Hace unos años alguien me mostró un video de Steve Jobs, uno de los fundadores de Apple, en el pronuncia un discurso en la Universidad de Stanford. En la exposición ofrece su visión acerca de cómo el destino marca el devenir de nuestra vida y cómo todas nuestras experiencias y las cosas que puedan parecer más nimias son susceptibles de cobrar relevancia y sentido en el futuro, resalta la importancia de aprovechar los cambios para tomar nuevos rumbos, hace hincapié en la necesidad de tener confianza en uno mismo (Parte 1/ Parte 2).
Creo que este discurso ha marcado muchas personas, pero en esencia en ese momento llegué a la convicción de que muchas de las situaciones que tenemos que atravesar en la vida ocurren por alguna razón y que en el momento presente no podremos entenderlas. Yo lo resumía en que “no podíamos explicarnos el porqué”
Hace unos día recibí un mail de una amiga, a propósito de algo que le conté, me envió un mail hermoso, pero lo mas importante de su mensaje fue, que ella me decía que mas que preguntarme ¿porque? o mas que saber ¿Porque ocurrió algo? en el futuro lograría comprender ¿para qué?
Podrían parecer sutilezas del lenguaje, pero la verdad es que saber el porque nos ocurren ciertas cosas a veces nos deja con una sensación de vacío, sin embargo cuando comprendemos “para que ocurrió algo” sentimos que hay un fin, un propósito y entonces eso le da sentido y dirección a nuestra vida.
Hoy he pensado que de repente le he encontrado el “para qué” a muchas cosas que antes no tenían explicación. Hace unos años por circunstancias de la vida decidí iniciar una empresa, y en medio de todos los contratiempos que esto conlleva muchas veces me he preguntado ¿Porque me metí en este lio?… hoy de repente al preguntarme para que, le encontré mágicamente el sentido. Hace casi 9 años cuando llegó mi hijo pequeño, sin pedírselo a Dios, y en medio de una crisis de mi hermana porque no podía tener hijos, le pregunté muchas veces a Dios, ¿Porque me lo enviaste a mi y no a ella, que tanto lo deseaba? Mi hermana tiene ahora dos hermosos mellizos, y yo he comprendido que tengo a Fer, para la alegría de mi vida, y para no sentir la soledad, ahora que ya Guillermo Emilio casi termina su bachillerato y probablemente se vaya a estudiar a algún lado.
Doy gracias a Dios porque nos envía lo que necesitamos en el momento justo, porque sabe que en el futuro debemos encontrar la respuestas a los ¿Para qué?.
