Mi historia de Mafalda


Es increíble que nuestras obras y nuestros hechos puedan trascender a pesar de que ya no estemos en este mundo. Esto me hace pensar que deberíamos tratar de transcurrir por el mundo procurando hacer algo que quede como legado a esta humanidad después que ya no estemos. Pero yo me pregunto ¿Todo el mundo puede hacer algo trascendental en la vida? se supone que si, algunos por supuesto más que otros.

Hace unos días murió Quino, el creador de Mafalda, me dio mucha pena, aunque se que ya estaba viejo y probablemente cansado y listo para que le llegara su hora. Sin embargo Mafalda sigue allí, nunca ha envejecido y continuamos viéndola cada día con sus ocurrencias que desarman a cualquiera.

Mi historia con Mafalda comenzó con una feria del libro, si mi memoria no me falla. Comenzamos a ver los famosos libritos de Mafalda, en blanco y negro y fue mi hermano Eduardo quien se antojó y poco a poco fuimos adquiriendo los diferentes números. En ese tiempo supongo que algunas de las historias no las comprendía mucho. Luego en los últimos años del colegio nos tocó la clase de sociología con el libro del Padre Lucio Casado, el libro se llamaba “Hombre y Sociedad” fue editado en 1979 y estaba lleno de las historietas de Mafalda. El libro, según recuerdo, estaba muy bien escrito, y las historietas habían sido muy bien seleccionadas a los temas.

Para esa misma época uno de los chicos del barrio le dio por ponerles nombres a todos, fue en una de esas tardes de “paverias” que no teníamos oficio, yo usaba una banda en la cabeza para aplacar un poco los rizos y a Junior se le ocurrió que yo me parecía a Mafalda. Al cabo de unos meses todos por la casa me decían Mafalda. Después que todos crecimos y cada uno tomó su rumbo creo que el único que siempre continuó llamándome Mafalda fue Junior, cuando esporádicamente me lo encontraba. Ahí hubiera terminado mi historia…

… Si unos años después, y cuando estaba casada y con un hijo, nos nos hubiésemos ido a vivir a Chile y obligatoriamente estando tan cerca, fuimos a Argentina. Así que paseando por las espectaculares librerías de Buenos Aires me encontré a Mafalda por todos lados y volvió en mí esa pasión por el personaje. Me compré “Toda Mafalda” y todo lo que pude encontrar desde tazas, marcadores de libros, monederos, etc… Luego descubrí las agendas que cada año compraba junto con los calendarios.

En el año 2004 fui a Barcelona, ese año era mi cumpleaños No. 40 y cual fue mi sorpresa al descubrir que todas las librerías de Barcelona estaban llenas de cosas de Mafalda porque ella también cumplía 40 años, en es momento pensé que sin saberlo algo me había unido a ese personaje a lo largo de los años, porque Mafalda había nacido en el mismo año que yo: 1964. Recuerdo que tenían una promoción que si comprabas algo relativo al personaje te regalaban un pin y decidí comprar calendarios, agendas y todo lo que había en la librería. Recorrimos Barcelona buscando una tienda de Cómics para encontrar una muñequita que representará a Mafalda de la que estaba antojada hasta que finalmente dimos con ella. En diciembre de ese año mi bizcocho de celebración de mis 40 tenía una muñequita de Mafalda (la azul).

Diez años después cuando cumplí mis 50 no me pareció falta de creatividad volver  celebrar mi cumpleaños con el motivo de Mafalda. Se me ocurrió buscar las tiras que más me gustaban y fotocopiarlas y preparar unos centros de mesa, agrandarlas y pegarlas de adornos en toda la pared, el bizcocho también fue de Mafalda. 

Sobre mi escritorio no falta cada año mi calendario de Mafalda, que me alegra cada día con sus ocurrencias, es lo primero que leo cuando me siento a hacer oración y voy a anotar la fecha.

Probablemente muchos tengan historias más interesantes acerca de Mafalda, pero el día que murió Quino, mi celular se llenó de mensajes, todos se acordaban que era una super fan de Mafalda.

¿Es posible transcurrir por la vida y no dejar algún legado? creo que si así fuera tal vez la vida no tendría mucho sentido. El legado que dejamos no tiene que hacernos famosos, tal vez podemos conformarnos con que nuestros hijos sean personas de bien en la sociedad por lo que le hemos transmitido, tal vez se trata simplemente de eso.

En el caso de Quino creo que dejó un gran legado, su pequeña Mafalda vivirá en nuestras vidas por muchas generaciones !!!

Un comentario en “Mi historia de Mafalda

  1. Siempre he pensado que ese afan esta embuido en nuestro codigo genetico. El afan de dejar nuestra marca indeleble por la vida. El afan de que otros nos recuerden. Siempre he dicho que uno solo muere cuando la ultima persona que se acuerda de nosotros tambien pasa a mejor vida. Esto me hizo llorar (todo el que me conoce sabe que soy un lloron) al reconocer esa marca indeleble que dejo Quino en todas nuestras vidas y especialmente la tuya.

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