La perspectiva del final, llena de hondura nuestro presente

Esta mañana leí una reflexión del libro de Oraizola, Bailar con la soledad: “Cuando tenemos la perspectiva de que la vida se acaba, el mundo cambia de golpe, la perspectiva de un final repentino, llena de hondura el presente. La trampa de ocultar la muerte nos hace perder esa perspectiva…. Hemos perdido la perspectiva de priorizar lo que de veras es importante, de relativizar muchas cosas en esta vida fugaz y asumir que la vida es una sola y que nuestros pasos y decisiones son en verdad importantes. Hemos encerrado en una habitación inaccesible nuestra finitud, perdiendo la oportunidad de mirar la vida con una sabiduría distinta”

Siempre es difícil pensar en la muerte de nuestros seres queridos ya viejos, y mas aún de nosotros mismos, sin embargo, esta mañana pensaba que lo único que teníamos seguro era la muerte, la vida es finita, con ese pensamiento me fui a caminar. Volví a pensar en el libro de Ann Roberson Brown: “Lo que de veras importa”, porque sentí, al leer las palabras de Oraizola, que últimamente he perdido la perspectiva de lo realmente es importante en mi vida, y le he dado prioridad a cosas que no valen la pena.

Con esa sensación salí para mi trabajo esta mañana. Lo siguiente fue pasarme todo el día en una reunión desgastante sin sentido, poniéndome cada vez mas enojada, ansiosa y estresada, a las 5 de la tarde, con la cabeza a punto de explotar, decidí soltar todo e irme a mi sección de Yoga. Fue entonces cuando de golpe volvieron a mi mente las palabras que había leído en la mañana.

Mientras meditaba, me repetí: nada de esto es importante, nada de esto es importante, nada de esto es importante, si llegara mi momento en este mismo instante, nada de eso sería importante, así lo dejé ir… La perspectiva de un final de golpe, llenó de hondura mi presente y decidí enfocarme en aquellas cosas que son de veras importante en mi vida.