos y preocupaciones, deseos , ira y frustraciones. Repetimos en nuestra cabeza lo que nos han dicho, lo que deberíamos haber dicho y lo que diremos la próxima vez. Nuestra mente y nuestro corazón están siempre muy ocupados. De hecho cuando conseguimos tener un rato de tranquilidad externa, el ruido y la actividad frenética de nuestras vidas entran apresuradamente en nuestra mente y nuestro corazón. Logramos silencio exterior, pero no silencio interior… Lo peor de todo es que no parece que tengamos control sobre este caos de pensamientos y sentimientos”

No saben cuanto me ha impactado este párrafo porque pienso en esos momentos en los que trato de estar tranquila y estar en silencio y cuando lo consigo…, mi mente no se queda tranquila, yo digo que es como cuando vez la TV y estas mirando un programa y pasan anuncios, me siento a reflexionar y de repente me acuerdo que “tengo que hacer la cita de mi hijo Guillermo con el dentista”, y entonces pienso, pero no estoy en eso, estoy haciendo oración o pensando en alguna reflexión profunda, y trato de nuevo de concentrarme y entonces… “me acuerdo que mami me dijo que quería que le llevara los parches que le prometí para un dolor que tiene en la cadera, hoy almuerzo con ellos y no se me puede olvidar, porque sino se enoja…” y de nuevo estoy reflexionando, y … así van y vienen los anuncios en mi mente… ¡Que dificil es el silencio y la soledad”

Vivi dos años en Guatemala entre 1989-1991, estudiaba para sacar mi maestria, y estaba sola, tenia amigos si, pero al final estaba sola, entre clases y clases,  me iba a la cafeteria, que normalmente a esas horas se encontraba vacia y escribia… dejaba volar mi mente, reflexionaba sobre mi vida y sobre las cosas que pasaban… y no saben cuanto extraño esos momentos de soledad. No porque me guste estar sola, sino porque ahora casi 20 años despues he comprendido  que necesarios son esos momentos de silencio y  soledad.

Cada día trato de dedicar un momento del día al silencio y a la soledad, a reflexionar sobre mi vida. Y creanme que las veces que lo logro la vida luego se ve diferente…

Albert Nolan termina su reflexión diciendo, que en realidad no hay muchas evidencias de como Jesús oraba o meditaba en el desierto, pero por su conducta sabemos que su vida interior tenia una enorme calma y tranquilidad perfecta. Así cualquier cosa que hagamos para ayudarnos, aunque sea parcialmente a encontrar calma y tranquilidad en nuestra vida nos ayudara definitivamente a vivir como vivió Jesús.

Aun me queda una tercera reflexión… pero eso lo haré en la 3ra parte.

2 comentarios en “El Silencio y Soledad. 2da Parte.

  1. excelente tu articulo me encanto mucho, la verdad me gusta estar mucho a solas en esos momentos puedo comprenderme a mi mismo, reflexionar solucionar problemas aunque de vez en cuando la soledad pega pienso que hay que saber llevar un euqilibrio que nos ayude a ser mejor persona

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