¿Educar con el ejemplo es suficiente?


Cuando era adolescente, mi mamá me peleaba mucho, ella siempre se ha caracterizado por ser un poco más peleona de lo normal. Pero después que crecí debo darle el crédito, que en algunos casos, tal vez tenía razón. Peleaba porque yo era desordenada. Yo casi no puedo creer que alguna vez en la vida me hubieran peleado por eso, porque los que me conocen saben que soy una persona extremadamente organizada.

Muchos podrán afirmar que mi madre lo hizo bien, me inculcó la organización a su manera y ahora no puedo convivir con el desorden. Lo que ocurre es que su forma de enseñar dejo demasiadas huellas en mi vida no tan agradables, cuando han pasado los años recuerdo más a mi madre peleándome, así que cuando me tocó educar a mis hijos no quise replicarla. Preferí que mis hijos se acordaran de mi siendo cariñosa. Eso lo decidí un día que mi hijo mayor me dijo que yo me pasaba el día peleando, estaba repitiendo un comportamiento aprendido, me prometí entonces a mí misma que iba a dejar de hacerlo.

Aunque escandalice a muchos, mi casa está organizada de la puerta de mis hijos para afuera, hemos llegado a un pacto, ellos pueden tener su desorden donde yo no lo vea. De vez en cuando yo hago una incursión en sus habitaciones y las organizo y ellos se sienten bien cuando ven las ventajas de que el cuarto este organizado.

¿Porque he pensado en esto en el día de hoy? Porque yo había creído que uno puede educar simplemente con el ejemplo. Pensaba que el hecho de que los hijos vieran a uno trabajando, estudiando y sacrificado, era suficiente para que aprendieran lo mucho que le ha costado a uno llegar hasta aquí. Sin embargo, hoy no estoy tan segura de que sea así. Lamentablemente no hay ningún curso donde uno se inscriba para aprender a ser papá y mamá y la única forma de aprender es equivocándonos y volviendo a deshacer el camino y comenzando de nuevo una y otra vez. Cuando uno tiene más de un hijo, entonces intenta no cometer los mismos errores que cometió con el primero.

Uno mira a los hijos y reconoce en ellos muchos de nuestros defectos, a veces hasta de forma irreverente te sacan en cara que son de una u otra forma porque lo han aprendido de nosotros. Y yo pregunto, ¿porque no aprenden más pronto nuestras virtudes y no nuestros defectos? y digo más pronto, porque igual como yo aprendí a ser organizada no pierdo las esperanzas de que cuando ellos vivan lejos y tengan su espacio recuerden que en casa todo estaba organizado y quiera repetir eso que vivieron.

Hoy tal vez mis escritos no terminen tan optimistas como otras veces, porque pienso que hay algo que de repente debo hacer diferente, ¿ser más estricta quizás? , y lograr que un adolescente comprenda que a pesar de que muchas personas en la sociedad quieren hacernos creer que hay caminos fáciles para conseguir las cosas que uno aspira en la vida, lograr la meta sostenida solo es posible: estudiando, con sacrificios y mucho trabajo, el que lo logra de una manera distinta, solo consigue un éxito que se puede esfumar con un abrir y cerrar de ojos.

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