¿Para que preocuparnos?


Hace algunas semanas que andaba preocupada por unos problemas que tenía en el trabajo. Debía hacer un viaje de casi dos semanas. Una chica que trabaja conmigo me dijo: “lo mejor es que usted de vaya, cuando sale de viaje se pone creativa”, ella hablaba de ponerme creativa para resolver los problemas.  Me fui de viaje y volví, y los problemas no se habían resuelto, pero lo cierto es que pude ver las cosas desde otra perspectiva y dejé de preocuparme. Al alejarme del problema encontré la solución.  Cuando estoy obcecada en medio de cualquier crisis trato de serenarme y decirme a mí misma: “preocupándote no vas a resolver el problema, lo que debes hacer es ocuparte”.

He pensado en esto porque, en el libro de Grum que estoy leyendo, él hablaba acerca de la preocupación: “La preocupación divide el corazón humano y no lo deja estar allá donde pueda alegrarse y disfrutar”, cuando estamos preocupados vivimos amargados y tristes, y al final no resolvemos nada. Nos recuerda Grum que Mateo nos dice: “No andéis preocupados”, y nos él nos dice: “La preocupación divide el ánimo del hombre y esto le causa pesadumbre e inquietud… La preocupación es propia de una persona que no es capaz de disfrutar, que siempre está llena de inquietudes, no se encuentra allá donde está en cada momento, sino que se preocupa con una incesante angustia por su futuro”

Ayer en la mañana iba para el trabajo y un indeseable me tiró el carro encima, no me chocó, pero por desviarlo, gire el carro hacia la izquierda y me rompieron el espejo retrovisor del otro lado. La señora sabía que no era mi culpa, pero tampoco era de ella, se paró a mi lado y me preguntó: “¿Está bien, no le pasó nada?, no se preocupe entonces”, otra se detuvo a mi lado y me dijo: “debería seguirlo y reclamarle al indecente ese” … pensé que el primer consejo era el más sano, Gracias a Dios no me ocurrió nada, lo demás son cosas materiales, mejor no me preocupo. Podía haberme pasado el día pensando en el individuo que me lo había arruinado, en lo que me iba a costar arreglar el auto, en que si hubiera seguido por el carril que iba no me hubiera ocurrido nada… pero al final nada de eso me iba a dar paz, lo único que me iba a ayudar a disfrutar el momento era olvidarme del asunto y no preocuparme. Decidí no volver a pensar en eso y enfocarme en el trabajo del día y por un buen rato logré olvidarlo.

Y digo todo esto, porque quiero convencerme a mí misma de que así es, porque si hay algo de lo que sufro es de andar preocupándome por todo lo que me pasa. Mi hijo me dijo hace unos días que soy rencorosa y me dolió, pero creo que en cierta forma tiene razón porque yo vuelvo a repetir y repetir las cosas que me ocurren y eso provoca que los problemas y preocupaciones continúen ahí y al final no resuelvo nada. Como dice Grum eso: Divide mi ánimo, me causa pesadumbre e inquietud, me quedo en ese momento que ocurrió y me preocupo por el momento que vendrá y me olvido de disfrutar el momento presente>

No quiero estar preocupada, no es posible vivir una vida sin problemas, pero creo que si es posible mirar los problemas desde otra perspectiva y “ponernos creativos”.

El año se termina, pero creo que siempre hay tiempo para hacer cambios en nuestra vida. Así que no va a ser un propósito del próximo año, quiero comenzar hoy, en este momento, a mirar la vida desde otra perspectiva, ponerme creativa y no preocuparme de los problemas.

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