Hasta cuando uno debe preocuparse por los hijos. Pienso en mis papás que tienen 90 años y cuando salgo de viaje mi mamá se preocupa por mi. Hoy regresaba de un viaje de trabajo y ella estaba «rezando para que llegara temprano, porque iba a llover y a ella no le gusta que la gente viaje cuando llueve» es su preocupación y pienso que es normal y genuina, como sé que se preocupa cuando voy de viaje la llamo antes de irme y desde que regreso.
Pienso que esa es una preocupación normal de aquello de: «¿y si ocurre algo?» Pero, ¿cuando mis padres dejaron de preocuparse porque yo tuviera claro el destino o lo que quería hacer en mi vida? recuerdo mis discusiones sobre mis estudios o el afán de papi para que hiciera una maestría, decia que debiamos seguir estudiando, y pasados los años se lo agradezco, probablemente no fuera quien soy, si no hubiera salido del país, por aquello de: «Otras tierras, otras gentes de maneras diferentes de pensar y explorar nuevos horizontes» Pero siento que llego un momento en que mis decisiones fueron mías y ellos no volvieron a involucrarse, tome buenas y malas decisiones y sufrí los beneficios o las consecuencias, según la situación.
Mis hijos tienen 24 y 31 años y siento que ya no tengo que preocuparme por las decisiones que ellos tomen, si ellos me preguntan yo puedo darles mi opinión, pero pasarme el día rumiando de: «estoy preocupada por mis hijos» me parece un disparate. No se lo que ellos decidirán, pero son sus vidas, yo he vivido la mía con mis aciertos y errores y espero que ellos vivan la de ellos.
En eso he estado pensando en estos días, por diversas razones, y como siempre encuentro por ahí reflexiones que a veces refuerzan mis pensamientos: «En la vida debemos aceptar el proceso natural de las cosas. Un grano de levadura hará su trabajo a su ritmo y en su momento. Un grano de mostaza se convertirá en un gran árbol cuando sea el momento y un hijo aprenderá cuál es el camino que debe seguir cuando sea el momento, nada que yo haga acelerará el proceso natural de la vida»
Pido a Dios que les de fortaleza, sabiduría, paciencia, serenidad y valor para poder llevar su vida a buen puerto por el camino que ellos elijan, si ellos necesitan de mí, aquí voy a estar apoyándolos en lo que ellos me pidan siempre y cuando esté en mis manos.