Uno de mis propósitos de este año consiste en revisar los valores que descubrí importantes en mi vida durante al pasado año y ver como puedo aplicarlos.

Elegí como primer valor la Humildad. He andado por aquí y por allá leyendo cosas sobre la humildad. y buscando en la librería me llamó la atención un libro de Anseln Grüm: “El libro de los valores”, y creo que en el encontré unas reflexiones que se cercan mucho a lo que pienso de la humildad, asi que decidí que era el momento de escribir mi post.

“Aunque tengas todos los méritos, si te falta humildad eres imperfecto” dice un dicho de la sabiduría judía.

La definición de humildad nos dice: “La humildad es una cualidad o característica humana que es atribuida a toda persona que se considere un ser pequeño e insignificante frente a lo trascendente de su existencia. Una persona humilde generalmente ha de ser modesta y vivir sin mayores pretensiones: alguien que no piensa que él o ella es mejor o más importante que otros.”

Pero…  que difícil es no creerse mas importante que los otros en un mundo donde la competencia es lo importante y ser mejor es lo se incentiva desde que estamos en el colegio. Y es que como dice esta reflexión de Grün: “Cuando pensamos en la palabra humildad creemos que se trata de empequeñecernos ante los demás, no confiar en nosotros mismos, se suele pensar en una actitud pasiva y opresora”.

Al buscar sinónimos de humildad encontré: modestia, docilidad, recogimiento, recato, paciencia, moderación, timidez, vergüenza, suavidad, humillación, sencillez, llaneza, acatamiento, sumisión, obediencia. Los antónimos: soberbia, vanidad, rebeldía

Creo que la palabra que mejor define lo contrario de humildad es la soberbia y yo agregaría la prepotencia. Y es que cuando somos soberbios y prepotentes nos ocultamos detrás de una fachada, y la razón es que como dice Grün: “tenemos temor de lo que otros puedan mirar detrás y descubran las debilidades y los errores que tan celosamente ocultamos”

Grüm dice: “La humildad evita que nos consideremos superiores a los demás, nos mantiene con los pies sobre la tierra, da a nuestra vida adherencia a la tierra. y sólo quienes tienen los pies en el suelo pueden poseer firmeza. A los que se elevan por el camino y se creen superiores a los demás les ocurre como a Ícaro se acercó demasiado al sol y se le quemaron las alas”

Creo que nuestra vida debe ser transparente y los demás deben ver quienes somos en verdad. Al ser prepotente ocultamos algo, encubrimos detrás de esa fachada de sabiduría nuestros errores, debilidades y miserias.

Finalmente buscando cosas sobre la humildad descubrí una hermosa oración de Gandhi, tal vez algunos la habrán escuchado antes, pero me permito repetirla porque creo que describe sin desperdicio lo que debo hacer en mi vida para prácticas la humildad:

Señor:
Ayúdame a decir la verdad delante de los fuertes y a no decir mentiras para ganarme el aplauso de los débiles.
Si me das fortuna, no me quites la razón.
Si me das éxito, no me quites la humildad.
Si me das humildad, no me quites la dignidad.
Ayúdame siempre a ver la otra cara de la moneda, no me dejes inculpar de traición a los demás por no pensar igual que yo.
Enséñame a querer a la gente como a mí mismo y a no juzgarme como a los demás.
No me dejes caer en el orgullo si triunfo, ni en la desesperación si fracaso.
Más bien recuérdame que el fracaso es la experiencia que precede al triunfo.
Enséñame que perdonar es un signo de grandeza y que la venganza es una señal de bajeza.
Si me quitas el éxito, déjame fuerzas para aprender del fracaso.
Si yo ofendiera a la gente, dame valor para disculparme y si la gente me ofende, dame valor para perdonar.
Señor si yo me olvido de ti, nunca te olvides de mí.
Mahatma Gandhi