Paz, amor y misericordia

Feliz Navidad.001

“Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo, porque irás delante del Señor a preparar sus caminos, anunciando a su pueblo la salvación, el perdón de sus pecados. Por la entrañable misericordia de nuestro Dios, nos visitará el sol que nace de lo alto, para iluminar a los que viven en tinieblas y en sombra de muerte, para guiar nuestros pasos por el camino de la paz”

Hoy es Noche Buena, mañana Navidad. Aprovecho para desear Feliz Navidad a todos los que se acercan a estas páginas a leer estas cosas que se me ocurren.

Hoy la reflexión de “rezando voy” nos invita a “Mirar la historia como Dios y yo la hemos ido construyendo poco a poco”, y pienso en esto porque en estos días por diferentes circunstancias, me ha dado un poco por pensar aquello de ¿qué hubiera pasado si mi vida hubiese sido diferente?

Lo que somos se va construyendo cada día con nuestro actuar, probablemente lo he dicho antes, pero siempre me gusta pensar en la vida como un camino lleno de bifurcaciones, vamos tomando una u otra dependiendo de las circunstancias,  decidimos y elegimos ir por una ruta o por otra, y ese camino recorrido es el que ha construido lo que somos hoy en día, si en alguna de esas divisiones hubiéramos tomado otra ruta fuéramos una persona muy distinta a lo que somos.

Hoy un día antes de la navidad quiero darle gracias a Dios por lo que soy, sobre todo porque mi descendencia: dos hijos que son sus debilidades son dos chicos maravillosos, al final ¿qué es una madre sino lo que va construyendo en los hijos que uno tiene?

Zacarías nos dice que Jesús viene a Iluminar a los que viven en tinieblas, y viene a guiar nuestros pasos por el camino de la paz… y yo agrego del amor y la misericordia.

Que ese Jesús que se hace niño guie mis pasos y los de todos ustedes y nos lleve por el camino de la paz, amor y la misericordia.

Quiero compartir una canción que me ha gustado mucho que refleja un poco mi sentir en este dia de Navidad.

Queremos, la paz del amor y la justicia.

Hoy me permito transcribir la oración final del padre Jose Manuel, ayer en la iglesia de Santo Tomas.

Del Señor es todo. ¿Qué podemos temer?

¿Quién nos hará temblar?

Confío en el Señor, no en los poderosos

Nos amenazan con desarmes nucleares,

Nos aterrorizan con el terrorismo de los otros,

y nos llenan de miedos con sus malos augurios

para vendernos su protección y su seguridad.

Nosotros no queremos la seguridad de las armas,

ni la protección de los que matan,

ni una paz que nace manchada por la guerra,

Queremos vivir en este mundo que es tu casa

y compartir las cosas con todos tus hijos.

Queremos, la paz del amor y la justicia.

Si tu estás von nosotros, nada tenemos,

confiamos en ti y estaremos seguros

como un niño en los brazos de su madre.

Aprender a Amar de Nuevo

Hace mucho que no escribía de las enseñanzas que voy aprendiendo de mi libro de Pagola. En estos días encontré una frase que la tenia guardada para un post:

“Hay personas que, en el fondo, quieren volver a vivir. Quieren curarse y resucitar. Volver a reír y disfrutar de la vida, enfrentarse a cada día con alegría… y solo hay un camino: aprender a amar”

La vida aveces nos golpea y nosotros nos dejamos… nos dejamos, porque no somos capaces de comprender que el asunto no se trata de quedamos noqueados, sino que debemos sacudir la cabeza y volver a levantarnos. En ocasiones el golpe es tan fuerte que nos cuesta mucho.

También ocurre que nos acomodamos a estar ahí en el suelo, dando pena y rumeando nuestra mala suerte, y pasado el tiempo llega el momento en que ya ni siquiera queremos levantarnos.

Por eso tal vez me gusto tanto la frase de Pagola. Hay quienes en el fondo quieren volver a vivir, curarse del golpe y resucitar, volver a reír y vivir con alegría, pero lo que ocurre es que tienen tanto tiempo allí en el suelo, golpeados que no saben ya como levantarse. Pagola nos da la respuesta; Solo hay un camino: aprender a amar.

SiN embargo pienso que es difícil aprender a amar de nuevo. Es difícil no tener miedo de volver a comenzar, es difícil no tener miedo de que alguien vuelva a hacerte daño, es difícil volver a enamorarse cuando uno ha sufrido por amor.

No hay mucho que decir… repito de nuevo las palabras de Pagola:

“Hay personas que, en el fondo, quieren volver a vivir. Quieren curarse y resucitar. Volver a reír y disfrutar de la vida, enfrentarse a cada día con alegría… y solo hay un camino: aprender a amar… y yo agrego: Aprender a amar de nuevo”

El año de los Abrazos. Dedicado a Adriana

Hoy hace una semana que se fue mi hermana. Vino a pasar las navidades conmigo y a celebrar mi cumpleaños. La pasamos súper… a pesar de algunos contratiempos de gripes, aunque… tal vez fue lo mejor, porque nos permitió quedarnos en casa y compartir más.

A una semana de su partida aun extraño estar con ellos, pero debo confesar que lo que mas extraño son los abrazos de Adriana. Durante esos días me mudé a la casa de mis padres, quería aprovechar al máximo cada hora. A cada rato Adriana me sorprendía con uno de sus abrazos, pero no un simple abrazo, sino uno de esos que te aprietan y no te sueltan y lo sientes en el corazón. Yo le digo a mi hermana que es la niña mas dulce y cariñosa que puede existir, ella responde que es solo una ñoña, pero no estoy de acuerdo con ella.

¿Cuanto puede encerrar un abrazo? Siento que hemos perdido la capacidad de dar abrazos y cuando uno lo piensa bien: ¡Cuánto puede reconfortarte un abrazo!! No hay que decir nada, el solo hecho de acercarte, extender los brazos, apretar al otro y quedarte ahí sintiendo latir su corazón, escuchando el silencio, puede decir mas que cualquier palabra pronunciada a veces por compromiso.

Hace días que siento que me falta algo, y me he dado cuenta que son los abrazos de Adriana. Tal vez es un buen año para declararlo: “El año de los abrazos” y soy yo quien debo imitar la calidez y el cariño de una niña… y comenzar a repartir abrazos.

Con estas líneas quiero desearles un Feliz año 2015 a todos y de mi parte hacer el compromiso de demostrar con más frecuencia, a través de mis abrazos, el cariño que siento por los que quiero y por los que me quieren.

Carta a un hijo: Un minuto de oscuridad no nos volverá ciegos

A los 24 años había terminado la universidad y estaba frustrada. No había tenido nunca un novio, ni siquiera me había besado con un chico, aunque había estado enamorada de algunos, y otros enamorados de mi, no había encontrado lo que yo llamaba en esa época “mi alma gemela” por un libro de Richard Bach que había leído y estaba de moda en es momento.

Había tirado la toalla. Estaba convencida de que yo era un problema y que ningún chico se fijaría nunca en mi. Algunos me habían descrito como “una gata alzá”, otros que no sabia lo que quería en mi vida, y otros que era demasiado buena para ellos. A mi todo eso me importaba, yo solo quería que alguien me quisiera, alguien a quien yo también quisiera.

Decidí el plan B: me voy de este país. Si no puedo encontrar un novio mejor me pongo a estudiar y hago algo productivo con mi vida. Y eso hice. Me puse a buscar una beca para irme… en esas estaba cuando un día estaba sentada en una mecedora de Manresa, “haciendo silencio” y bajó tu papa a preguntarme “si era hermana de una chica que trabajaba en codetel, porque era igualita a ella” Le dije que no con la cabeza y una semana después me llamó para invitarme a salir.

Un año después estaba perdidamente enamorada y tenia en mis manos dos becas,  un boleto de ida a Guatemala y ningunas ganas de irme de casa. Le reclamaba a Dios porque no entendía como diablos había pasado tanto tiempo soñando con el hombre de mi vida y ahora tenia que irme dos años y dejarlo. Estaba convencida de que él no me esperaría y que yo nunca volvería a encontrar otro hombre que se enamorara de mi.

En realidad me equivoque, si me esperó y nos casamos y estuve 21 años a su lado y tuve dos hijos maravillosos que son la alegría de mi vida. Espero también haberme equivocado en lo segundo y poder encontrar algún día otro hombre que se enamore de mi.

Cuando me fui a Guate, tu papá me regaló una frase que encontró en un libro de Neruda. Fue una frase que escribió alguien en la pared de Isla Verde, una de las casas de Neruda, decía: “El amor nunca muere, un minuto de oscuridad no nos volverá ciegos”… aun hoy creo que el amor no muere, puede cambiar pero no creo que pueda morir… lo que si es cierto es que “Un minuto de oscuridad no nos volverá ciegos”.

50 años de amor

Familia

El año pasado papa y mama cumplieron 50 años de casados. Me hubiera gustado celebrarlo por todo lo alto, pero unos meses antes de la fecha murió tío y los ánimos no estaban para festejos. Las circunstancias tampoco fueron las propicias y resultaba algo difícil reunir a la familia. Ahora repito mi frase que siempre tomo prestada del Eclesiastés: “Todo en la vida tiene su tiempo y hay un momento para hacerlo bajo el sol” y el momento fue ahora, este año. Eduardo cumplía también sus 50 y a cuña se le ocurrió celebrárselo. Todos nos enganchamos en los preparativos, pensando que tal vez era la única oportunidad que tendríamos de reunirnos.

Hace un par de semana Memo hacía la cuenta, 17 años que no nos reuníamos, y decía: “pero la razón era que aún faltaban muchos por llegar” después de ese encuentro llegaron a la familia: Sebas, Carlos, Fernando y Gaby, Renata, Adriana, Alfonso y la benjamina de la familia: Daniela.

Muchas cosas han transcurrido en estos 17 años, muchas alegrías, tristezas, cambios en nuestras vidas, mudanzas, logros, tantas cosas que hemos compartido a retazos, con llamadas y encuentros esporádicos.  Tal vez hoy más que nunca, con la novedad de las redes sociales, andamos muy comunicados, el último logro fue conseguir que finalmente Auri abriera su fb para poder estar conectados. Pero ninguna de esas cosas sustituirá nunca lo que ha ocurrido en estos días, porque una computadora, nunca podrá darnos: un abrazo, una caricia, una sonrisa, un compartir, almorzar juntos, llorar juntos, reír juntos y volver a sentir que somos una familia que un día vivimos bajo un mismo techo y compartimos tantas cosas en nuestra niñez.

Y todo esto simplemente gracias a un par de seres maravillosos que un día, hace 50 años, decidieron unir sus vidas y se prometieron estar juntos para toda la vida, en la alegría y en la tristeza, en la salud y en la enfermedad, en las buenas y en las malas y luego engendraron cuatro hijos que solo fueron una expresión de ese amor.

Si alguien nos mira, no podrá negar que somos un reflejo de ellos, heredamos su carácter, sus costumbres, sus manías y mañas, sus virtudes y sus valores  y cada uno de nosotros es, en cierta forma,  un pedacito de ellos. Y que maravilloso que Dios los eligiera como padres, no pudo haber hecho mejor elección.

Hoy sin que ninguno de mis hermanos lo pidiera decidí tomar por todos la palabra y decir ¡Gracias Papa!, ¡Gracias Mama!.

Gracias mama, por ser la mamá que siempre esta pendiente de cada uno de nosotros, que siempre está preocupada por lo que nos pasa, que nos has dado tanto cariño y has sabido ganarte el amor de todos tus nietos, que te adoran. Por todas tus comidas deliciosa que con tanto amor has preparado a lo largo de estos 50 años y que de cierta forma ha trascendido a través de las generaciones, ya hasta Carlos quiere ser Chef, eso lo lleva en las venas y es una herencia de la abuela.  Por enseñarnos a ser ordenados, disciplinados, por tu rectitud.

Gracias Papa, por ser paciente, por siempre estar cuando te hemos necesitado y nunca, nunca decirnos que no. Por enseñarnos a ser metódicos, organizados, enseñarnos que “las cosas se hacen bien o no se hacen”, “que nunca, nunca debemos darnos por vencidos” y que debemos perseverar hasta el final. Nuestra biblia, nuestro genio, el hombre que siempre nos respondió cualquier pregunta que tuvimos, el papa cariñoso que siempre nos ha apoyado en todas nuestras locuras.

Hoy es un momento de reunión, de alegría, pero también de ser conscientes de que tal vez, nunca más vuelvan a darse las condiciones para que estemos juntos todos. Los grandes: Gilberto y Guillermo, toman su rumbo en sus vidas, Auri y Eduar tienen sus vidas en otras tierras y lograr que coincidamos es, seamos realistas, muy difícil.

Así que de mi parte solo quiero darle gracias eternas a Dios por habernos permitido estar todos juntos. Por haber permitido que papa y mama cumplan 50 años de unión y que ellos hayan podido ver sus hijos y todos sus nietos juntos al menos por esta vez, y le pedimos que nos permita seguir disfrutando de ellos por muchos años más. Porque en estos días nos diste la oportunidad de abrazarnos y decirnos que nos queremos y que aunque la distancia y el mar nos separen seguimos siendo una familia. Y de nuevo por habernos hecho crecer en esta familia maravillosa a la que pertenecemos con el papa y la mamá mas maravillosos del mundo.

¿Vivir con pasión o amar con pasión?

Después de estos días de Semana Santa, comenzó el afán, ha sido una semana de mucho trabajo puedo decir que muy productiva. Hoy me siento feliz y agradecida con Dios.

Antes de pasar a mi reflexión quiero compartir que mi hijo Guillermo, fue pre-seleccionado en una universidad en Francia. Tiene que tomar un examen y si lo eligen se irá por 4 años a estudiar Dirección en Animación. Estoy contenta, fue seleccionado entre 200 personas que aplicaron y solo eligieron 20. Tengo muchas esperanzas de que podrá aprobar el examen y lograr el sueño de sus estudios.

Todo esto también tiene que ver con lo que he pensado en estos días. Al terminar la Semana Santa uno de mis propósitos era vivir con pasión las cosas que hago en mi vida inspirada un poco en esa pasión que tiene Guillermo, pero…

Bueno comencé a leer otro libro: “La Humildad de Dios” también de Benjamín González Buelta. Y fue muy motivador que el lunes, cuando arrancó mi semana de trabajo, yo con mi bolsa llena de nuevos propósitos, me encontrase con lo siguiente

“Amar con pasión nos unifica por dentro y hace converger todas nuestras energías en la situación que vivimos como un cristal concentra la luz del sol en un papel hasta que arde

Entonces pensé que tal vez yo debía: “amar con pasión” todas las cosas que hacía en mi vida, porque finalmente cuando amamos cada cosa que hacemos podemos decir que realmente vivimos.

¿Cómo amar con pasión creadora en medio de esta cultura de adicciones y compulsiones? Preguntaba a continuación Benjamín.

Y eso lo llevaba a decirnos: “en el fondo de nuestra realidad descubrimos la Humildad de Dios, que ama con sabiduría y creatividad infinita a cada persona, cada segundo y cada grano de arena”

Fue muy revelador encontrar en mi lectura el segundo de mis propósitos: Humildad. Muchas veces descubrimos cuales son los propósitos que queremos para nuestra vida, lo difícil es llegar a nuestra realidad y llevarlos a la práctica. Asi que hoy solo quiero: Descubrir la humildad de Dios que le lleve a Amar con Pasión cada persona, cada segundo y cada grano de arena.