Reflexiones de un viernes en la noche


Hoy andaba buscando cosas en el baúl de los recuerdos.  Antes, cuando no me había dado por esto de andar escribiendo, igual escribía pero lo guardaba para mi. Asi que buscando en el baúl encontré unas notas de un libro maravilloso que cayó a mis manos hace unos años y no sé porque razón. Es uno de eso libros que los ves en la libreria, le miras el título y dices podría ser interesante, lo compras y lo guardas en el estante de libros.

Recuerdo que estaba entonces un domingo aburrida y encontré el famoso librito que me leí de un tiron esa tarde. El título: “El mejor lugar del mundo es aqui mismo”, el autor se los debo porque lo presté y no lo encuentro en el librero. Y aqui las cosas anoté del libro:

 “Que a veces debemos aprender que lo peor que nos ha ocurrido en nuestras vidas aveces puede ser lo mejor. Que sólo aquello que alguna vez produjo alegria profunda a nuestra vida puede provocar la tristeza mas profunda tambien y que de los peores episodios de nuestra vida siempre surgen las mejores cosas de la misma”

Esto es tan dificil de aceptar sobre todo cuando estamos en ese momento dificil, entender que solo con el pasar del tiempo podremos entender porque ocurren ciertas cosas y que las alegrias y las tristezas de la vida están completamente ligadas y no es posible separarlas. Que lo que fué nuestra mayor alegría puede convertirse en la mayor tristeza, y que las tristezas profundas pueden traernos nuevas esperanzas y nuevas oportunidades.

 Que aveces necesitamos tocar fondo para poder entender la grandeza del cielo, sentirnos desgraciados es una prueba de que podemos estar contentos. Cuando estoy sola me doy cuenta de lo bien que estaria acompañada y que tiene que dolernos algo para que valoremos la felicidad que uno siente cuando no nos duele nada.

Pasamos la vida tan seguros de lo que tenemos y de lo que hacemos, que muchas veces no valoramos en la justa medida todas las bendiciones que tenemos cada día. Cuando llegan los momentos dificiles y que nos hacen tocar fondo, es que podemos entender la grandeza del Todopoderoso y valorar la vida que tenemos y los momentos felices que nos han tocado vivir.

Por último una anécdota que encontré en el libro y que me pareció maravillosa fue la siguiente:

 Los japoneses tienen una rutina a la hora de comer: tres platos, el primero se sirve crudo, el segundo poco cocinado y el tercero requiere una elaboración lenta, para ellos  es un modo de recordar que en la vida todo tiene valor: lo simple pero valioso, lo que podemos conseguir a corto plazo y lo que tardamos mucho tiempo en lograr.

En nuestra vida todo tiene valor, tanto lo simple y sencillo de cada día como lo que nos cuesta un gran parte de la vida!!!

 

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