Ayunos de Cuaresma


En estos días escuchaba una oración de rezando voy. Hablaba de los ayunos que nos han tocado esta cuaresma. Creo que son ayunos más importantes que los que acostumbramos a hacer: de no comer carne o chocolates o lo que se ha puesto de moda últimamente desconectarse de las redes sociales.

En esta cuaresma nos tocó forzosamente desconectarnos del mundo y de todo lo que es nuestra vida, nuestras rutinas. Me pregunté entonces a qué había tenido que renunciar.

Darle un beso y un abrazo a mis papas. Pensaba la forma automática en la que suelo llegar a su casa y los beso y los saludo, muchas veces con el celular en la mano atendiendo llamadas de trabajo.. Desde que comenzó esto y he tenido que llegar a casa de mis padres y mirarlos desde lejos sin poder besarlos  y abrazarlos. Están viejos y ya no me quedaban tantos abrazos y besos por darles.

Mi trabajo. Este año tenía la ilusión de la nueva oficina que pensaba inaugurar en junio y ahora me encuentro pensando, cómo podré sostenerla.

Mis viajes. Parte de mi trabajo son los viajes, de los que en algún momento de la vida renegue tanto, pero con los que  últimamente había hecho las paces y se habían convertido en fuente de experiencias y aprendizaje, y desconectarme de mi rutina de trabajo.

Visitar a mi hermana. Ni siquiera sé cuando las cosas se van a enderezar y podré volver donde ella, me alegro del último viaje antes de que toda esta locura hubiera comenzado.

Caminar todas las mañana en el parque y mis clases de Yoga. Ahora he tenido que hacer ejercicios en casa y yoga con una clase remota, que aunque está bien, reconozco que no es lo mismo.

Ir al cine y salir con mis amigas, no lo hago tan a menudo, pero a pesar de eso, lo extraño, tal vez después de esto decida hacerlo mas a menudo.

Pero también, mientras pensaba en todo eso, reflexionaba que durante mi vida agitada y acelerada, siempre me paso los días añorando espacios y tiempos para muchas cosas y ahora que tengo tiempo de más, siento que no lo he aprovechado. No se si es que esto nos ha tomado tan desprevenidos, que nos ha dejado paralizados.

Así que decidí que también iba a provechar el tiempo, porque no quería que se terminara la cuarentena y luego lamentarme de todas las cosas que no hice. Y esta es mi lista:

  • Leer… todos los libros que no pude leer el año pasado (me quedé corta en mi lista con relación al 2018)
  • Escribir.
  • Hacer meditación en casa
  • Estar con mi hijo – nos hacemos compañía, hablamos y nos damos cariño. Tomamos café y no discutimos, ni peleamos, porque hemos decidido que este debe ser un momento de estrechar nuestra relación madre-hijo.
  • Dedicar tiempo a mi casa – hace un monton que no dedicaba tanto tiempo a las tareas domésticas.
  • Armar rompecabezas
  • Ponerme al dia con trabajo atrasado que siempre voy delegando para después.

Quisiera de todo corazón que todo esto termine pronto, que podamos volver a nuestra vida y a nuestras rutinas. De esta seguro que vamos a salir una persona diferente a la que somos. Que estos ayunos nos sirvan para valorar mas nuestra vida y dejar de quejarnos tanto a partir del momento en que podamos retomarla.

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