Epicteto fue uno de los filósofos más importantes del Estoicismo, a él se le atribuye la frase de: “Ningún hombre es libre si no es dueño de sí mismo”, la frase me ha llevado a pensar en la libertad. A lo largo de mi vida he pasado por momentos en los que no me he sentido libre y he ansiado la libertad; otros en los que he creído ser libre.
Pero, si según Epicteto, uno es libre si es dueño de uno mismo, qué significa entonces “ser dueña de mi misma”,¿poder tomar mis propias decisiones?, ¿ir donde me place, no rendir ni pedir cuentas a nadie? ¿puede uno realmente vivir en libertad?. Para mí, es muy difícil vivir guiándome únicamente por mis propias decisiones, sin considerar el impacto que estas puedan tener en las personas que me rodean. Me pregunto entonces: ¿hasta qué punto debo tomar en cuenta a las personas que me rodean cuando enfrento una decisión importante?. Me siento en la obligación de recordar que cualquier acto que lleve a cabo, puede afectar a mis hijos, mis padres, mi familia, las personas con las que trabajo. ¿Debo realmente pensar en ellos cuando actuó? ¿debo preguntarme si otra persona se puede ver afectada con mi actuar, en una forma negativa? Reflexiono cómo ha transcurrido mi vida.
Cuando era adolescente quería irme de mi casa, pensaba que cuando no estuviera bajo la tutela de mi mamá que era dominante e impositiva, podría hacer lo que me viniera en gana, en esa época creía que de eso se trataba la libertad. Cuando al fin estuve sola y me fui a vivir a otro país, me dí cuenta, de que vivir sola implicaba una serie de responsabilidades, era cierto, era dueña de mi misma, podía tomar mis propias decisiones, pero el peso emocional de esa libertad era una carga muy pesada y difícil de llevar, me di cuenta que esa “libertad” implicaba pasar de la juventud a la adultez y no era tan sencillo como lo imaginaba.
Posteriormente decidí compartir mi vida con alguien, casarme, tener hijos, y eso también afectó la capacidad de tomar mis propias decisiones; ya no era yo, era una familia y cualquier decisión que tomara tenía que ser de mutuo acuerdo con mi pareja, tenía que velar porque no afectara la unidad familiar, porque para mi la familia era algo muy importante y estaba decidida a sacrificar “mi libertad” por ella. ¿Tener que tomar decisiones en conjunto con otra persona afectó mi libertad? Mirando en forma retrospectiva, probablemente, si hubiera estado sola las decisiones que tomé durante esa época de mi vida hubieran sido distintas.
Años después constituí una empresa. Tengo 26 empleados que trabajan conmigo, ¿puedo decir que puedo tomar las decisiones que quiera con relación a mi empresa?¿podría, por ejemplo, decidir cerrar la empresa y dejar sin su sustento a 26 familias?. Lo puedo hacer, soy libre de tomar la decisión, pero siento que mi responsabilidad social no me lo permite y eso tiene entonces un impacto sobre mis decisiones ¿Podría esto entonces estar coartando mi libertad?
¿Es que entonces no es posible ser dueño de uno mismo y ser completamente libre? Hay una frase que se atribuye a Jean Paul Sartre: «Nuestra libertad termina donde comienza la libertad de los demás”
Epicteto hacía énfasis en que debemos hacer lo correcto y lo justo no importando que tan dificil sea. Entonces pienso que debemos intentar en nuestra vida conjugar: la felicidad, lo correcto y lo justo, lo que no haga daño a los demás. La libertad entonces, sí tiene límites, no podemos ser libres de hacer lo que queramos si nuestro actuar afecta de una forma negativa a los demás.
«Ser dueño de uno mismo” dice Epicteto. ¿Puedo en realidad ser dueña de mi misma si paso la vida pensando en los demás antes de actuar?
Epicteto creía que no debemos dejar que las circunstancias externas dicten nuestra felicidad sino asumir la responsabilidad de nuestra paz interior. Enfatiza la importancia de aceptar las dificultades de la vida y aprovecharlas al máximo. Creía que controlando nuestras emociones y enfocándonos en lo que podemos controlar, podemos llevar vidas más felices y plenas y vivir con integridad y virtud. También enfatizó la importancia de comprendernos a nosotros mismos y esforzarnos por hacer lo correcto y justo, sin importar cuán difícil sea.
Tal vez esa idea de libertad que tenía, que implica tomar las decisiones y hacer lo que uno quiera es errada, y en realidad somos dueños de nosotros mismo y somos libres cuando logramos encontrar la paz en nuestro interior. La libertad tal vez significa aprender a controlar nuestras emociones o controlar aquello que está en nuestras manos, que es simplemente cómo respondemos ante las circunstancias.
Finalmente, para mí ser libre significa ser dueña de tomar mis propias decisiones pero nunca menoscabando la libertad de los demás, aprender que es lo que está en mis manos controlar y encontrar la paz interior.
Nota: Escribi este ensayo para un concurso de ensayos de la Escuela de Filosofia Nueva acropolis. Para mi sorpresa gané el 2do lugar (compartido)