Escrito No. 21: Tabby orange


Tabby llegó al vecindario en los mismos tiempos que Cleo, era una gatita pequeñita. Es naranja aunque la cola tiene rayas blancas, el pecho es blanco y tiene una pata blanca. Un día estaba buscando las razas de gato y encontré que esos gatos naranjas se llamaban Tabby Orange, así que me pareció que Tabby era un buen nombre para ella. 

Cleo tiene su historia, terminó quedándose en casa pero Tabby aparecía de vez en cuando y de cuando en vez y siempre estaba preñada. Me daba pena, ya le conocía como cuatro embarazos. 

Un día la señora de la casa me contó que el dueño de la gatita era el señor del colmado y le encomendé que le preguntara,  que porque no castraba a la pobre gata. El señor me mandó a decir que si yo sabia quien podía castrarla que le ayudara, ya que lo había sugerido. Y así fue como terminé con Tabby en una jaula, en la veterinaria y la castraron. Cuando mi prima me la devolvió intenté llevarla al colmado pero no quiso, me arañó toda y salió en banda para cualquier lado, yo no tenía planes de tener más gatos así que habiendo hecho mi labor social del mes me olvidé de ella.

O eso pensé, porque Tabby no se olvidó de mí, no quería irse del parqueo y después que le daba comida y se metía en la casa y tomaba agua, se quedaba dando vuelta en los alrededores. Unas semanas después me enteré que nunca más había vuelto al colmado. 

Durante un tiempo intenté buscar quien la adoptara, sin lograr resultados, me daba pena verla venir todos los días en la mañana y en la tarde y subirse a la ventana, pero Tabby es una gata de aproximadamente dos años, es cariñosa y se deja agarrar fácil, pero dicho esto no estaba segura de que se adaptara a vivir en algún lugar sin salir a la calle y terminé desistiendo en mi tarea de buscarle hogar. 

A partir de entonces cuando me levanto en las mañanas está en la ventana de la sala, le abro,  entra y se come la comida de Momo y Cleo y le encanta tomar agua de la fuente. Muchas veces cuando voy a caminar la dejó en la casa,  no molesta, ni hace desorden, pero en cuanto siente que regreso me espera y sale corriendo y se regresa al parqueo. No se donde pasa el resto del día, en la noche vuelve a entrar, come y toma agua y se va.

Esta mañana me extrañó no verla en la ventana y cuando abrí la puerta del parqueo me encuentro frente a la puerta con un gato muerto; parqueo el carro y me bajo y según yo, el gato muerto era Tabby que un carro la había atropellado, yo la miraba y la veía como muy blanca, ya mencioné que Tabby es naranja, pero la cola si era naranja y yo me convencí de que era Tabby muerta. 

Me subí al carro y me puse a llorar como una Magdalena. Toda la caminata me lamenté pensando que seguro había intentado cruzar al parqueo y un carro la había atropellado, después pensé que debía recogerla del medio de la calle y volví de la caminata decidida a buscar unos guantes y recogerla, lo menos que se merecía era una cristiana sepultura.

Cuando entre el carro al parqueo aún bañada en llanto veo a Tabby esperándome en la puerta y puedo asegurar que hace tiempo que no sentía una alegría tan grande. Me bajé del carro agarré la gatita y la abracé y no lograba soltarla, la pobre me miraba estupefacta pensando que seguro me había vuelto loca, cuando la solté salió corriendo y se metió debajo del carro. Le abrí la puerta y la dejé entrar a la casa. 

Esta noche estaba en la ventana esperando, la dejé entrar, le dí comida de lata, que le encanta, y se hartó de agua de la fuente, jugó conmigo un rato y luego se paró delante de la puerta para que la dejara salir. Es una gatita salvaje, libre, pero es mi Tabby Orange. Mi hijo dice que tengo dos gatos y medio y tiene razón.

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