Tristeza e Impotencia


Llegábamos al restaurante a almorzar. Por la acera venían dos hombres uniformados, uno era militar, otro vestía un uniforme de guardián privado. Con sus manos grandes llevaban al niño, de apenas 7 años, agarrado por los brazos. El niño, de color, visiblemente haitiano, lloraba desconsoladamente.

Pense y le dije a mi compañero: “pero ¿que pudo haber hecho un niño de esa edad?”, al verlo sólo pense en mi hijo, que tiene ese misma edad, me imagine en un segundo que sentimientos puede albergar en su corazón un niño de 7 años, al ser conducido por dos hombres a un destacamento. El miedo atroz, se observaba en su llanto y en su cara.

Nos bajamos del vehiculo y mi compañero logro alcanzar a los dos hombres, le preguntó que había hecho, y la respuesta fue: “estaba pidiendo, y las personas del sector no quieren que pida por aqui”, “pero ¿como? entonces no ha hecho nada” y, “¿porque lo llevan al destacamento?”; “es que es haitiano, probablemente está ilegal…” es la respuesta de aquellos dos hombres; “Si, pero.. es un niño, es que no lo ven, ¿es que no se dan cuenta de que es un niño?” les reclama mi compañero. Y dirigiendose al niño le pregunta: “Hijo, cuantos años tienes?”, “siete” responde. “Miren” dice mi compañero, “el niño es un menor, no pueden llevarlo a un destacamento, es contra la ley, violan los derechos de un menor”… “si, pero es haitiano” es la respuesta de ellos.

Luego de mucho forzar, logramos que lo suelten, le damos RD $50.00 pesos, al niño, y con reproche y enérgicamente mi compañero le dice: “mira, debes tomar un autobus, e ir a tu casa, con tu mamá, de lo contrario te volveran a tomar preso, ¿Entiendes?”. Al fin calla, y asiente y se van en dirección contraria a los hombres.

Mi compañero y yo sabemos que no hemos resuelto nada… tal vez en un rato, el vuelva a la calle y los hombres vuelvan a apresarlo, no sabemos quien tendrá mejor suerte.

Yo, sólo observo, y mientras lo hago, lloro desconsoladamente. No puedo retener las lagrimas, pensaba en el drama de los ilegales, pensaba en mi hijo, pensaba en porque los hombres haciamos las fronteras… pensaba en todos los dominicanos que están ilegales en New York… sólo pensaba y observaba, y seguia llorando igual que el niño, desconsoladamente, probablemente de impotencia.

Un comentario en “Tristeza e Impotencia

  1. Hola Carolina:

    Tu relato es conmovedoramente real, la forma en que lo has transmitido.

    Los pensamientos que tienes, tienen respuestas concretas ¨pensaba en porque los hombres haciamos las fronteras… pensaba en todos los dominicanos que están ilegales en New York… sólo pensaba y observaba, y seguia llorando igual que el niño, desconsoladamente, probablemente de impotencia.¨

    Digo: Esta escrito, documentado en los libros, los porques, estan al alcance de todos, esta información no es positiva, hay que remontarse desde el año 1550 en adelante, esta muy claro, es muy negativo lamentablemente, pero saberlo, hace que al menos las personas si son funcionales, al menos lo saben.

    Conocer la verdadera historia, si esta documentada para que le de veracidad, tiene mucho sentido, pero no te deja de hacerte sentir impotente.

    La esperanza esta en la personas que como tu, guardan todavía la sensibilidad necesaria para aportar una solución momentanea, pero solución al fin, en este caso para el chiquito haitiano.

    Cariños desde Argentina.

    Marcial

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