Cada día tenemos una nueva oportunidad para vivir


En esos días he vuelto a retomar mi famoso libro “Lo que de veras importa”. Como lo estoy leyendo despacio porque están en un ingles muy antiguo, de repente encuentro cosas que me ponen a pensar mucho.

“El que estemos vivos hoy es una prueba positiva de que Dios nos ha destinado para que hagamos algo. Preguntémonos a nosotros mismos cada mañana ¿Que debo hacer hoy? ¿Cual es mi trabajo? ¿Cual es la misión o el objetivo en mi vida?… Dios pone cada fresca mañana en nuestras manos una nueva oportunidad para vivir como un don para ver que haremos con este.”

Hace mucho tiempo, cuando estaba terminando mi carrera me dio por preguntarme que es lo que quería hacer en mi vida, me angustiaba pensar que pronto terminaría y no sabia hacia donde dirigir mi vida. A lo largo de los años he visto como el objetivo en mi vida ha ido cambiando, y si bien en aquellos tiempos pensaba que Dios nos colocaba en este mundo con un solo fin… ahora con unos años mas de experiencia arriba, que no de años, ni de vejez, he comprendido que no llegamos a este mundo con un único objetivo, sino que este va cambiando a lo largo de la vida.

Al leer esta reflexión creo que coincide mucho con esto que escribo… Si cada mañana al levantarnos debemos preguntarnos ¿Que es lo que Dios espera de mi hoy? eso quiere decir que el fin de nuestra vida puede cambiar de tiempo en tiempo.

¿Porque me da hoy por pensar en esto?, porque en ocasiones solemos aferrarnos a un fin, a un objetivo, que era al que creíamos que estábamos destinados, bajo cierto estilo de vida, ciertos patrones; y cuando la vida da una vuelta y nos encontramos que las cosas se tornan muy distintas a lo que esperábamos muchos nos complicamos y no queremos aceptar ese giro de la vida y ese nuevo objetivo que se nos presenta.

Me viene a la mente una canción de Joan Manual Serrat, que me gusta mucho porque me dio mucho ánimo en un momento de mi vida. Recuerdo que en casa teníamos que levantarnos temprano mi hermana y yo a dejar limpia la casa antes de ir al colegio, justo en el momento en que tocaba lavar el baño de mis padres, ponía el radio y siempre a la misma hora tocaban la canción. Creo que era el tema que algún programa de radio había elegido para comenzar, porque siempre ponían la misma canción:

Hoy puede ser un gran día,
plantéatelo así,
aprovecharlo o que pase de largo,
depende en parte de ti.
Dale el día libre a la experiencia
para comenzar,
y recíbelo como si fuera
fiesta de guardar.
No consientas que se esfume,
asómate y consume
la vida a granel.
Hoy puede ser un gran día,
duro con él.
Hoy puede ser un gran día
donde todo está por descubrir,
si lo empleas como el último
que te toca vivir.
Saca de paseo a tus instintos
y ventílalos al sol
y no dosifiques los placeres;
si puedes, derróchalos.
Si la rutina te aplasta,
dile que ya basta
de mediocridad.
Hoy puede ser un gran día
date una oportunidad.
Hoy puede ser un gran día
imposible de recuperar,
un ejemplar único,
no lo dejes escapar.
Que todo cuanto te rodea
lo han puesto para ti.
No lo mires desde la ventana
y siéntate al festín.
Pelea por lo que quieres
y no desesperes
si algo no anda bien.
Hoy puede ser un gran día
y mañana también.
Hoy puede ser un gran día
duro, duro,
duro con él.

Hoy quiero mirar la vida distinta y enfrentarme a los nuevos obstáculos que se me presentan y preguntarme cada mañana ¿Que es eso que Dios espera de mi hoy? Espero cada mañana poder encontrar las respuestas en mi corazón y como dice Joan Manuel: Darme la oportunidad de aprovechar cada nuevo día… imposible de recuperar.

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